Magna Concursos
2670645 Ano: 2016
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: IDECAN
Orgão: SEEC-RN
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Día 3. La cena, las bebidas y mis cero cigarros

Me acabo de levantar. Ayer me fui a casa a las 03:00 después de haber estado cenando y bebiendo cervezas. Estoy muy contento. ¡No fumé! Y eso que en la cena había una amiga que estaba fumando delante de mí. Me preguntaba si me molestaba, o si me daba envidia. Le dije: “¿envidia?, creo que te doy envidia yo a ti.” Se rió sin saber qué decir. La verdad es que no me dio envidia y me sentí muy bien de poder aguantar sin fumar.

Estoy convencido de que dejar de fumar es muy fácil. Tan sólo tienes que REALMENTE querer dejar de fumar. Una vez que tengas totalmente claro que quieres dejarlo, y que destruyas los mitos del tabaco (fumar relaja, no podría estar sin fumar mientras bebo...), tan sólo se requiere una cosa. No, no es fuerza de voluntad lo que se requiere. Sólo se requiere algo muy sencillo: NO FUMAR. La fuerza de voluntad, como dijo Allen Carr, sólo te servirá para echar de menos aquello de lo que te privas. Si te esfuerzas en no fumar un cigarro es porque deseas ese cigarro pero haces un esfuerzo por no fumarlo. Entonces, fracasarás de la misma forma que si te esfuerzas por hacer una dieta enfadándote cada vez que vez una tarta de chocolate, o cada vez que ves a uno comiendo hamburguesas. Sólo se tiene éxito cuando aprendes que realmente no estás haciendo ningún esfuerzo, cuando aprendes que “dejarlo” es mejor para ti y que no sólo no estás haciendo esfuerzo alguno sino que los esfuerzos los hacías antes: salir mientras llueve para fumar, gastarte 5 euros al día, no poder correr más de 10 minutos sin toser...

En fin, estoy muy contento. No me dan envidia los fumadores aunque me fijo muchísimo en ellos en un intento de comprender por qué yo fumaba. Visto de fuera me parece ridículo. Ayer, mi amiga, después de cenar, me preguntó si tenía mechero. Le recordé que ya no fumo. No encontraba su mechero y se enfadó de una forma exagerada consigo misma. Una hora después, le quedaba un último cigarro y otro amigo, de broma, se lo rompió (en la cena yo había sacado el tema de dejar de fumar). Se enfadó muchísimo, le insultó, fue a su habitación, cogió un papel de liar, sacó el tabaco del cigarro roto, y se hizo un cigarro de liar. Después fue a la ventana y para poder echar el humo fuera de la casa tenía que ponerse en una postura extraña bastante cómica. Todo esto es cierto. No estoy exagerando nada. Creo que me estoy dando cuenta de cómo era yo, de lo qué supone estar enganchado, y de lo estúpido que se ve desde fuera.

Por eso, cuando me pregunten “¿Y no te dan ganas de fumar si me ves fumando?” diré “No, me dan más ganas de seguir no fumando.”

(Disponible en: http://quierodejarloya.blogspot.com.br/2012/06/dia-3-la-cena-las-bebidas-y-mis-cero.html.)

Según las Orientaciones Curriculares para la Enseñanza Media – OCEM (2006), la enseñanza de lenguas extranjeras tiene un papel educativo importante en la formación ciudadana de los alumnos. Basándose en esa directriz, el texto puede ser utilizado en las clases de español como un herramienta para

 

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