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Los impuestos
Mantener bajos los impuestos sobre las bebidas azucaradas y alcohólicas cuesta vidas y
debilita los sistemas sanitarios. Este es el mensaje que la Organización Mundial de la Salud
(OMS) ha lanzado a los gobiernos este martes. Dos nuevos informes del organismo, que se
publican esta tarde, alertan de que la fiscalidad actual permite que estos productos dañinos
mantengan bajos precios y disparen los riesgos para la salud. “En la mayoría de los países,
los impuestos son demasiado bajos para ser eficaces, están mal diseñados, no se ajustan con
regularidad y rara vez se ajustan a los objetivos de salud pública”, ha dicho en rueda de
prensa su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus.Los informes advierten que los
sistemas fiscales están fallando en su función protectora y que reforzar la tributación de estos
productos no solo es una medida de salud pública, sino también una herramienta para
aumentar los ingresos que financian la salud. “Muchos países han demostrado que, cuando se
hacen bien, son una poderosa herramienta de ayuda”, ha afirmado Adhanom Ghebreyesus.
El director general de la OMS ha tomado como ejemplo el caso de Filipinas. “Una
importante reforma tributaria sobre el tabaco y el alcohol en 2013 aumentó los ingresos en
más de cinco veces. Esto respaldó la expansión del seguro médico nacional a más de 15
millones de familias pobres”, ha comentado.De acuerdo con la OMS, los sistemas de salud
afrontan una presión financiera cada vez mayor para tratar enfermedades no transmisibles,
como la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardíacas, los cánceres y lesiones
asociadas. Una realidad que, según la organización, se intensifica especialmente entre niños y
adultos jóvenes.
Uno de los problemas estructurales señalados por la OMS es la falta de mecanismos
automáticos de ajuste de los precios. Al no actualizarse los impuestos conforme a la inflación,
las bebidas azucaradas y alcohólicas se vuelven progresivamente más asequibles. “La OMS
espera poder ayudar a más países a diseñar e implementar impuestos sanitarios para
proteger la salud y pasar de una situación de dependencia a una autosuficiencia sostenible”,
ha subrayado el director general de la OMS en la presentación de ambos informes, que se
alinean con la iniciativa a la que han llamado “3 por 35”. De acuerdo con la organización, esta
propuesta, lanzada en julio de 2025, pretende aumentar en al menos un 50% los precios
reales del tabaco, el alcohol y las bebidas azucaradas para 2035, gracias a subidas
impositivas adaptadas al contexto de cada país.A julio de 2024, al menos 167 países
aplicaban impuestos a las bebidas alcohólicas, mientras que 12 mantienen una prohibición total. Sin embargo, pese a esta amplia cobertura, el alcohol se ha vuelto más asequible o no
se ha encarecido en la mayoría de los países desde 2022, apunta la OMS. Para el hepatólogo
Juan Turnes, jefe de servicio de aparato digestivo del Complejo Hospitalario Universitario de
Pontevedra, “el alcohol produce daños mucho más allá del hígado. Este es el órgano más
afectado, pero no el único”. Y continúa: “Provoca daño neurológico, cardiovascular, y tiene un
impacto relevante en los accidentes de tráfico y en la violencia”.En el discurso público sobre el
alcohol, manejado sobre todo por la industria, es habitual que se promueva su “consumo
responsable” como una opción libre de riesgos. Sin embargo, la evidencia científica demuestra
que no existe un umbral seguro de ingesta. Turnes es categórico: “El alcohol es un tóxico y la
única cantidad segura es cero”.Según la OMS, el uso nocivo del alcohol provoca alrededor de
2,6 millones de muertes cada año en el mundo, además de afectar a las personas que rodean
a los consumidores y generar elevados costes sociales y económicos. (...)
