DOÑA INÉS: ¡Don Juan! ¡Don Juan! Yo te imploro
de tu hidalga compasión:
o arráncame el corazón,
o ámame, porque te adoro.
DON JUAN: ¡Alma mía! Esa palabra
cambia de modo mi ser, que alcanzo
que puede hacer
hasta que el Edén se me abra.
No es, doña Inés, Satanás
quien pone este amor en mí;
es Dios, que quiere por ti
ganarme para él, quizás.
No, el amor que hoy se atesora
en mi corazón mortal,
no es un amor terrenal
como el que sentí hasta ahora;
no es esa chispa fugaz
que cualquier ráfaga apaga;
es incendio que se traga
cuanto ve, inmenso, voraz.
(Fragmento de la obra teatral Don Juan Tenorio de José Zorrilla, accedido el 23 de agosto de 2025, disponible en: https://ciudadseva.com/texto/don-juan-tenorio/)