Foram encontradas 60 questões.
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- Comprensión de Lectura | Interpretação de Texto
Aporofobia, el miedo al pobre que anula la empatía
Para que algo exista en la conciencia colectiva hay
que poder nombrarlo. Poner nombre a lo que ocurre
y no se ve o no se quiere ver es lo que ha hecho
la filósofa Adela Cortina con una realidad que está
ahí pero preferimos ignorar: el miedo, la aversión
y el rechazo a los pobres. Lo ha denominado
aporofobia, un fenómeno que está en el origen
de las corrientes de xenofobia y racismo que se
extienden por el acomodado mundo occidental.
Adela Cortina acuñó este concepto a partir de los
términos grietos griego áporos (sin recursos) y
fobos (temor, pánico) y lo ha utilizado en trabajos
académicos y artículos, hasta imponerlo, pese
a las reticencias de los editores a las palabras
extrañas, como título de su último libro: Aporofobia,
el rechazo al pobre (Paidós, 2017).
El esfuerzo ha tenido recompensa. Hace unas
semanas el neologismo fue incorporado al
Diccionario de la lengua española y la Fundación
del Español Urgente lo ha declarado la palabra
del año de 2017, como en años anteriores fueron
populismo, refugiado, selfi y escrache. En la
palabra aporofobia Fundéu ha encontrado no solo
un término muy signifi cativo, sino una rara avis
lingüística: “una voz con autor conocido y fecha de
nacimiento”.
La aporofobia, como señala Adela Cortina, es lo
que alimenta el rechazo a inmigrantes y refugiados.
No se les rechaza por extranjeros, sino por pobres.
Nadie pone reparos a que un jeque árabe se instale
en un país europeo, ni a facilitar la residencia a un
futbolista famoso. Los yates atracan sin problemas
en la costa rica del Mediterráneo mientras las
pateras se hunden tratando de alcanzarlas. A
Trump no se le ha ocurrido poner un muro en el
norte, en la frontera con Canadá, sino en el sur, en
la frontera con México.
El odio al pobre se expresa también con los
excluidos del propio país. Según el Observatorio
Hatento, una iniciativa de las entidades sociales
para denunciar agresiones a las personas sin
techo, el 47% de quienes viven en la calle han
sido víctimas de delitos de odio. Por su situación
de exclusión, son también los más indefensos.
La recesión económica ha exacerbado el miedo a la pobreza porque nos ha hecho ver que todos
somos vulnerables. Que el mejor empleado de la
empresa más segura puede quedarse de repente
en la calle sin medios de subsistencia.
Pero para que el miedo se convierta en rechazo es
preciso un proceso mental que anule la compasión
y la empatía. Ese proceso lo proporciona la
ideología y se activa cuando señala a los pobres
como culpables de su pobreza. Cuando afirma
que la pobreza no es fruto de unas condiciones
estructurales que dejan a muchos en la cuneta, sino
el resultado de una indolencia, un error individual
o una culpa personal. En esa ideología, los pobres
son percibidos como una amenaza. Culpabilizarlos
anula la empatía y permite que se le ignore y hasta
se les persiga. Y todo eso ocurre en un momento
de fuerte aumento de las desigualdades.
(El Pais – Milagros Pérez Oliva – enero 2018. Disponible en: https://elpais.
com/elpais/2018/01/03/opinion/1515000880_629504.html Accedido en 12
de julio de 2022)
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Aporofobia, el miedo al pobre que anula la empatía
Para que algo exista en la conciencia colectiva hay
que poder nombrarlo. Poner nombre a lo que ocurre
y no se ve o no se quiere ver es lo que ha hecho
la filósofa Adela Cortina con una realidad que está
ahí pero preferimos ignorar: el miedo, la aversión
y el rechazo a los pobres. Lo ha denominado
aporofobia, un fenómeno que está en el origen
de las corrientes de xenofobia y racismo que se
extienden por el acomodado mundo occidental.
Adela Cortina acuñó este concepto a partir de los
términos grietos griego áporos (sin recursos) y
fobos (temor, pánico) y lo ha utilizado en trabajos
académicos y artículos, hasta imponerlo, pese
a las reticencias de los editores a las palabras
extrañas, como título de su último libro: Aporofobia,
el rechazo al pobre (Paidós, 2017).
El esfuerzo ha tenido recompensa. Hace unas
semanas el neologismo fue incorporado al
Diccionario de la lengua española y la Fundación
del Español Urgente lo ha declarado la palabra
del año de 2017, como en años anteriores fueron
populismo, refugiado, selfi y escrache. En la
palabra aporofobia Fundéu ha encontrado no solo
un término muy signifi cativo, sino una rara avis
lingüística: “una voz con autor conocido y fecha de
nacimiento”.
La aporofobia, como señala Adela Cortina, es lo
que alimenta el rechazo a inmigrantes y refugiados.
No se les rechaza por extranjeros, sino por pobres.
Nadie pone reparos a que un jeque árabe se instale
en un país europeo, ni a facilitar la residencia a un
futbolista famoso. Los yates atracan sin problemas
en la costa rica del Mediterráneo mientras las
pateras se hunden tratando de alcanzarlas. A
Trump no se le ha ocurrido poner un muro en el
norte, en la frontera con Canadá, sino en el sur, en
la frontera con México.
El odio al pobre se expresa también con los
excluidos del propio país. Según el Observatorio
Hatento, una iniciativa de las entidades sociales
para denunciar agresiones a las personas sin
techo, el 47% de quienes viven en la calle han
sido víctimas de delitos de odio. Por su situación
de exclusión, son también los más indefensos.
La recesión económica ha exacerbado el miedo a la pobreza porque nos ha hecho ver que todos
somos vulnerables. Que el mejor empleado de la
empresa más segura puede quedarse de repente
en la calle sin medios de subsistencia.
Pero para que el miedo se convierta en rechazo es
preciso un proceso mental que anule la compasión
y la empatía. Ese proceso lo proporciona la
ideología y se activa cuando señala a los pobres
como culpables de su pobreza. Cuando afirma
que la pobreza no es fruto de unas condiciones
estructurales que dejan a muchos en la cuneta, sino
el resultado de una indolencia, un error individual
o una culpa personal. En esa ideología, los pobres
son percibidos como una amenaza. Culpabilizarlos
anula la empatía y permite que se le ignore y hasta
se les persiga. Y todo eso ocurre en un momento
de fuerte aumento de las desigualdades.
(El Pais – Milagros Pérez Oliva – enero 2018. Disponible en: https://elpais.
com/elpais/2018/01/03/opinion/1515000880_629504.html Accedido en 12
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Para que algo exista en la conciencia colectiva hay
que poder nombrarlo. Poner nombre a lo que ocurre
y no se ve o no se quiere ver es lo que ha hecho
la filósofa Adela Cortina con una realidad que está
ahí pero preferimos ignorar: el miedo, la aversión
y el rechazo a los pobres. Lo ha denominado
aporofobia, un fenómeno que está en el origen
de las corrientes de xenofobia y racismo que se
extienden por el acomodado mundo occidental.
Adela Cortina acuñó este concepto a partir de los
términos grietos griego áporos (sin recursos) y
fobos (temor, pánico) y lo ha utilizado en trabajos
académicos y artículos, hasta imponerlo, pese
a las reticencias de los editores a las palabras
extrañas, como título de su último libro: Aporofobia,
el rechazo al pobre (Paidós, 2017).
El esfuerzo ha tenido recompensa. Hace unas
semanas el neologismo fue incorporado al
Diccionario de la lengua española y la Fundación
del Español Urgente lo ha declarado la palabra
del año de 2017, como en años anteriores fueron
populismo, refugiado, selfi y escrache. En la
palabra aporofobia Fundéu ha encontrado no solo
un término muy signifi cativo, sino una rara avis
lingüística: “una voz con autor conocido y fecha de
nacimiento”.
La aporofobia, como señala Adela Cortina, es lo
que alimenta el rechazo a inmigrantes y refugiados.
No se les rechaza por extranjeros, sino por pobres.
Nadie pone reparos a que un jeque árabe se instale
en un país europeo, ni a facilitar la residencia a un
futbolista famoso. Los yates atracan sin problemas
en la costa rica del Mediterráneo mientras las
pateras se hunden tratando de alcanzarlas. A
Trump no se le ha ocurrido poner un muro en el
norte, en la frontera con Canadá, sino en el sur, en
la frontera con México.
El odio al pobre se expresa también con los
excluidos del propio país. Según el Observatorio
Hatento, una iniciativa de las entidades sociales
para denunciar agresiones a las personas sin
techo, el 47% de quienes viven en la calle han
sido víctimas de delitos de odio. Por su situación
de exclusión, son también los más indefensos.