Para Ana Polache, catedrática de Farmacia en la Universitat de València, hacer una
relación directa entre subir impuestos a las bebidas alcohólicas, reducir consumo y reducir el
daño “es simplificar mucho el problema”. “El trastorno por consumo de alcohol es algo
extremadamente complejo”, apunta. Polache subraya que es una medida más, pero no la que
te lleva a la solución. Especialmente, dice, porque el alcohol no afecta de igual manera a
todos los grupos sociales. “En personas de clase alta, no sé hasta qué punto el incremento del
precio puede disuadir el consumo”, señala esta investigadora de biofarmacia y
farmacocinética. Y en los casos de dependencia severa, añade, el precio deja de ser un freno:
“Cuando tienes el trastorno, haces lo que sea para conseguir alcohol”.(...)
Adaptado de:
https://elpais.com/salud-y-bienestar/2026-01-13/la-oms-alerta-de-que-los-bajos-impuestosal-alcohol-y-a-las-bebidas-azucaradas-disparan-los-riesgos-para-la-salud.html
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Los impuestos
Mantener bajos los impuestos sobre las bebidas azucaradas y alcohólicas cuesta vidas y
debilita los sistemas sanitarios. Este es el mensaje que la Organización Mundial de la Salud
(OMS) ha lanzado a los gobiernos este martes. Dos nuevos informes del organismo, que se
publican esta tarde, alertan de que la fiscalidad actual permite que estos productos dañinos
mantengan bajos precios y disparen los riesgos para la salud. “En la mayoría de los países,
los impuestos son demasiado bajos para ser eficaces, están mal diseñados, no se ajustan con
regularidad y rara vez se ajustan a los objetivos de salud pública”, ha dicho en rueda de
prensa su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus.Los informes advierten que los
sistemas fiscales están fallando en su función protectora y que reforzar la tributación de estos
productos no solo es una medida de salud pública, sino también una herramienta para
aumentar los ingresos que financian la salud. “Muchos países han demostrado que, cuando se
hacen bien, son una poderosa herramienta de ayuda”, ha afirmado Adhanom Ghebreyesus.
El director general de la OMS ha tomado como ejemplo el caso de Filipinas. “Una
importante reforma tributaria sobre el tabaco y el alcohol en 2013 aumentó los ingresos en
más de cinco veces. Esto respaldó la expansión del seguro médico nacional a más de 15
millones de familias pobres”, ha comentado.De acuerdo con la OMS, los sistemas de salud
afrontan una presión financiera cada vez mayor para tratar enfermedades no transmisibles,
como la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardíacas, los cánceres y lesiones
asociadas. Una realidad que, según la organización, se intensifica especialmente entre niños y
adultos jóvenes.
Uno de los problemas estructurales señalados por la OMS es la falta de mecanismos
automáticos de ajuste de los precios. Al no actualizarse los impuestos conforme a la inflación,
las bebidas azucaradas y alcohólicas se vuelven progresivamente más asequibles. “La OMS
espera poder ayudar a más países a diseñar e implementar impuestos sanitarios para
proteger la salud y pasar de una situación de dependencia a una autosuficiencia sostenible”,
ha subrayado el director general de la OMS en la presentación de ambos informes, que se
alinean con la iniciativa a la que han llamado “3 por 35”. De acuerdo con la organización, esta
propuesta, lanzada en julio de 2025, pretende aumentar en al menos un 50% los precios
reales del tabaco, el alcohol y las bebidas azucaradas para 2035, gracias a subidas
impositivas adaptadas al contexto de cada país.A julio de 2024, al menos 167 países
aplicaban impuestos a las bebidas alcohólicas, mientras que 12 mantienen una prohibición total. Sin embargo, pese a esta amplia cobertura, el alcohol se ha vuelto más asequible o no
se ha encarecido en la mayoría de los países desde 2022, apunta la OMS. Para el hepatólogo
Juan Turnes, jefe de servicio de aparato digestivo del Complejo Hospitalario Universitario de
Pontevedra, “el alcohol produce daños mucho más allá del hígado. Este es el órgano más
afectado, pero no el único”. Y continúa: “Provoca daño neurológico, cardiovascular, y tiene un
impacto relevante en los accidentes de tráfico y en la violencia”.En el discurso público sobre el
alcohol, manejado sobre todo por la industria, es habitual que se promueva su “consumo
responsable” como una opción libre de riesgos. Sin embargo, la evidencia científica demuestra
que no existe un umbral seguro de ingesta. Turnes es categórico: “El alcohol es un tóxico y la
única cantidad segura es cero”.Según la OMS, el uso nocivo del alcohol provoca alrededor de
2,6 millones de muertes cada año en el mundo, además de afectar a las personas que rodean
a los consumidores y generar elevados costes sociales y económicos. (...)
