El dinero y la felicidad
El dinero no da la felicidad, pero ayuda a calmar los nervios. Eso se dice popularmente, pero, en ocasiones, no se trata más que de un tópico sin fundamento. Los ricos se encuentran tan nerviosos, que necesitarían al menos ser ricos de varias generaciones para poder soportarlo. Los nuevos ricos, de modo especial, sufren una batería de problemas tan diversos que, en California, hay una clínica especializada en el “síndrome del enriquecimiento momentáneo”, que no da abasto desde su apertura en 1997. Sus fundadores, los psicólogos Stephen Goldbart y Joan di Furia, recapacitan sobre las consecuencias negativas de hacerse rico de repente, ya sea mediante un golpe empresarial, la lotería o haber fichado por un gran club de fútbol.
Fuera de las estrellas del deporte o del espectáculo se encuentran los otros nuevos ricos que han logrado dinero con sus empresas, unas veces trabajando duro y explotando ideas innovadoras, pero otras por una oportunidad de consecuencias que ni ellos mismos podían imaginar.
Los nuevos ricos no sólo se sienten desplazados, también se consideran amenazados. Se refugian en urbanizaciones fortaleza, poseen vigilancia electrónica en todas partes, alambrados, guardaespaldas. Sufren, además, a propósito de sus hijos. Temen, por propia experiencia, que concedan demasiada importancia a cuestiones materiales. Recelan que, con tanto capital, tanto coche y tanta casa, pierdan la motivación, se vuelvan vagos y drogadictos y, en vez de dicha, cosechen tedio.
Pueden perderse, también, los amigos y hasta la confianza en que las mujeres que dicen amarte no amen sino tu hacienda. En fin, una ruina. Un infierno del que siempre viene a librarnos el fracaso.
Vicente Verdú, El País
La solución apuntada por el autor para resolver el problema presentado es:
Provas
Questão presente nas seguintes provas