Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: CESPE / CEBRASPE
Orgão: UnB
Texto I
Grecia y el urbanismo moderno
Un plan hipodámico o trazado hipodámico es el tipo de planeamiento urbanístico que organiza una ciudad mediante el diseño de sus calles en ángulo recto, creando manzanas (cuadras) rectangulares. El apelativo hipodámico proviene del nombre del arquitecto griego Hipódamo de Mileto, considerado uno de los padres del urbanismo, cuyos planes de organización se caracterizaban por un diseño de calles rectilíneas y largas que se cruzaban en ángulo recto. Se utiliza un plano urbano llamado plano ortogonal o equirrectangular. Las ciudades que presentan este tipo de planeamiento urbano tienen una morfología perfectamente distinguible en su trazado viario.
Este tipo de planeamiento tiene la ventaja de que su parcelamiento es más fácil por la regularidad de la forma de sus manzanas. Pese a esta simplicidad aparente, este tipo de plan presenta también algunos inconvenientes, pues prolonga la longitud de los trayectos. Para evitarlo, normalmente se complementa con grandes calles diagonales que atraviesan toda la ciudad.
Hipódamo de Mileto fue un arquitecto y urbanista griego del siglo V a. C. Aristóteles lo consideró el introductor del plano cuadriculado en las ciudades griegas.
Dirigió la construcción de El Pireo por orden de Pericles. También intervino en la planificación de la reconstrucción de su propia ciudad, Mileto, y probablemente en la de Rodas.
Modernamente se comprobó que el tipo de ciudad de plano regular ya había aparecido en el siglo VII a. C. y se cree que si Aristóteles atribuyó a Hipódamo su creación fue a causa de su labor teórica, aplicando sistemáticamente criterios matemáticos y físicos, y a su participación en la urbanización de grandes ciudades.
Las ciudades que se acogen al plano hipodámico son de muy diferentes épocas y se construyeron así por diversos motivos. Algunas de las más destacadas son: Manhattan (es uno de los cinco distritos metropolitanos de Nueva York), Lima y Pequín.

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Texto II
L’ Eixample
L’Eixample es el gran conjunto ortogonal proyectado por el ingeniero Ildefons Cerdà en 1859 y que, en la actualidad, constituye una de las representaciones más significativas de la imagen urbana de Barcelona. En menos de 745 hectáreas de superficie, su paisaje va marcado por sus cuadros cerrados de cien metros de costado, con las esquinas cortadas por chaflanes de 20 m de longitud, separadas por calles, que se cruzan perpendicularmente con escasas excepciones de avenidas diagonales (Avenida Diagonal, Mistral, Gaudí y Roma), de 20 m de ancho (o más en las principales avenidas Diagonal, Aragón, Gran Via i Urgell, Rambla de Catalunya, Passeig de Gràcia y de San Joan).
Cerdà propuso un proyecto de urbanización perfectamente racional, concebido para resolver de forma técnica y aséptica los problemas que creaba la estructura obsoleta de las ciudades antiguas.
Su estudio detallado de las condiciones de vida en Barcelona amurallada, y el análisis comparativo con otros casos en Europa, dio como resultado el primer tratado moderno de urbanismo: “Teoría general de la urbanización”, escrito en 1858 y que fue, de hecho, parte de la memoria de su proyecto de Eixample. Es decir, Cerdà elaboró una teoría y después la aplicó al caso concreto que se le planteaba.
La unidad básica del Eixample de Cerdà es la manzana de 113,33 metros de lado, que genera una estructura regular: la célebre cuadrícula. Cerdà destinó 20 metros de anchura a las calles, de los cuales 10 eran para las dos aceras de 5 metros cada una. La anchura entonces inusual de las calzadas se debía a la previsión de dos factores: la buena insolación de las viviendas y el incremento futuro de la circulación rodada (aunque Cerdà pensaba en algún tipo de ferrocarril de uso particular). La cuadrícula está orientada de manera que los ángulos de las manzanas coincidan con los puntos cardinales.

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Texto III
La ciudad medieval
La ciudad medieval generalmente está rodeada por una muralla defensiva, en la que varias puertas abren a los caminos más importantes. Dada su localización (colinas y sitios inexpugnables), el trazado urbano es sinuoso e irregular, existiendo a veces zonas despobladas. El plano solía ser radioconcéntrico, con calles radiales (desde el centro a las puertas de la muralla) y con otras formando trazados concéntricos.
Las ciudades tienen diferentes barrios, que agrupan a la población en función de su procedencia, su religión o su actividad. El desarrollo económico de algunas urbes, especialmente las dedicadas al comercio, hizo que se construyeran nuevas áreas. En éstas, las viviendas podían alcanzar dos o tres plantas.
El centro de la vida urbana lo ocupa la plaza, en la que se sitúan los edificios más representativos. Estos son altos, realizados en piedra, con balcones que se abren a la calle. Un escudo, también en piedra, indica que sus portadores pertenecen a un noble linaje.
De la plaza parte un sinfín de calles, algunas estrechas y tortuosas, siempre ocupadas por una intensa actividad. En ellas se desarrollaba buena parte de la vida diaria de la comunidad: comprar, vender, pasear, relacionarse... Sin duda, el mercado era el centro económico y social de la población.

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Juzgar el ítem según el texto III y, cuando requerido, también de conformidad con los textos I y II.
Según lo expuesto en los textos I, II y III, es correcto afirmar que, desde su establecimiento en la Grecia antigua hasta los días de hoy, las ciudades no se han construido siempre de acuerdo con el plan hipodámico.