“(...) con demasiada frecuencia se asocia la idea de evaluación a las tareas de calificación escolar de los alumnos y de las alumnas. Por radical, ingenuo o utópico que pueda parecer, calificar (y por tanto clasificar) no es un asunto de especial interés pedagógico si en nuestra tarea cotidiana el acento se pone en los fines emancipadores de la educación y no en los obvios fines selectivos que cumple en nuestras sociedades. De ahí que evaluar sea en este contexto un proceso orientado a conocer cómo se han producido los aprendizajes en relación con las finalidades que pretendemos, con la selección de contenidos que hemos realizado y con las tareas que hemos desarrollado con los alumnos y con las alumnas.”
(LOMAS, Carlos. Cómo enseñar a hacer cosas con las palabras. Teoría y práctica de
la educación lingüística. Vol. I. Barcelona: Paidós, 2001)
La citación de Carlos Lomas conlleva una concepción de evaluación defendida también por los documentos que orientan la enseñanza de lenguas extranjeras en Brasil.
Tal enfoque de la evaluación, en lo que concierne a la enseñanza de español en la educación básica brasileña, requiere: