Foram encontradas 350 questões.
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: CESPE / CEBRASPE
Orgão: ABIN
Inteligencia humana y terrorismo yihadista
La inteligencia ha sido tradicionalmente un elemento clave en la lucha antiterrorista. Pero en el caso del terrorismo yihadista, y especialmente en el de los grupos que actúan en Europa o en los Estados Unidos de América, su importancia es aun mayor, ya que los yihadistas instrumentalizan la presencia de amplias comunidades islámicas, en su mayoría de procedencia inmigrante, para pasar desapercibidos y reclutar nuevos simpatizantes.
En dicho contexto, las actividades antiterroristas deben contar con una inteligencia de calidad que les permita discernir con precisión entre la ínfima minoría de radicales y la inmensa mayoría de pacíficos creyentes. De lo contrario, unas actuaciones policiales indiscriminadas, en razón de convicciones religiosas o de pertenencia a determinada etnia, acabarían provocando una indignante sensación de acoso en el musulmán de a pie y una imagen sospechosa de las comunidades islámicas ante los ojos
del resto de la sociedad.
Las actividades de inteligencia siguen un ciclo compuesto por una primera fase de dirección o fijación de objetivos, una segunda de obtención de información, una tercera de elaboración y análisis de la misma, y una cuarta de difusión del producto resultante, es decir, de la inteligencia. En la fase de obtención se utilizan diversos sistemas de captación de información a través de imágenes (IMINT), trazado de señales electrónicas (SIGINT), explotación de fuentes abiertas (OSINT), fuentes humanas (HUMINT) etc.
En este análisis vamos a detenernos brevemente en la HUMINT, la inteligencia humana, en materia de lucha contra el terrorismo yihadista, y concretamente nos centraremos sólo en un medio que consideramos de particular interés y que denominaremos de la siguiente manera: infiltrados.
Una fuente especial de inteligencia humana son los infiltrados, agentes o colaboradores de los servicios de información policiales o de los servicios de inteligencia estratégica que logran penetrar en la estructura interna de un grupo terrorista. Para ello, deben simular que comparten las convicciones radicales del resto del grupo y, con frecuencia, pertenecer a una etnia de origen similar a la de los otros integrantes. En la breve historia del yihadismo en España, la prensa ha filtrado la existencia de este tipo de fuentes: tal fue el caso del marroquí Abdelkader el Farssaoui (alias Cartagena).
El Farssaoui se hizo pasar por imán radical de un oratorio en Villaverde (Madrid) y, de ese modo, se ganó la confianza y asistió a reuniones privadas del grupo liderado por Serhane Ben Abdelmajid y Mustafa El Maymouni, un grupo que meses más tarde formaría con otros subgrupos la red terrorista de los atentados del 11 de marzo en Madrid.
Farssaoui alertó a la policía de la peligrosidad potencial del grupo de Serhane. Pero, al trasladarse a la costa de Granada, y más tarde a Almería, perdió el contacto cercano con los terroristas antes de que éstos comenzaran a planificar los atentados, por lo que no consta que conociera detalles concretos sobre la operación del 11-M.
Internet: <spanish-safe-democracy.org> (con modificaciones).
Juzgue lo ítem en relación al texto de encima.
El verbo instrumentalizar tiene, en este caso, el mismo sentido de aprovecharse de.
Provas
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: CESPE / CEBRASPE
Orgão: ABIN
Inteligencia humana y terrorismo yihadista
La inteligencia ha sido tradicionalmente un elemento clave en la lucha antiterrorista. Pero en el caso del terrorismo yihadista, y especialmente en el de los grupos que actúan en Europa o en los Estados Unidos de América, su importancia es aun mayor, ya que los yihadistas instrumentalizan la presencia de amplias comunidades islámicas, en su mayoría de procedencia inmigrante, para pasar desapercibidos y reclutar nuevos simpatizantes.