Para Ana Polache, catedrática de Farmacia en la Universitat de València, hacer una
relación directa entre subir impuestos a las bebidas alcohólicas, reducir consumo y reducir el
daño “es simplificar mucho el problema”. “El trastorno por consumo de alcohol es algo
extremadamente complejo”, apunta. Polache subraya que es una medida más, pero no la que
te lleva a la solución. Especialmente, dice, porque el alcohol no afecta de igual manera a
todos los grupos sociales. “En personas de clase alta, no sé hasta qué punto el incremento del
precio puede disuadir el consumo”, señala esta investigadora de biofarmacia y
farmacocinética. Y en los casos de dependencia severa, añade, el precio deja de ser un freno:
“Cuando tienes el trastorno, haces lo que sea para conseguir alcohol”.(...)
Adaptado de:
https://elpais.com/salud-y-bienestar/2026-01-13/la-oms-alerta-de-que-los-bajos-impuestosal-alcohol-y-a-las-bebidas-azucaradas-disparan-los-riesgos-para-la-salud.html
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Los impuestos
Mantener bajos los impuestos sobre las bebidas azucaradas y alcohólicas cuesta vidas y
debilita los sistemas sanitarios. Este es el mensaje que la Organización Mundial de la Salud
(OMS) ha lanzado a los gobiernos este martes. Dos nuevos informes del organismo, que se
publican esta tarde, alertan de que la fiscalidad actual permite que estos productos dañinos
mantengan bajos precios y disparen los riesgos para la salud. “En la mayoría de los países,
los impuestos son demasiado bajos para ser eficaces, están mal diseñados, no se ajustan con
regularidad y rara vez se ajustan a los objetivos de salud pública”, ha dicho en rueda de
prensa su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus.Los informes advierten que los
sistemas fiscales están fallando en su función protectora y que reforzar la tributación de estos
productos no solo es una medida de salud pública, sino también una herramienta para
aumentar los ingresos que financian la salud. “Muchos países han demostrado que, cuando se
hacen bien, son una poderosa herramienta de ayuda”, ha afirmado Adhanom Ghebreyesus.
El director general de la OMS ha tomado como ejemplo el caso de Filipinas. “Una
importante reforma tributaria sobre el tabaco y el alcohol en 2013 aumentó los ingresos en
más de cinco veces. Esto respaldó la expansión del seguro médico nacional a más de 15
millones de familias pobres”, ha comentado.De acuerdo con la OMS, los sistemas de salud
afrontan una presión financiera cada vez mayor para tratar enfermedades no transmisibles,
como la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardíacas, los cánceres y lesiones
asociadas. Una realidad que, según la organización, se intensifica especialmente entre niños y
adultos jóvenes.
