Foram encontradas 50 questões.
2532965
Ano: 2016
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: UFF
Orgão: Pref. Niterói-RJ
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: UFF
Orgão: Pref. Niterói-RJ
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"(...) hablar de memoria es enmarañarse (embrollarse, enredarse, desordenar, desgreñar, confundir y confundirse, o sea, liarse.), a la vez, en diversos espacios y tiempos, m ltiples dimensiones, conceptos, nociones, relaciones....., es también pensar en dispersiones, en c mulos, en densidades que se establecen y que se nos inscriben como verdad, pero que resultan de luchas de fuerzas de poder, que determinan infinitud de maneras de contar la historia.(...)
La trayectoria de la enseñanza de español en Brasil es reciente, compleja y difusa, pero forma parte de una historia mayor de la enseñanza de las lenguas extranjeras y, a su vez, de la educación en Brasil."
(Del Carmen Daher. Enseñanzas del español y
políticas lingüísticas en Brasil [fragmento]. Revista Hispanista, Niterói, n. 27, 2006.)
Con respecto a la trayectoria de la enseñanza de español en Brasil son verdaderas las informaciones siguientes, EXCEPTO:
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2532964
Ano: 2016
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: UFF
Orgão: Pref. Niterói-RJ
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: UFF
Orgão: Pref. Niterói-RJ
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Respecto a las variantes del español es correcto decir, EXCEPTO:
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2532962
Ano: 2016
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: UFF
Orgão: Pref. Niterói-RJ
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: UFF
Orgão: Pref. Niterói-RJ
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Texto 1
Los estudios de lengua española en Brasil
(...) es posible afirmar que gran parte de los trabajos sobre el español en Brasil se han apoyado —más que sobre teorías— sobre creencias raramente cuestionadas, lo que en los términos de Bosi (1995) sería lo mismo que decir ideologías, o sea, predefiniciones, presunciones, prejuicios de varios tipos acerca del carácter de esa lengua y de sus relaciones con la que por aquí se habla. La principal de esas creencias: la gran semejanza entre el español y el portugués. El gran problema que provoca: unas pocas dificultades muy particulares para la comprensión y también para la enseñanza, una preocupación legítima y permanente entre los que nos dedicamos al estudio de una lengua que, en nuestro espacio, es peligrosamente extranjera.
(...) Antenor Nascentes —autor, como ya anticipamos, en los años treinta, de la primera Gramática da língua espanhola para uso de los brasileños, cuya base teórica se puede decir que es compatible con su tiempo y servirá de soporte al primer manual para la enseñanza de esa lengua en este país, el de Idel Becker (1945)— se apoya en el presupuesto, un lugar común nunca efectivamente discutido, de que el español, ―como toda a gente sabe‖, se parece muchísimo al portugués. Dicho esto, resulta sencillo concluir que, en general, el español les resulta fácil a los lusohablantes y pasar a centrarse en la peculiaridad de sus dificultades. Esto es lo que hace crucial detectar lo que efectivamente existe de diferente entre las dos lenguas. La necesidad y el deseo imperiosos de discriminar, sobre todo en el léxico, lo que no es fácilmente discriminable, de encontrar la diferencia entre dos ―cosas‖ tan supuestamente semejantes, funciona como refuerzo de esa práctica que veremos reproducirse a lo largo de décadas y décadas. Y más aún cuando lo que se toma como base de los análisis es esa lengua imaginaria y homogénea (¿estándar?): la lengua imaginaria del sistema, vehiculada como ―la‖ lengua por las gramáticas normativas y por muchos manuales de enseñanza. En el fondo siempre se trabaja con el implícito de que una de las dos lenguas —el portugués y el español— es simplemente una versión posible, mejor o peor según quien la mire, de la otra, lo que una de ellas podría ser, aunque no lo es.