En dicho contexto, las actividades antiterroristas deben contar con una inteligencia de calidad que les permita discernir con precisión entre la ínfima minoría de radicales y la inmensa mayoría de pacíficos creyentes. De lo contrario, unas actuaciones policiales indiscriminadas, en razón de convicciones religiosas o de pertenencia a determinada etnia, acabarían provocando una indignante sensación de acoso en el musulmán de a pie y una imagen sospechosa de las comunidades islámicas ante los ojos
del resto de la sociedad.
Las actividades de inteligencia siguen un ciclo compuesto por una primera fase de dirección o fijación de objetivos, una segunda de obtención de información, una tercera de elaboración y análisis de la misma, y una cuarta de difusión del producto resultante, es decir, de la inteligencia. En la fase de obtención se utilizan diversos sistemas de captación de información a través de imágenes (IMINT), trazado de señales electrónicas (SIGINT), explotación de fuentes abiertas (OSINT), fuentes humanas (HUMINT) etc.
En este análisis vamos a detenernos brevemente en la HUMINT, la inteligencia humana, en materia de lucha contra el terrorismo yihadista, y concretamente nos centraremos sólo en un medio que consideramos de particular interés y que denominaremos de la siguiente manera: infiltrados.
Una fuente especial de inteligencia humana son los infiltrados, agentes o colaboradores de los servicios de información policiales o de los servicios de inteligencia estratégica que logran penetrar en la estructura interna de un grupo terrorista. Para ello, deben simular que comparten las convicciones radicales del resto del grupo y, con frecuencia, pertenecer a una etnia de origen similar a la de los otros integrantes. En la breve historia del yihadismo en España, la prensa ha filtrado la existencia de este tipo de fuentes: tal fue el caso del marroquí Abdelkader el Farssaoui (alias Cartagena).
El Farssaoui se hizo pasar por imán radical de un oratorio en Villaverde (Madrid) y, de ese modo, se ganó la confianza y asistió a reuniones privadas del grupo liderado por Serhane Ben Abdelmajid y Mustafa El Maymouni, un grupo que meses más tarde formaría con otros subgrupos la red terrorista de los atentados del 11 de marzo en Madrid.
Farssaoui alertó a la policía de la peligrosidad potencial del grupo de Serhane. Pero, al trasladarse a la costa de Granada, y más tarde a Almería, perdió el contacto cercano con los terroristas antes de que éstos comenzaran a planificar los atentados, por lo que no consta que conociera detalles concretos sobre la operación del 11-M.
Internet: <spanish-safe-democracy.org> (con modificaciones).
Juzgue lo ítem en relación al texto de encima.
La expresión "ya que" introduce una oración que expresa una finalidad.
Provas
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: CESPE / CEBRASPE
Orgão: ABIN
Inteligencia humana y terrorismo yihadista
La inteligencia ha sido tradicionalmente un elemento clave en la lucha antiterrorista. Pero en el caso del terrorismo yihadista, y especialmente en el de los grupos que actúan en Europa o en los Estados Unidos de América, su importancia es aun mayor, ya que los yihadistas instrumentalizan la presencia de amplias comunidades islámicas, en su mayoría de procedencia inmigrante, para pasar desapercibidos y reclutar nuevos simpatizantes.
En dicho contexto, las actividades antiterroristas deben contar con una inteligencia de calidad que les permita discernir con precisión entre la ínfima minoría de radicales y la inmensa mayoría de pacíficos creyentes. De lo contrario, unas actuaciones policiales indiscriminadas, en razón de convicciones religiosas o de pertenencia a determinada etnia, acabarían provocando una indignante sensación de acoso en el musulmán de a pie y una imagen sospechosa de las comunidades islámicas ante los ojos
del resto de la sociedad.
Las actividades de inteligencia siguen un ciclo compuesto por una primera fase de dirección o fijación de objetivos, una segunda de obtención de información, una tercera de elaboración y análisis de la misma, y una cuarta de difusión del producto resultante, es decir, de la inteligencia. En la fase de obtención se utilizan diversos sistemas de captación de información a través de imágenes (IMINT), trazado de señales electrónicas (SIGINT), explotación de fuentes abiertas (OSINT), fuentes humanas (HUMINT) etc.
