Quetzalcóatl
La creación había terminado y los dioses y los humanos vivían en paz. Todos parecían satisfechos, menos el dios Quetzalcóatl, que pensaba que los humanos no eran tratados dignamente por los dioses.
- ¿Qué te pasa, hermano? - le preguntó Huitzilopochtli.
- Miro a los humanos y veo que están contentos, pero viven en la ignorancia, sin conocimientos… - respondió Quetzalcóatl.
- ¿Y qué harás? ¿Piensas darles el conocimiento, que es algo propio de los dioses? Ya sabes que mis otros dos hermanos no te permitirían hacer eso - dijo refiriéndose a Tezcatlipoca y a Xipe Topec.
- Eso mismo es lo que haré - replicó Quetzalcóatl - . Bajaré a la Tierra y enseñaré a los hombres una vida diferente y, si para eso tengo que renunciar a ser dios, lo haré.
Y así hizo. Bajó a la tierra y, convertido en hombre, Quetzalcóatl sintió por primera vez el hambre, el frío y el cansancio. Como estaba agotado, se sentó a la sombra de un árbol y se durmió. Quetzalcóatl soñó entonces con una fila de hormigas en la que cada una llevaba un grano de maíz, así que decidió hacerse del tamaño de ellas y seguirlas para saber de dónde habían sacado aquellos granos maravillosos. En sueños, trabajó con las hormigas y, cuando despertó, a su lado había un montón de maíz. Lo metió en un saco y se encaminó hacia la ciudad más importante de aquel tiempo: Tollán. Cuando Quetzalcóatl llegó a la ciudad, se estaba celebrando un sacrificio humano en honor a Tezcatlipoca. Quetzalcóatl paró el sacrificio y ordenó:
- Nunca más se realizarán sacrificios humanos.
- ¿Cómo te atreves a desafiar a los dioses? - preguntó el sacerdote - . Vas a traernos la ira de Tezcatlipoca.
- No tengáis miedo. Confiad en mí - respondió Quetzalcóatl.
Desde ese día, Tollán prosperó enormemente. Quetzalcóatl enseñó a los toltecas a cultivar el maíz, a trabajar el oro y mil cosas más. Prohibió los sacrificios humanos, impulsó el culto al sol y creó una orden de sacerdotisas que mantenían los templos. Al principio, los hombres lo querían adorar, pero Quetzalcóatl no aceptó y rechazó todos los lujos y privilegios.
(In: CORPAS, Jaime, et al. Aula internacional 3. Barcelona: Difusión, 2010.)
Quetzalcóatl (serpiente emplumada) es el protagonista de relatos de las culturas mesoamericanas que se han conservado por medio de las crónicas españolas del descubrimiento, bien como a través de la transmisión oral. Con relación al género textual, se puede afirmar que este relato es un (una)