(...) No obstante los avances en los modelos teóricos para la interpretación y el análisis de la lengua y de su proceso de adquisición; no obstante la relativización del peso de la semejanza o de la diferencia sobre los procesos de aprendizaje, en los cuales los estudiantes más bien construyen la diferencia, su diferencia, y no se pautan necesariamente por la diferencia objetivable; no obstante los avances en el propio campo de los estudios contrastivos, hechos en otros niveles; no obstante los avances en la reflexión sobre los distintos y complejos papeles que ejerce la lengua materna sobre el aprendizaje de otras lenguas, los estudios sobre el español en Brasil durante mucho tiempo fueron quedando como congelados en el modelo del contraste más ingenuo y superficial, término a término. Y así se privilegia el enfoque de las diferencias más evidentes, justamente aquellas que se prestarían a equívocos —―embarazada‖, ―exquisito‖, los empleos de ―para‖, etc.— y que se consideran problemáticas para la enseñanza porque supuestamente producen transferencias/interferencias que, desde esta perspectiva, se ven como un fenómeno de reproducción literal de formas, una a una, y de significados de la L1 en la L2.
(...) Pocas veces se considera lo que está por detrás de la superficial semejanza de las formas, la ilusión de comprensión que produce la semejanza formal, eso mismo que hace que se multipliquen, como dice Revuz (1998), los diálogos entre sordos y las situaciones grotescas en las que, según la autora, no se comprende lo suficiente para comprender que no se comprende. Con frecuencia se elimina el peso de la historia sobre la lengua y los discursos y se cae en la ilusión de las equivalencias y de la relación directa entre la lengua —esa especie de stock de vocablos y construcciones, como apunta Celada— y la realidad, siempre la misma. Reiteradamente se vuelcan las miradas sobre la gran metonimia de la dificultad del español para los hablantes del portugués: los falsos amigos; y sobre un fantasma nunca totalmente definido ni descrito: el portuñol, ese eterno desconocido siempre rechazado que no hemos terminado de comprender.
(CELADA, M. T.; GONZÁLEZ, N. M. Los estudios de lengua española en
Brasil. Anuario Brasileño de Estudios Hispánicos. Brasília-DF, v.X, Suplemento ―El hispanismo en Brasil‖, p. 35-58, 2001.)
En ―(...) Pocas veces se considera lo que está por detrás de la superficial semejanza de las formas, la ilusión de comprensión que produce la semejanza formal, eso mismo que hace que se multipliquen, como dice Revuz (1998), los diálogos entre sordos y las situaciones grotescas en las que, según la autora, no se comprende lo suficiente para comprender que no se comprende.‖, el pronombre subrayado se refiere, en el texto, a:
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2532961
Ano: 2016
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: UFF
Orgão: Pref. Niterói-RJ
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: UFF
Orgão: Pref. Niterói-RJ
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Texto 1
Los estudios de lengua española en Brasil
(...) es posible afirmar que gran parte de los trabajos sobre el español en Brasil se han apoyado —más que sobre teorías— sobre creencias raramente cuestionadas, lo que en los términos de Bosi (1995) sería lo mismo que decir ideologías, o sea, predefiniciones, presunciones, prejuicios de varios tipos acerca del carácter de esa lengua y de sus relaciones con la que por aquí se habla. La principal de esas creencias: la gran semejanza entre el español y el portugués. El gran problema que provoca: unas pocas dificultades muy particulares para la comprensión y también para la enseñanza, una preocupación legítima y permanente entre los que nos dedicamos al estudio de una lengua que, en nuestro espacio, es peligrosamente extranjera.