En este análisis vamos a detenernos brevemente en la HUMINT, la inteligencia humana, en materia de lucha contra el terrorismo yihadista, y concretamente nos centraremos sólo en un medio que consideramos de particular interés y que denominaremos de la siguiente manera: infiltrados.
Una fuente especial de inteligencia humana son los infiltrados, agentes o colaboradores de los servicios de información policiales o de los servicios de inteligencia estratégica que logran penetrar en la estructura interna de un grupo terrorista. Para ello, deben simular que comparten las convicciones radicales del resto del grupo y, con frecuencia, pertenecer a una etnia de origen similar a la de los otros integrantes. En la breve historia del yihadismo en España, la prensa ha filtrado la existencia de este tipo de fuentes: tal fue el caso del marroquí Abdelkader el Farssaoui (alias Cartagena).
El Farssaoui se hizo pasar por imán radical de un oratorio en Villaverde (Madrid) y, de ese modo, se ganó la confianza y asistió a reuniones privadas del grupo liderado por Serhane Ben Abdelmajid y Mustafa El Maymouni, un grupo que meses más tarde formaría con otros subgrupos la red terrorista de los atentados del 11 de marzo en Madrid.
Farssaoui alertó a la policía de la peligrosidad potencial del grupo de Serhane. Pero, al trasladarse a la costa de Granada, y más tarde a Almería, perdió el contacto cercano con los terroristas antes de que éstos comenzaran a planificar los atentados, por lo que no consta que conociera detalles concretos sobre la operación del 11-M.
Internet: <spanish-safe-democracy.org> (con modificaciones).
Juzgue lo ítem en relación al texto de encima.
El elemento "aun" es reemplazable por inclusive sin alterar la semántica del texto.
Provas
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: CESPE / CEBRASPE
Orgão: ABIN
La inteligencia ha sido tradicionalmente un elemento clave en la lucha antiterrorista. Pero en el caso del terrorismo yihadista, y especialmente en el de los grupos que actúan en Europa o en los Estados Unidos de América, su importancia es aun mayor, ya que los yihadistas instrumentalizan la presencia de amplias comunidades islámicas, en su mayoría de procedencia inmigrante, para pasar desapercibidos y reclutar nuevos simpatizantes.
En dicho contexto, las actividades antiterroristas deben contar con una inteligencia de calidad que les permita discernir con precisión entre la ínfima minoría de radicales y la inmensa mayoría de pacíficos creyentes. De lo contrario, unas actuaciones policiales indiscriminadas, en razón de convicciones religiosas o de pertenencia a determinada etnia, acabarían provocando una indignante sensación de acoso en el musulmán de a pie y una imagen sospechosa de las comunidades islámicas ante los ojos
del resto de la sociedad.
Las actividades de inteligencia siguen un ciclo compuesto por una primera fase de dirección o fijación de objetivos, una segunda de obtención de información, una tercera de elaboración y análisis de la misma, y una cuarta de difusión del producto resultante, es decir, de la inteligencia. En la fase de obtención se utilizan diversos sistemas de captación de información a través de imágenes (IMINT), trazado de señales electrónicas (SIGINT), explotación de fuentes abiertas (OSINT), fuentes humanas (HUMINT) etc.
En este análisis vamos a detenernos brevemente en la HUMINT, la inteligencia humana, en materia de lucha contra el terrorismo yihadista, y concretamente nos centraremos sólo en un medio que consideramos de particular interés y que denominaremos de la siguiente manera: infiltrados.
Una fuente especial de inteligencia humana son los infiltrados, agentes o colaboradores de los servicios de información policiales o de los servicios de inteligencia estratégica que logran penetrar en la estructura interna de un grupo terrorista. Para ello, deben simular que comparten las convicciones radicales del resto del grupo y, con frecuencia, pertenecer a una etnia de origen similar a la de los otros integrantes. En la breve historia del yihadismo en España, la prensa ha filtrado la existencia de este tipo de fuentes: tal fue el caso del marroquí Abdelkader el Farssaoui (alias Cartagena).
El Farssaoui se hizo pasar por imán radical de un oratorio en Villaverde (Madrid) y, de ese modo, se ganó la confianza y asistió a reuniones privadas del grupo liderado por Serhane Ben Abdelmajid y Mustafa El Maymouni, un grupo que meses más tarde formaría con otros subgrupos la red terrorista de los atentados del 11 de marzo en Madrid.
