Magna Concursos
1830899 Ano: 2021
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: UERJ
Orgão: CBM-RJ
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¿Estaba loco Dalí?

La pregunta, en realidad, ha sido siempre una no-pregunta. La supuesta locura de Salvador Dalí era una habilísima forma de apoyar la imagen de marca que le mantuvo durante décadas en el candelero del mundo del arte y de la escena de la alta sociedad internacional.

Enunciado 3371702-1

Salvador Dalí

Era, a todas luces, una locura controlada, porque Dalí podía abandonarse a todo tipo de excentricidades o desvaríos verbales, pero jamás perdió el norte a la hora de vender sus cuadros o de conseguir la atención y el favor de los mecenas y los poderosos. Un ejemplo emblemático de esa habilidad para la autopromoción y las relaciones públicas en la que fue maestro décadas antes que artistas famosos por ella, como Andy Warhol, fue su primera visita a Nueva York, adonde llegó por vía marítima el 14 de noviembre de 1934. Gracias a su amistad con la multimillonaria Caresse Crosby, The New York Times publicó una entrevista con el pintor español al día siguiente. Para la ocasión, Dalí se rodeó de una escenografía indudablemente provocadora. Recibió al periodista tocado con un gorro frigio del que pendía una pequeña lámpara y sentado sobre una balanza que había hecho colocar sobre una mesa. Sobre la repisa de la chimenea de la habitación, puso varias barras de pan de dos metros de longitud y una gran bandera de color azul sobre la que había pintado en color negro una calavera, una llave, una hoja de árbol, un zapato de mujer y la palabra “Dalí” en grandes letras. La escenografía era enloquecidamente surrealista, pero Dalí sabía perfectamente lo que significaba producir buena impresión en el Times, de modo que mostró con toda seriedad sus cuadros al entrevistador y respondió a sus preguntas no ya con coherencia, sino incluso con brillantez.

Salvador Dalí fue un gran egomaníaco y un gran exhibicionista. Si su egolatría era totalmente verídica, su exhibicionismo formaba parte de una fachada pública que dedicó toda una vida a cultivar con mimo. Pese a que circulaban, a cierta altura de su vida, todo tipo de rumores sobre su estado mental, lo cierto es que volvió a pintar, a escuchar música y a tomarles el pelo a sus visitantes, como en los mejores tiempos.

Su amigo y director del Museo Dalí, el pintor de Cadaqués* Antoni Pitxot, su chófer y mayordomo y las enfermeras que le cuidaban, entrevistados en su momento por este periodista, el mismo que 15 años antes había presenciado por vez primera la metamorfosis del Dalí íntimo en el Dalí espectáculo, fueron categóricos: Dalí se pasó la vida haciéndose el loco, pero en los momentos previos a su muerte estaba completamente cuerdo.

J. J. NAVARRO ARISA Adaptado de elmundo.es.

* Ciudad de Cataluña, España.

Dalí se pasó la vida haciéndose el loco, pero en los momentos previos a su muerte estaba completamente cuerdo.

En el contexto, las palabras subrayadas establecen entre sí una relación de carácter:

 

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