Uno de los problemas estructurales señalados por la OMS es la falta de mecanismos
automáticos de ajuste de los precios. Al no actualizarse los impuestos conforme a la inflación,
las bebidas azucaradas y alcohólicas se vuelven progresivamente más asequibles. “La OMS
espera poder ayudar a más países a diseñar e implementar impuestos sanitarios para
proteger la salud y pasar de una situación de dependencia a una autosuficiencia sostenible”,
ha subrayado el director general de la OMS en la presentación de ambos informes, que se
alinean con la iniciativa a la que han llamado “3 por 35”. De acuerdo con la organización, esta
propuesta, lanzada en julio de 2025, pretende aumentar en al menos un 50% los precios
reales del tabaco, el alcohol y las bebidas azucaradas para 2035, gracias a subidas
impositivas adaptadas al contexto de cada país.A julio de 2024, al menos 167 países
aplicaban impuestos a las bebidas alcohólicas, mientras que 12 mantienen una prohibición total. Sin embargo, pese a esta amplia cobertura, el alcohol se ha vuelto más asequible o no
se ha encarecido en la mayoría de los países desde 2022, apunta la OMS. Para el hepatólogo
Juan Turnes, jefe de servicio de aparato digestivo del Complejo Hospitalario Universitario de
Pontevedra, “el alcohol produce daños mucho más allá del hígado. Este es el órgano más
afectado, pero no el único”. Y continúa: “Provoca daño neurológico, cardiovascular, y tiene un
impacto relevante en los accidentes de tráfico y en la violencia”.En el discurso público sobre el
alcohol, manejado sobre todo por la industria, es habitual que se promueva su “consumo
responsable” como una opción libre de riesgos. Sin embargo, la evidencia científica demuestra
que no existe un umbral seguro de ingesta. Turnes es categórico: “El alcohol es un tóxico y la
única cantidad segura es cero”.Según la OMS, el uso nocivo del alcohol provoca alrededor de
2,6 millones de muertes cada año en el mundo, además de afectar a las personas que rodean
a los consumidores y generar elevados costes sociales y económicos. (...)
Para Ana Polache, catedrática de Farmacia en la Universitat de València, hacer una
relación directa entre subir impuestos a las bebidas alcohólicas, reducir consumo y reducir el
daño “es simplificar mucho el problema”. “El trastorno por consumo de alcohol es algo
extremadamente complejo”, apunta. Polache subraya que es una medida más, pero no la que
te lleva a la solución. Especialmente, dice, porque el alcohol no afecta de igual manera a
todos los grupos sociales. “En personas de clase alta, no sé hasta qué punto el incremento del
precio puede disuadir el consumo”, señala esta investigadora de biofarmacia y
farmacocinética. Y en los casos de dependencia severa, añade, el precio deja de ser un freno:
“Cuando tienes el trastorno, haces lo que sea para conseguir alcohol”.(...)
Adaptado de:
https://elpais.com/salud-y-bienestar/2026-01-13/la-oms-alerta-de-que-los-bajos-impuestosal-alcohol-y-a-las-bebidas-azucaradas-disparan-los-riesgos-para-la-salud.html
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Los impuestos
Mantener bajos los impuestos sobre las bebidas azucaradas y alcohólicas cuesta vidas y
debilita los sistemas sanitarios. Este es el mensaje que la Organización Mundial de la Salud
(OMS) ha lanzado a los gobiernos este martes. Dos nuevos informes del organismo, que se
publican esta tarde, alertan de que la fiscalidad actual permite que estos productos dañinos
mantengan bajos precios y disparen los riesgos para la salud. “En la mayoría de los países,
los impuestos son demasiado bajos para ser eficaces, están mal diseñados, no se ajustan con
regularidad y rara vez se ajustan a los objetivos de salud pública”, ha dicho en rueda de
prensa su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus.Los informes advierten que los
sistemas fiscales están fallando en su función protectora y que reforzar la tributación de estos
productos no solo es una medida de salud pública, sino también una herramienta para
aumentar los ingresos que financian la salud. “Muchos países han demostrado que, cuando se
hacen bien, son una poderosa herramienta de ayuda”, ha afirmado Adhanom Ghebreyesus.