La recesión económica ha exacerbado el miedo a la pobreza porque nos ha hecho ver que todos
somos vulnerables. Que el mejor empleado de la
empresa más segura puede quedarse de repente
en la calle sin medios de subsistencia.
Pero para que el miedo se convierta en rechazo es
preciso un proceso mental que anule la compasión
y la empatía. Ese proceso lo proporciona la
ideología y se activa cuando señala a los pobres
como culpables de su pobreza. Cuando afirma
que la pobreza no es fruto de unas condiciones
estructurales que dejan a muchos en la cuneta, sino
el resultado de una indolencia, un error individual
o una culpa personal. En esa ideología, los pobres
son percibidos como una amenaza. Culpabilizarlos
anula la empatía y permite que se le ignore y hasta
se les persiga. Y todo eso ocurre en un momento
de fuerte aumento de las desigualdades.
(El Pais – Milagros Pérez Oliva – enero 2018. Disponible en: https://elpais.
com/elpais/2018/01/03/opinion/1515000880_629504.html Accedido en 12
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Para que algo exista en la conciencia colectiva hay
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y no se ve o no se quiere ver es lo que ha hecho
la filósofa Adela Cortina con una realidad que está
ahí pero preferimos ignorar: el miedo, la aversión
y el rechazo a los pobres. Lo ha denominado
aporofobia, un fenómeno que está en el origen
de las corrientes de xenofobia y racismo que se
extienden por el acomodado mundo occidental.
Adela Cortina acuñó este concepto a partir de los
términos grietos griego áporos (sin recursos) y
fobos (temor, pánico) y lo ha utilizado en trabajos
académicos y artículos, hasta imponerlo, pese
a las reticencias de los editores a las palabras
extrañas, como título de su último libro: Aporofobia,
el rechazo al pobre (Paidós, 2017).
El esfuerzo ha tenido recompensa. Hace unas
semanas el neologismo fue incorporado al
Diccionario de la lengua española y la Fundación
del Español Urgente lo ha declarado la palabra
del año de 2017, como en años anteriores fueron
populismo, refugiado, selfi y escrache. En la
palabra aporofobia Fundéu ha encontrado no solo
un término muy signifi cativo, sino una rara avis
lingüística: “una voz con autor conocido y fecha de
nacimiento”.
La aporofobia, como señala Adela Cortina, es lo
que alimenta el rechazo a inmigrantes y refugiados.
No se les rechaza por extranjeros, sino por pobres.
Nadie pone reparos a que un jeque árabe se instale
en un país europeo, ni a facilitar la residencia a un
futbolista famoso. Los yates atracan sin problemas
en la costa rica del Mediterráneo mientras las
pateras se hunden tratando de alcanzarlas. A
Trump no se le ha ocurrido poner un muro en el
norte, en la frontera con Canadá, sino en el sur, en
la frontera con México.
El odio al pobre se expresa también con los
excluidos del propio país. Según el Observatorio
Hatento, una iniciativa de las entidades sociales
para denunciar agresiones a las personas sin
techo, el 47% de quienes viven en la calle han
sido víctimas de delitos de odio. Por su situación
de exclusión, son también los más indefensos.
La recesión económica ha exacerbado el miedo a la pobreza porque nos ha hecho ver que todos
somos vulnerables. Que el mejor empleado de la
empresa más segura puede quedarse de repente
en la calle sin medios de subsistencia.
Pero para que el miedo se convierta en rechazo es
preciso un proceso mental que anule la compasión
y la empatía. Ese proceso lo proporciona la
ideología y se activa cuando señala a los pobres
como culpables de su pobreza. Cuando afirma
que la pobreza no es fruto de unas condiciones
estructurales que dejan a muchos en la cuneta, sino
el resultado de una indolencia, un error individual
o una culpa personal. En esa ideología, los pobres
son percibidos como una amenaza. Culpabilizarlos
anula la empatía y permite que se le ignore y hasta
se les persiga. Y todo eso ocurre en un momento
de fuerte aumento de las desigualdades.
(El Pais – Milagros Pérez Oliva – enero 2018. Disponible en: https://elpais.
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Para que algo exista en la conciencia colectiva hay
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y no se ve o no se quiere ver es lo que ha hecho
la filósofa Adela Cortina con una realidad que está
ahí pero preferimos ignorar: el miedo, la aversión
y el rechazo a los pobres. Lo ha denominado
aporofobia, un fenómeno que está en el origen
de las corrientes de xenofobia y racismo que se
extienden por el acomodado mundo occidental.