Farssaoui alertó a la policía de la peligrosidad potencial del grupo de Serhane. Pero, al trasladarse a la costa de Granada, y más tarde a Almería, perdió el contacto cercano con los terroristas antes de que éstos comenzaran a planificar los atentados, por lo que no consta que conociera detalles concretos sobre la operación del 11-M.
Juzgue lo ítem en relación al texto de encima.
Para pasar desapercibidos, los yihadistas tienen que reclutar nuevos simpatizantes.
Provas
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: CESPE / CEBRASPE
Orgão: ABIN
La inteligencia ha sido tradicionalmente un elemento clave en la lucha antiterrorista. Pero en el caso del terrorismo yihadista, y especialmente en el de los grupos que actúan en Europa o en los Estados Unidos de América, su importancia es aun mayor, ya que los yihadistas instrumentalizan la presencia de amplias comunidades islámicas, en su mayoría de procedencia inmigrante, para pasar desapercibidos y reclutar nuevos simpatizantes.
En dicho contexto, las actividades antiterroristas deben contar con una inteligencia de calidad que les permita discernir con precisión entre la ínfima minoría de radicales y la inmensa mayoría de pacíficos creyentes. De lo contrario, unas actuaciones policiales indiscriminadas, en razón de convicciones religiosas o de pertenencia a determinada etnia, acabarían provocando una indignante sensación de acoso en el musulmán de a pie y una imagen sospechosa de las comunidades islámicas ante los ojos
del resto de la sociedad.
Las actividades de inteligencia siguen un ciclo compuesto por una primera fase de dirección o fijación de objetivos, una segunda de obtención de información, una tercera de elaboración y análisis de la misma, y una cuarta de difusión del producto resultante, es decir, de la inteligencia. En la fase de obtención se utilizan diversos sistemas de captación de información a través de imágenes (IMINT), trazado de señales electrónicas (SIGINT), explotación de fuentes abiertas (OSINT), fuentes humanas (HUMINT) etc.
En este análisis vamos a detenernos brevemente en la HUMINT, la inteligencia humana, en materia de lucha contra el terrorismo yihadista, y concretamente nos centraremos sólo en un medio que consideramos de particular interés y que denominaremos de la siguiente manera: infiltrados.
Una fuente especial de inteligencia humana son los infiltrados, agentes o colaboradores de los servicios de información policiales o de los servicios de inteligencia estratégica que logran penetrar en la estructura interna de un grupo terrorista. Para ello, deben simular que comparten las convicciones radicales del resto del grupo y, con frecuencia, pertenecer a una etnia de origen similar a la de los otros integrantes. En la breve historia del yihadismo en España, la prensa ha filtrado la existencia de este tipo de fuentes: tal fue el caso del marroquí Abdelkader el Farssaoui (alias Cartagena).
El Farssaoui se hizo pasar por imán radical de un oratorio en Villaverde (Madrid) y, de ese modo, se ganó la confianza y asistió a reuniones privadas del grupo liderado por Serhane Ben Abdelmajid y Mustafa El Maymouni, un grupo que meses más tarde formaría con otros subgrupos la red terrorista de los atentados del 11 de marzo en Madrid.
Farssaoui alertó a la policía de la peligrosidad potencial del grupo de Serhane. Pero, al trasladarse a la costa de Granada, y más tarde a Almería, perdió el contacto cercano con los terroristas antes de que éstos comenzaran a planificar los atentados, por lo que no consta que conociera detalles concretos sobre la operación del 11-M.
Juzgue lo ítem en relación al texto de encima.
Los yihadistas son grupos que emigran desde Europa o Estados Unidos.
Provas
Scientists have found ways to tease even more clues out of fingerprints' telltale marks. It's one in a string of developments that gives modern forensics even better ways to solve mysteries like the anthrax attacks in the United States or the murder of a child beauty queen. For example, says chemist R. Graham Cooks of Purdue University, if a person handled cocaine, explosives or other materials, there could be enough left in a fingerprint to identify them.