(...) Antenor Nascentes —autor, como ya anticipamos, en los años treinta, de la primera Gramática da língua espanhola para uso de los brasileños, cuya base teórica se puede decir que es compatible con su tiempo y servirá de soporte al primer manual para la enseñanza de esa lengua en este país, el de Idel Becker (1945)— se apoya en el presupuesto, un lugar común nunca efectivamente discutido, de que el español, ―como toda a gente sabe‖, se parece muchísimo al portugués. Dicho esto, resulta sencillo concluir que, en general, el español les resulta fácil a los lusohablantes y pasar a centrarse en la peculiaridad de sus dificultades. Esto es lo que hace crucial detectar lo que efectivamente existe de diferente entre las dos lenguas. La necesidad y el deseo imperiosos de discriminar, sobre todo en el léxico, lo que no es fácilmente discriminable, de encontrar la diferencia entre dos ―cosas‖ tan supuestamente semejantes, funciona como refuerzo de esa práctica que veremos reproducirse a lo largo de décadas y décadas. Y más aún cuando lo que se toma como base de los análisis es esa lengua imaginaria y homogénea (¿estándar?): la lengua imaginaria del sistema, vehiculada como ―la‖ lengua por las gramáticas normativas y por muchos manuales de enseñanza. En el fondo siempre se trabaja con el implícito de que una de las dos lenguas —el portugués y el español— es simplemente una versión posible, mejor o peor según quien la mire, de la otra, lo que una de ellas podría ser, aunque no lo es.
(...) No obstante los avances en los modelos teóricos para la interpretación y el análisis de la lengua y de su proceso de adquisición; no obstante la relativización del peso de la semejanza o de la diferencia sobre los procesos de aprendizaje, en los cuales los estudiantes más bien construyen la diferencia, su diferencia, y no se pautan necesariamente por la diferencia objetivable; no obstante los avances en el propio campo de los estudios contrastivos, hechos en otros niveles; no obstante los avances en la reflexión sobre los distintos y complejos papeles que ejerce la lengua materna sobre el aprendizaje de otras lenguas, los estudios sobre el español en Brasil durante mucho tiempo fueron quedando como congelados en el modelo del contraste más ingenuo y superficial, término a término. Y así se privilegia el enfoque de las diferencias más evidentes, justamente aquellas que se prestarían a equívocos —―embarazada‖, ―exquisito‖, los empleos de ―para‖, etc.— y que se consideran problemáticas para la enseñanza porque supuestamente producen transferencias/interferencias que, desde esta perspectiva, se ven como un fenómeno de reproducción literal de formas, una a una, y de significados de la L1 en la L2.
(...) Pocas veces se considera lo que está por detrás de la superficial semejanza de las formas, la ilusión de comprensión que produce la semejanza formal, eso mismo que hace que se multipliquen, como dice Revuz (1998), los diálogos entre sordos y las situaciones grotescas en las que, según la autora, no se comprende lo suficiente para comprender que no se comprende. Con frecuencia se elimina el peso de la historia sobre la lengua y los discursos y se cae en la ilusión de las equivalencias y de la relación directa entre la lengua —esa especie de stock de vocablos y construcciones, como apunta Celada— y la realidad, siempre la misma. Reiteradamente se vuelcan las miradas sobre la gran metonimia de la dificultad del español para los hablantes del portugués: los falsos amigos; y sobre un fantasma nunca totalmente definido ni descrito: el portuñol, ese eterno desconocido siempre rechazado que no hemos terminado de comprender.
(CELADA, M. T.; GONZÁLEZ, N. M. Los estudios de lengua española en
Brasil. Anuario Brasileño de Estudios Hispánicos. Brasília-DF, v.X, Suplemento ―El hispanismo en Brasil‖, p. 35-58, 2001.)
Según el texto, es posible afirmar que la lengua estándar:
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2532960
Ano: 2016
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: UFF
Orgão: Pref. Niterói-RJ
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: UFF
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Texto 1
Los estudios de lengua española en Brasil
(...) es posible afirmar que gran parte de los trabajos sobre el español en Brasil se han apoyado —más que sobre teorías— sobre creencias raramente cuestionadas, lo que en los términos de Bosi (1995) sería lo mismo que decir ideologías, o sea, predefiniciones, presunciones, prejuicios de varios tipos acerca del carácter de esa lengua y de sus relaciones con la que por aquí se habla. La principal de esas creencias: la gran semejanza entre el español y el portugués. El gran problema que provoca: unas pocas dificultades muy particulares para la comprensión y también para la enseñanza, una preocupación legítima y permanente entre los que nos dedicamos al estudio de una lengua que, en nuestro espacio, es peligrosamente extranjera.
