El amor en los tiempos del cólera
[…] Su día diferente era el domingo. Asistía a la misa mayor en la catedral, y luego volvía a casa y permanecía allí descansando y leyendo en la terraza del patio. Pocas veces salía a ver un enfermo en un día de guardar, como no fuera de extrema urgencia, y desde hacía muchos años no aceptaba un compromiso social que no fuera muy obligante. Aquel día de Pentecostés, por una coincidencia excepcional, habían
concurrido dos acontecimientos raros: la muerte de un amigo y las bodas de plata de un discípulo eminente. Sin embargo, en vez de regresar a casa sin rodeos, como lo tenía previsto después de certificar la muerte de Jeremiah de Saint-Amour, se dejó arrastrar por la curiosidad […].
GARCÍA-MÁRQUEZ, Gabriel. El amor en los tiempos del cólera, 1985, p. 11.
De acordo com o texto, o personagem tinha o hábito de não atender aos pacientes nos dias de domingo. No entanto, aquele dia foi excepcional porque teve que