Max M. Houck, director of West Virginia University's Forensic Science Initiative, says progress in forensics comes from a combination of new techniques, like those involved in the anthrax investigation, and existing techniques, like those used in the child murder case. Improvements in genetic research allowed police to trace the anthrax used in the 2001 attacks to a specific flask of spores, the FBI said this week. And while the killing of six-year-old JonBenet Ramsey attracted national fascination in 1996, it was only this year that prosecutors announced that a new series of tests pointed to an unidentified attacker, clearing family members of suspicion.
The testing technique in Ramsey's case was not new, Houck said. But prosecutors learned it could be relevant to their case in a 2007 West Virginia University course.
In the new fingerprint analysis method, police technicians armed with miniaturized mass spectrometers can spray a solvent on a fingerprint and detect compounds at concentrations as fine as five parts per million in droplets that scatter off the print, Cooks explained in a telephone interview. Five parts per million is equivalent to 142 grams of chemical in 29 tonnes of material.
The testing method, discussed in Friday's edition of the journal Science, could be available in a year or two, Cooks said. He explained that materials such as cocaine and military explosives tend to be hard to get off the fingers. If someone who has handled them later handles something hard like a file or plastic binder, that will transfer the chemicals, he said. The chemicals are located at the points of the fingerprint's ridges, so what is then on the hard surface is the fingerprint in chemical. So police can not only identify the person from the print, but also connect the person and the drug or chemical, he said.
Based on the text above, judge the following item.
In the text, "telltale" means revealing or indicating something.
Provas
Max M. Houck, director of West Virginia University's Forensic Science Initiative, says progress in forensics comes from a combination of new techniques, like those involved in the anthrax investigation, and existing techniques, like those used in the child murder case. Improvements in genetic research allowed police to trace the anthrax used in the 2001 attacks to a specific flask of spores, the FBI said this week. And while the killing of six-year-old JonBenet Ramsey attracted national fascination in 1996, it was only this year that prosecutors announced that a new series of tests pointed to an unidentified attacker, clearing family members of suspicion.
The testing technique in Ramsey's case was not new, Houck said. But prosecutors learned it could be relevant to their case in a 2007 West Virginia University course.
In the new fingerprint analysis method, police technicians armed with miniaturized mass spectrometers can spray a solvent on a fingerprint and detect compounds at concentrations as fine as five parts per million in droplets that scatter off the print, Cooks explained in a telephone interview. Five parts per million is equivalent to 142 grams of chemical in 29 tonnes of material.
The testing method, discussed in Friday's edition of the journal Science, could be available in a year or two, Cooks said. He explained that materials such as cocaine and military explosives tend to be hard to get off the fingers. If someone who has handled them later handles something hard like a file or plastic binder, that will transfer the chemicals, he said. The chemicals are located at the points of the fingerprint's ridges, so what is then on the hard surface is the fingerprint in chemical. So police can not only identify the person from the print, but also connect the person and the drug or chemical, he said.
Based on the text above, judge the following item.
Cocaine and military explosives remain for a longer time in one's finger tips.
Provas
Scientists have found ways to tease even more clues out of fingerprints' telltale marks. It's one in a string of developments that gives modern forensics even better ways to solve mysteries like the anthrax attacks in the United States or the murder of a child beauty queen. For example, says chemist R. Graham Cooks of Purdue University, if a person handled cocaine, explosives or other materials, there could be enough left in a fingerprint to identify them.
Max M. Houck, director of West Virginia University's Forensic Science Initiative, says progress in forensics comes from a combination of new techniques, like those involved in the anthrax investigation, and existing techniques, like those used in the child murder case. Improvements in genetic research allowed police to trace the anthrax used in the 2001 attacks to a specific flask of spores, the FBI said this week. And while the killing of six-year-old JonBenet Ramsey attracted national fascination in 1996, it was only this year that prosecutors announced that a new series of tests pointed to an unidentified attacker, clearing family members of suspicion.
The testing technique in Ramsey's case was not new, Houck said. But prosecutors learned it could be relevant to their case in a 2007 West Virginia University course.