(...) Antenor Nascentes —autor, como ya anticipamos, en los años treinta, de la primera Gramática da língua espanhola para uso de los brasileños, cuya base teórica se puede decir que es compatible con su tiempo y servirá de soporte al primer manual para la enseñanza de esa lengua en este país, el de Idel Becker (1945)— se apoya en el presupuesto, un lugar común nunca efectivamente discutido, de que el español, ―como toda a gente sabe‖, se parece muchísimo al portugués. Dicho esto, resulta sencillo concluir que, en general, el español les resulta fácil a los lusohablantes y pasar a centrarse en la peculiaridad de sus dificultades. Esto es lo que hace crucial detectar lo que efectivamente existe de diferente entre las dos lenguas. La necesidad y el deseo imperiosos de discriminar, sobre todo en el léxico, lo que no es fácilmente discriminable, de encontrar la diferencia entre dos ―cosas‖ tan supuestamente semejantes, funciona como refuerzo de esa práctica que veremos reproducirse a lo largo de décadas y décadas. Y más aún cuando lo que se toma como base de los análisis es esa lengua imaginaria y homogénea (¿estándar?): la lengua imaginaria del sistema, vehiculada como ―la‖ lengua por las gramáticas normativas y por muchos manuales de enseñanza. En el fondo siempre se trabaja con el implícito de que una de las dos lenguas —el portugués y el español— es simplemente una versión posible, mejor o peor según quien la mire, de la otra, lo que una de ellas podría ser, aunque no lo es.
(...) No obstante los avances en los modelos teóricos para la interpretación y el análisis de la lengua y de su proceso de adquisición; no obstante la relativización del peso de la semejanza o de la diferencia sobre los procesos de aprendizaje, en los cuales los estudiantes más bien construyen la diferencia, su diferencia, y no se pautan necesariamente por la diferencia objetivable; no obstante los avances en el propio campo de los estudios contrastivos, hechos en otros niveles; no obstante los avances en la reflexión sobre los distintos y complejos papeles que ejerce la lengua materna sobre el aprendizaje de otras lenguas, los estudios sobre el español en Brasil durante mucho tiempo fueron quedando como congelados en el modelo del contraste más ingenuo y superficial, término a término. Y así se privilegia el enfoque de las diferencias más evidentes, justamente aquellas que se prestarían a equívocos —―embarazada‖, ―exquisito‖, los empleos de ―para‖, etc.— y que se consideran problemáticas para la enseñanza porque supuestamente producen transferencias/interferencias que, desde esta perspectiva, se ven como un fenómeno de reproducción literal de formas, una a una, y de significados de la L1 en la L2.
(...) Pocas veces se considera lo que está por detrás de la superficial semejanza de las formas, la ilusión de comprensión que produce la semejanza formal, eso mismo que hace que se multipliquen, como dice Revuz (1998), los diálogos entre sordos y las situaciones grotescas en las que, según la autora, no se comprende lo suficiente para comprender que no se comprende. Con frecuencia se elimina el peso de la historia sobre la lengua y los discursos y se cae en la ilusión de las equivalencias y de la relación directa entre la lengua —esa especie de stock de vocablos y construcciones, como apunta Celada— y la realidad, siempre la misma. Reiteradamente se vuelcan las miradas sobre la gran metonimia de la dificultad del español para los hablantes del portugués: los falsos amigos; y sobre un fantasma nunca totalmente definido ni descrito: el portuñol, ese eterno desconocido siempre rechazado que no hemos terminado de comprender.