Adela Cortina acuñó este concepto a partir de los
términos grietos griego áporos (sin recursos) y
fobos (temor, pánico) y lo ha utilizado en trabajos
académicos y artículos, hasta imponerlo, pese
a las reticencias de los editores a las palabras
extrañas, como título de su último libro: Aporofobia,
el rechazo al pobre (Paidós, 2017).
El esfuerzo ha tenido recompensa. Hace unas
semanas el neologismo fue incorporado al
Diccionario de la lengua española y la Fundación
del Español Urgente lo ha declarado la palabra
del año de 2017, como en años anteriores fueron
populismo, refugiado, selfi y escrache. En la
palabra aporofobia Fundéu ha encontrado no solo
un término muy signifi cativo, sino una rara avis
lingüística: “una voz con autor conocido y fecha de
nacimiento”.
La aporofobia, como señala Adela Cortina, es lo
que alimenta el rechazo a inmigrantes y refugiados.
No se les rechaza por extranjeros, sino por pobres.
Nadie pone reparos a que un jeque árabe se instale
en un país europeo, ni a facilitar la residencia a un
futbolista famoso. Los yates atracan sin problemas
en la costa rica del Mediterráneo mientras las
pateras se hunden tratando de alcanzarlas. A
Trump no se le ha ocurrido poner un muro en el
norte, en la frontera con Canadá, sino en el sur, en
la frontera con México.
El odio al pobre se expresa también con los
excluidos del propio país. Según el Observatorio
Hatento, una iniciativa de las entidades sociales
para denunciar agresiones a las personas sin
techo, el 47% de quienes viven en la calle han
sido víctimas de delitos de odio. Por su situación
de exclusión, son también los más indefensos.
La recesión económica ha exacerbado el miedo a la pobreza porque nos ha hecho ver que todos
somos vulnerables. Que el mejor empleado de la
empresa más segura puede quedarse de repente
en la calle sin medios de subsistencia.
Pero para que el miedo se convierta en rechazo es
preciso un proceso mental que anule la compasión
y la empatía. Ese proceso lo proporciona la
ideología y se activa cuando señala a los pobres
como culpables de su pobreza. Cuando afirma
que la pobreza no es fruto de unas condiciones
estructurales que dejan a muchos en la cuneta, sino
el resultado de una indolencia, un error individual
o una culpa personal. En esa ideología, los pobres
son percibidos como una amenaza. Culpabilizarlos
anula la empatía y permite que se le ignore y hasta
se les persiga. Y todo eso ocurre en un momento
de fuerte aumento de las desigualdades.
(El Pais – Milagros Pérez Oliva – enero 2018. Disponible en: https://elpais.
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Aporofobia, el miedo al pobre que anula la empatía
Para que algo exista en la conciencia colectiva hay
que poder nombrarlo. Poner nombre a lo que ocurre
y no se ve o no se quiere ver es lo que ha hecho
la filósofa Adela Cortina con una realidad que está
ahí pero preferimos ignorar: el miedo, la aversión
y el rechazo a los pobres. Lo ha denominado
aporofobia, un fenómeno que está en el origen
de las corrientes de xenofobia y racismo que se
extienden por el acomodado mundo occidental.
Adela Cortina acuñó este concepto a partir de los
términos grietos griego áporos (sin recursos) y
fobos (temor, pánico) y lo ha utilizado en trabajos
académicos y artículos, hasta imponerlo, pese
a las reticencias de los editores a las palabras
extrañas, como título de su último libro: Aporofobia,
el rechazo al pobre (Paidós, 2017).
El esfuerzo ha tenido recompensa. Hace unas
semanas el neologismo fue incorporado al
Diccionario de la lengua española y la Fundación
del Español Urgente lo ha declarado la palabra
del año de 2017, como en años anteriores fueron
populismo, refugiado, selfi y escrache. En la
palabra aporofobia Fundéu ha encontrado no solo
un término muy signifi cativo, sino una rara avis
lingüística: “una voz con autor conocido y fecha de
nacimiento”.
La aporofobia, como señala Adela Cortina, es lo
que alimenta el rechazo a inmigrantes y refugiados.
No se les rechaza por extranjeros, sino por pobres.
Nadie pone reparos a que un jeque árabe se instale
en un país europeo, ni a facilitar la residencia a un
futbolista famoso. Los yates atracan sin problemas
en la costa rica del Mediterráneo mientras las
pateras se hunden tratando de alcanzarlas. A
Trump no se le ha ocurrido poner un muro en el
norte, en la frontera con Canadá, sino en el sur, en
la frontera con México.