In the new fingerprint analysis method, police technicians armed with miniaturized mass spectrometers can spray a solvent on a fingerprint and detect compounds at concentrations as fine as five parts per million in droplets that scatter off the print, Cooks explained in a telephone interview. Five parts per million is equivalent to 142 grams of chemical in 29 tonnes of material.
The testing method, discussed in Friday's edition of the journal Science, could be available in a year or two, Cooks said. He explained that materials such as cocaine and military explosives tend to be hard to get off the fingers. If someone who has handled them later handles something hard like a file or plastic binder, that will transfer the chemicals, he said. The chemicals are located at the points of the fingerprint's ridges, so what is then on the hard surface is the fingerprint in chemical. So police can not only identify the person from the print, but also connect the person and the drug or chemical, he said.
Based on the text above, judge the following item.
Cooks explained that, as cocaine and military explosives are likely to be difficult to be taken off, traces of them can be detected in a file or plastic binder if touched by someone who used them.
Provas
Max M. Houck, director of West Virginia University's Forensic Science Initiative, says progress in forensics comes from a combination of new techniques, like those involved in the anthrax investigation, and existing techniques, like those used in the child murder case. Improvements in genetic research allowed police to trace the anthrax used in the 2001 attacks to a specific flask of spores, the FBI said this week. And while the killing of six-year-old JonBenet Ramsey attracted national fascination in 1996, it was only this year that prosecutors announced that a new series of tests pointed to an unidentified attacker, clearing family members of suspicion.
The testing technique in Ramsey's case was not new, Houck said. But prosecutors learned it could be relevant to their case in a 2007 West Virginia University course.
In the new fingerprint analysis method, police technicians armed with miniaturized mass spectrometers can spray a solvent on a fingerprint and detect compounds at concentrations as fine as five parts per million in droplets that scatter off the print, Cooks explained in a telephone interview. Five parts per million is equivalent to 142 grams of chemical in 29 tonnes of material.
The testing method, discussed in Friday's edition of the journal Science, could be available in a year or two, Cooks said. He explained that materials such as cocaine and military explosives tend to be hard to get off the fingers. If someone who has handled them later handles something hard like a file or plastic binder, that will transfer the chemicals, he said. The chemicals are located at the points of the fingerprint's ridges, so what is then on the hard surface is the fingerprint in chemical. So police can not only identify the person from the print, but also connect the person and the drug or chemical, he said.
Based on the text above, judge the following item.
In the fingerprint analysis a solvent is not enough to recognize compounds at fairly high concentrations.
Provas
Max M. Houck, director of West Virginia University's Forensic Science Initiative, says progress in forensics comes from a combination of new techniques, like those involved in the anthrax investigation, and existing techniques, like those used in the child murder case. Improvements in genetic research allowed police to trace the anthrax used in the 2001 attacks to a specific flask of spores, the FBI said this week. And while the killing of six-year-old JonBenet Ramsey attracted national fascination in 1996, it was only this year that prosecutors announced that a new series of tests pointed to an unidentified attacker, clearing family members of suspicion.
The testing technique in Ramsey's case was not new, Houck said. But prosecutors learned it could be relevant to their case in a 2007 West Virginia University course.
In the new fingerprint analysis method, police technicians armed with miniaturized mass spectrometers can spray a solvent on a fingerprint and detect compounds at concentrations as fine as five parts per million in droplets that scatter off the print, Cooks explained in a telephone interview. Five parts per million is equivalent to 142 grams of chemical in 29 tonnes of material.
The testing method, discussed in Friday's edition of the journal Science, could be available in a year or two, Cooks said. He explained that materials such as cocaine and military explosives tend to be hard to get off the fingers. If someone who has handled them later handles something hard like a file or plastic binder, that will transfer the chemicals, he said. The chemicals are located at the points of the fingerprint's ridges, so what is then on the hard surface is the fingerprint in chemical. So police can not only identify the person from the print, but also connect the person and the drug or chemical, he said.
Based on the text above, judge the following item.
Ramsey's family was thought to be guilty for having murdered JonBenet.
Provas
Caderno Container