Texto para responder la pregunta.
El enfoque comunicativo
La enseñanza debe estar centrada en el aprendiz.
La lengua, concebida como instrumento de comunicación, obliga a desarrollar una competencia lingüística sobre formas, significados y un conocimiento de funciones lingüísticas (funciones lingüísticas para expresar el dolor o malestar: me duele, tengo dolor de..., me siento mal...)
Para lograr una buena comunicación el aprendiz deberá tener en cuenta el contexto sociocultural, las características de los interlocutores, la relación con ellos, el objeto de la conversación... (no hablamos igual cuando vamos a solicitar algo oficial que cuando charlamos con nuestros amigos).
Las
actividades
que
llevan
a
la
comunicación
real
generan
el
aprendizaje
y
por
lo
tanto
habrá
que
propiciarlas,
presentando
situaciones
que
promuevan
esa
comunicación.
Se dará la oportunidad al/la estudiante para que diga lo que quiere decir y elija la forma de hacerlo. El instrumento de comunicación en la clase es la propia lengua objeto de estudio.
El enfoque comunicativo se basa en dos principios:
a.
Principio
de
la
tarea:
las
actividades
en
las
que
el
uso
de
la
lengua
es
necesario
para
alcanzar
un
fin
que
tenga
sentido
para
el/la
estudiante,
favorecen
el
aprendizaje.
Es
importante
que
se
perciba
la
necesidad
del
uso
de
la
lengua
para
lograr
algo:
que
lo
que
se
trabaje
tenga
que
ver
con
su
vida
cotidiana
en
la
calle,
en
el
centro
escolar,
etc.
b.
Principio
del
significado:
la
lengua
que
tiene
sentido
para
el/la
estudiante
afianza
y
sostiene
el
proceso
de
aprendizaje.
Por
eso
las
actividades
se
seleccionan
valorando
que
posibiliten
el
uso
auténtico
y
significativo
del
lenguaje
por
parte
del
aprendiz.
En
este
enfoque
se
tiene
muy
en
cuenta
la
vida
cotidiana
y
la
lengua
y
cultura
de
los/las
estudiantes.
Las
cuatro
destrezas
(comprensión
auditiva,
expresión
oral,
comprensión
de
lectura
y
expresión
escrita)
se
abordan
desde
el
principio
y
se
tratan
de
manera
integrada
a
lo
largo
del
proceso
haciendo
especial
hincapié
en
las
de
índole
oral
al
comienzo
pero
insistiendo
en
el
desarrollo
armónico
de
todas
ellas.
El/la
profesor/a
se
convierte
en
proveedor/a
de
recursos
y
facilitador/a
de
aprendizajes.
Es
una
fuente,
entre
otras
muchas,
de
input
y
de
información.
Deberá
prestar
atención
a
los
procesos
de
aprendizaje
del
alumnado
y
a
las
necesidades
que
se
van
generando.
El
concepto
de
error
deberá
observarlo
de
otra
manera:
los
errores
nos
dan
buenas
pistas
sobre
el
proceso
de
aprendizaje
y
la
inter-lengua
del
alumnado.
Algunas
veces
su
papel
se
limitará
a
presentar
la
actividad
sin
participar
y
será
el
alumnado
quien
interactúe.
El
protagonismo
es
del/la
alumno/a.
Este
enfoque
prioriza
la
fluidez
sobre
la
corrección
gramatical
siempre
y
cuando
la
comunicación
no
se
vea
interrumpida.
Por
eso,
se
debe
ser
más
tolerante
con
los
errores,
sin
por
ello
permitir
que
éstos
se
fosilicen.
Internet:
<www.hezkuntza.ejgv.euskadi.net>
(con
adaptaciones).
Del
segundo
párrafo
del
texto
se
puede
inferir
que