El odio al pobre se expresa también con los
excluidos del propio país. Según el Observatorio
Hatento, una iniciativa de las entidades sociales
para denunciar agresiones a las personas sin
techo, el 47% de quienes viven en la calle han
sido víctimas de delitos de odio. Por su situación
de exclusión, son también los más indefensos.
La recesión económica ha exacerbado el miedo a la pobreza porque nos ha hecho ver que todos
somos vulnerables. Que el mejor empleado de la
empresa más segura puede quedarse de repente
en la calle sin medios de subsistencia.
Pero para que el miedo se convierta en rechazo es
preciso un proceso mental que anule la compasión
y la empatía. Ese proceso lo proporciona la
ideología y se activa cuando señala a los pobres
como culpables de su pobreza. Cuando afirma
que la pobreza no es fruto de unas condiciones
estructurales que dejan a muchos en la cuneta, sino
el resultado de una indolencia, un error individual
o una culpa personal. En esa ideología, los pobres
son percibidos como una amenaza. Culpabilizarlos
anula la empatía y permite que se le ignore y hasta
se les persiga. Y todo eso ocurre en un momento
de fuerte aumento de las desigualdades.
(El Pais – Milagros Pérez Oliva – enero 2018. Disponible en: https://elpais.
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Segundo Marcuschi (2002), "gêneros
são formas verbais de ação social relativamente
estáveis realizadas em textos situados em
comunidades de práticas sociais e em domínios
discursivos específicos". É classificado(a) como
um gênero textual:
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As formas átonas da língua espanhola:
me, te, se, le, lo, la, e seus plurais, costumam
ser posicionadas com relação ao verbo de forma
diferente do que ocorre na língua portuguesa. Na
gramática normativa brasileira, é aceita a seguinte
construção: “Ocorreu-me tudo isso”, forma que, na
língua espanhola, seria:
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“Según el enfoque didáctico-pedagógico en
la interculturalidad, surge la necesidad de desarrollar
nuevas propuestas didácticas y de incluir, en los
currículos de formación de professores, cursos
e investigaciones de esa área. Politícamente,
las propuestas de los Parámetros Curriculares
Nacionales (PCN’S) en Brasil enfatizan como
objetivos a ser estabelecidos para la Enseñanza
de Lengua Española como lengua extranjera
(ELE), en nível médio, focalizar contenidos y
estratégias didácticas que desarrollen, además
de la competencia comunicativa, también la
competencia “inter (pluri)cultural.” (Brasil, 2000). Com base no trecho em destaque, pode-se
inferir que, nas variações linguísticas conhecidas
como ceceo, voseo y tuteo, além de aspectos
gramaticais, se desenvolve também a competência
intercultural no ensino de E/LE, isso porque:
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En la literatura contemporánea sobre
didáctica de Lengua Extranjera (LE/L2), se evidencia
una tendencia en privilegiarse la enseñanza
a partir del enfoque en la sub-competencia
socio-cultural (HYMES, 1972), principalmente,
con el objetivo de desarrollar en el aprendiz la
competencia intercultural, o sea, la competencia
para conocer las diferencias entre la cultura de la
nueva lengua y la lengua propia en situaciones
concretas y para desenvolver estrategias para
lidiar de forma comprensiva con las costumbres
de la otra cultura (ROZENFELD; VIANNA, 2011).
Políticamente, las propuestas de los “Parâmetros
Curriculares Nacionais” en Brasil enfatizan como
objetivos a ser establecidos para la enseñanza
de Lengua Española como lengua extranjera
(ELE), en nivel medio, focalizar contenidos y estrategias didácticas que desarrollen, además
de la competencia comunicativa, también la
competencia “inter(pluri)cultural.”
(BRASIL, 2000). In: Revista Ibero-Americana de Estudos em Educação v.9 n. 1 (2014)
Com base nas informações extraídas da Revista Ibero-Americana de Estudos em Educação, que trata sobre o ensino de E/LE no contexto da interculturalidade, sobre o conceito de competência intercultural, é correto afirmar que:
(BRASIL, 2000). In: Revista Ibero-Americana de Estudos em Educação v.9 n. 1 (2014)
Com base nas informações extraídas da Revista Ibero-Americana de Estudos em Educação, que trata sobre o ensino de E/LE no contexto da interculturalidade, sobre o conceito de competência intercultural, é correto afirmar que:
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