El director general de la OMS ha tomado como ejemplo el caso de Filipinas. “Una
importante reforma tributaria sobre el tabaco y el alcohol en 2013 aumentó los ingresos en
más de cinco veces. Esto respaldó la expansión del seguro médico nacional a más de 15
millones de familias pobres”, ha comentado.De acuerdo con la OMS, los sistemas de salud
afrontan una presión financiera cada vez mayor para tratar enfermedades no transmisibles,
como la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardíacas, los cánceres y lesiones
asociadas. Una realidad que, según la organización, se intensifica especialmente entre niños y
adultos jóvenes.
Uno de los problemas estructurales señalados por la OMS es la falta de mecanismos
automáticos de ajuste de los precios. Al no actualizarse los impuestos conforme a la inflación,
las bebidas azucaradas y alcohólicas se vuelven progresivamente más asequibles. “La OMS
espera poder ayudar a más países a diseñar e implementar impuestos sanitarios para
proteger la salud y pasar de una situación de dependencia a una autosuficiencia sostenible”,
ha subrayado el director general de la OMS en la presentación de ambos informes, que se
alinean con la iniciativa a la que han llamado “3 por 35”. De acuerdo con la organización, esta
propuesta, lanzada en julio de 2025, pretende aumentar en al menos un 50% los precios
reales del tabaco, el alcohol y las bebidas azucaradas para 2035, gracias a subidas
impositivas adaptadas al contexto de cada país.A julio de 2024, al menos 167 países
aplicaban impuestos a las bebidas alcohólicas, mientras que 12 mantienen una prohibición total. Sin embargo, pese a esta amplia cobertura, el alcohol se ha vuelto más asequible o no
se ha encarecido en la mayoría de los países desde 2022, apunta la OMS. Para el hepatólogo
Juan Turnes, jefe de servicio de aparato digestivo del Complejo Hospitalario Universitario de
Pontevedra, “el alcohol produce daños mucho más allá del hígado. Este es el órgano más
afectado, pero no el único”. Y continúa: “Provoca daño neurológico, cardiovascular, y tiene un
impacto relevante en los accidentes de tráfico y en la violencia”.En el discurso público sobre el
alcohol, manejado sobre todo por la industria, es habitual que se promueva su “consumo
responsable” como una opción libre de riesgos. Sin embargo, la evidencia científica demuestra
que no existe un umbral seguro de ingesta. Turnes es categórico: “El alcohol es un tóxico y la
única cantidad segura es cero”.Según la OMS, el uso nocivo del alcohol provoca alrededor de
2,6 millones de muertes cada año en el mundo, además de afectar a las personas que rodean
a los consumidores y generar elevados costes sociales y económicos. (...)
Para Ana Polache, catedrática de Farmacia en la Universitat de València, hacer una
relación directa entre subir impuestos a las bebidas alcohólicas, reducir consumo y reducir el
daño “es simplificar mucho el problema”. “El trastorno por consumo de alcohol es algo
extremadamente complejo”, apunta. Polache subraya que es una medida más, pero no la que
te lleva a la solución. Especialmente, dice, porque el alcohol no afecta de igual manera a
todos los grupos sociales. “En personas de clase alta, no sé hasta qué punto el incremento del
precio puede disuadir el consumo”, señala esta investigadora de biofarmacia y
farmacocinética. Y en los casos de dependencia severa, añade, el precio deja de ser un freno:
“Cuando tienes el trastorno, haces lo que sea para conseguir alcohol”.(...)
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Los impuestos
Mantener bajos los impuestos sobre las bebidas azucaradas y alcohólicas cuesta vidas y
debilita los sistemas sanitarios. Este es el mensaje que la Organización Mundial de la Salud
(OMS) ha lanzado a los gobiernos este martes. Dos nuevos informes del organismo, que se
publican esta tarde, alertan de que la fiscalidad actual permite que estos productos dañinos
mantengan bajos precios y disparen los riesgos para la salud. “En la mayoría de los países,
los impuestos son demasiado bajos para ser eficaces, están mal diseñados, no se ajustan con
regularidad y rara vez se ajustan a los objetivos de salud pública”, ha dicho en rueda de
prensa su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus.Los informes advierten que los
sistemas fiscales están fallando en su función protectora y que reforzar la tributación de estos
productos no solo es una medida de salud pública, sino también una herramienta para
aumentar los ingresos que financian la salud. “Muchos países han demostrado que, cuando se
hacen bien, son una poderosa herramienta de ayuda”, ha afirmado Adhanom Ghebreyesus.
El director general de la OMS ha tomado como ejemplo el caso de Filipinas. “Una
importante reforma tributaria sobre el tabaco y el alcohol en 2013 aumentó los ingresos en
más de cinco veces. Esto respaldó la expansión del seguro médico nacional a más de 15
millones de familias pobres”, ha comentado.De acuerdo con la OMS, los sistemas de salud
afrontan una presión financiera cada vez mayor para tratar enfermedades no transmisibles,
como la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardíacas, los cánceres y lesiones
asociadas. Una realidad que, según la organización, se intensifica especialmente entre niños y
adultos jóvenes.
Uno de los problemas estructurales señalados por la OMS es la falta de mecanismos
automáticos de ajuste de los precios. Al no actualizarse los impuestos conforme a la inflación,
las bebidas azucaradas y alcohólicas se vuelven progresivamente más asequibles. “La OMS
espera poder ayudar a más países a diseñar e implementar impuestos sanitarios para
proteger la salud y pasar de una situación de dependencia a una autosuficiencia sostenible”,
ha subrayado el director general de la OMS en la presentación de ambos informes, que se
alinean con la iniciativa a la que han llamado “3 por 35”. De acuerdo con la organización, esta
propuesta, lanzada en julio de 2025, pretende aumentar en al menos un 50% los precios
reales del tabaco, el alcohol y las bebidas azucaradas para 2035, gracias a subidas
impositivas adaptadas al contexto de cada país.A julio de 2024, al menos 167 países
aplicaban impuestos a las bebidas alcohólicas, mientras que 12 mantienen una prohibición total. Sin embargo, pese a esta amplia cobertura, el alcohol se ha vuelto más asequible o no
se ha encarecido en la mayoría de los países desde 2022, apunta la OMS. Para el hepatólogo
Juan Turnes, jefe de servicio de aparato digestivo del Complejo Hospitalario Universitario de
Pontevedra, “el alcohol produce daños mucho más allá del hígado. Este es el órgano más
afectado, pero no el único”. Y continúa: “Provoca daño neurológico, cardiovascular, y tiene un
impacto relevante en los accidentes de tráfico y en la violencia”.En el discurso público sobre el
alcohol, manejado sobre todo por la industria, es habitual que se promueva su “consumo
responsable” como una opción libre de riesgos. Sin embargo, la evidencia científica demuestra
que no existe un umbral seguro de ingesta. Turnes es categórico: “El alcohol es un tóxico y la
única cantidad segura es cero”.Según la OMS, el uso nocivo del alcohol provoca alrededor de
2,6 millones de muertes cada año en el mundo, además de afectar a las personas que rodean
a los consumidores y generar elevados costes sociales y económicos. (...)
Para Ana Polache, catedrática de Farmacia en la Universitat de València, hacer una
relación directa entre subir impuestos a las bebidas alcohólicas, reducir consumo y reducir el
daño “es simplificar mucho el problema”. “El trastorno por consumo de alcohol es algo
extremadamente complejo”, apunta. Polache subraya que es una medida más, pero no la que
te lleva a la solución. Especialmente, dice, porque el alcohol no afecta de igual manera a
todos los grupos sociales. “En personas de clase alta, no sé hasta qué punto el incremento del
precio puede disuadir el consumo”, señala esta investigadora de biofarmacia y
farmacocinética. Y en los casos de dependencia severa, añade, el precio deja de ser un freno:
“Cuando tienes el trastorno, haces lo que sea para conseguir alcohol”.(...)
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