(CELADA, M. T.; GONZÁLEZ, N. M. Los estudios de lengua española en
Brasil. Anuario Brasileño de Estudios Hispánicos. Brasília-DF, v.X, Suplemento ―El hispanismo en Brasil‖, p. 35-58, 2001.)
El diálogo entre sordos ocurre, de acuerdo con el texto, porque:
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2532959
Ano: 2016
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: UFF
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Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: UFF
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Texto 1
Los estudios de lengua española en Brasil
(...) es posible afirmar que gran parte de los trabajos sobre el español en Brasil se han apoyado —más que sobre teorías— sobre creencias raramente cuestionadas, lo que en los términos de Bosi (1995) sería lo mismo que decir ideologías, o sea, predefiniciones, presunciones, prejuicios de varios tipos acerca del carácter de esa lengua y de sus relaciones con la que por aquí se habla. La principal de esas creencias: la gran semejanza entre el español y el portugués. El gran problema que provoca: unas pocas dificultades muy particulares para la comprensión y también para la enseñanza, una preocupación legítima y permanente entre los que nos dedicamos al estudio de una lengua que, en nuestro espacio, es peligrosamente extranjera.
(...) Antenor Nascentes —autor, como ya anticipamos, en los años treinta, de la primera Gramática da língua espanhola para uso de los brasileños, cuya base teórica se puede decir que es compatible con su tiempo y servirá de soporte al primer manual para la enseñanza de esa lengua en este país, el de Idel Becker (1945)— se apoya en el presupuesto, un lugar común nunca efectivamente discutido, de que el español, ―como toda a gente sabe‖, se parece muchísimo al portugués. Dicho esto, resulta sencillo concluir que, en general, el español les resulta fácil a los lusohablantes y pasar a centrarse en la peculiaridad de sus dificultades. Esto es lo que hace crucial detectar lo que efectivamente existe de diferente entre las dos lenguas. La necesidad y el deseo imperiosos de discriminar, sobre todo en el léxico, lo que no es fácilmente discriminable, de encontrar la diferencia entre dos ―cosas‖ tan supuestamente semejantes, funciona como refuerzo de esa práctica que veremos reproducirse a lo largo de décadas y décadas. Y más aún cuando lo que se toma como base de los análisis es esa lengua imaginaria y homogénea (¿estándar?): la lengua imaginaria del sistema, vehiculada como ―la‖ lengua por las gramáticas normativas y por muchos manuales de enseñanza. En el fondo siempre se trabaja con el implícito de que una de las dos lenguas —el portugués y el español— es simplemente una versión posible, mejor o peor según quien la mire, de la otra, lo que una de ellas podría ser, aunque no lo es.
(...) No obstante los avances en los modelos teóricos para la interpretación y el análisis de la lengua y de su proceso de adquisición; no obstante la relativización del peso de la semejanza o de la diferencia sobre los procesos de aprendizaje, en los cuales los estudiantes más bien construyen la diferencia, su diferencia, y no se pautan necesariamente por la diferencia objetivable; no obstante los avances en el propio campo de los estudios contrastivos, hechos en otros niveles; no obstante los avances en la reflexión sobre los distintos y complejos papeles que ejerce la lengua materna sobre el aprendizaje de otras lenguas, los estudios sobre el español en Brasil durante mucho tiempo fueron quedando como congelados en el modelo del contraste más ingenuo y superficial, término a término. Y así se privilegia el enfoque de las diferencias más evidentes, justamente aquellas que se prestarían a equívocos —―embarazada‖, ―exquisito‖, los empleos de ―para‖, etc.— y que se consideran problemáticas para la enseñanza porque supuestamente producen transferencias/interferencias que, desde esta perspectiva, se ven como un fenómeno de reproducción literal de formas, una a una, y de significados de la L1 en la L2.
(...) Pocas veces se considera lo que está por detrás de la superficial semejanza de las formas, la ilusión de comprensión que produce la semejanza formal, eso mismo que hace que se multipliquen, como dice Revuz (1998), los diálogos entre sordos y las situaciones grotescas en las que, según la autora, no se comprende lo suficiente para comprender que no se comprende. Con frecuencia se elimina el peso de la historia sobre la lengua y los discursos y se cae en la ilusión de las equivalencias y de la relación directa entre la lengua —esa especie de stock de vocablos y construcciones, como apunta Celada— y la realidad, siempre la misma. Reiteradamente se vuelcan las miradas sobre la gran metonimia de la dificultad del español para los hablantes del portugués: los falsos amigos; y sobre un fantasma nunca totalmente definido ni descrito: el portuñol, ese eterno desconocido siempre rechazado que no hemos terminado de comprender.
(CELADA, M. T.; GONZÁLEZ, N. M. Los estudios de lengua española en
Brasil. Anuario Brasileño de Estudios Hispánicos. Brasília-DF, v.X, Suplemento ―El hispanismo en Brasil‖, p. 35-58, 2001.)
En el fragmento "(...) no obstante los avances en el propio campo de los estudios contrastivos, hechos en otros niveles(...)", podemos sustituir el conectivo ―no obstante‖, sin cambio de sentido, por:
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2532958
Ano: 2016
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: UFF
Orgão: Pref. Niterói-RJ
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: UFF
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Texto 1
Los estudios de lengua española en Brasil
(...) es posible afirmar que gran parte de los trabajos sobre el español en Brasil se han apoyado —más que sobre teorías— sobre creencias raramente cuestionadas, lo que en los términos de Bosi (1995) sería lo mismo que decir ideologías, o sea, predefiniciones, presunciones, prejuicios de varios tipos acerca del carácter de esa lengua y de sus relaciones con la que por aquí se habla. La principal de esas creencias: la gran semejanza entre el español y el portugués. El gran problema que provoca: unas pocas dificultades muy particulares para la comprensión y también para la enseñanza, una preocupación legítima y permanente entre los que nos dedicamos al estudio de una lengua que, en nuestro espacio, es peligrosamente extranjera.
(...) Antenor Nascentes —autor, como ya anticipamos, en los años treinta, de la primera Gramática da língua espanhola para uso de los brasileños, cuya base teórica se puede decir que es compatible con su tiempo y servirá de soporte al primer manual para la enseñanza de esa lengua en este país, el de Idel Becker (1945)— se apoya en el presupuesto, un lugar común nunca efectivamente discutido, de que el español, ―como toda a gente sabe‖, se parece muchísimo al portugués. Dicho esto, resulta sencillo concluir que, en general, el español les resulta fácil a los lusohablantes y pasar a centrarse en la peculiaridad de sus dificultades. Esto es lo que hace crucial detectar lo que efectivamente existe de diferente entre las dos lenguas. La necesidad y el deseo imperiosos de discriminar, sobre todo en el léxico, lo que no es fácilmente discriminable, de encontrar la diferencia entre dos ―cosas‖ tan supuestamente semejantes, funciona como refuerzo de esa práctica que veremos reproducirse a lo largo de décadas y décadas. Y más aún cuando lo que se toma como base de los análisis es esa lengua imaginaria y homogénea (¿estándar?): la lengua imaginaria del sistema, vehiculada como ―la‖ lengua por las gramáticas normativas y por muchos manuales de enseñanza. En el fondo siempre se trabaja con el implícito de que una de las dos lenguas —el portugués y el español— es simplemente una versión posible, mejor o peor según quien la mire, de la otra, lo que una de ellas podría ser, aunque no lo es.
(...) No obstante los avances en los modelos teóricos para la interpretación y el análisis de la lengua y de su proceso de adquisición; no obstante la relativización del peso de la semejanza o de la diferencia sobre los procesos de aprendizaje, en los cuales los estudiantes más bien construyen la diferencia, su diferencia, y no se pautan necesariamente por la diferencia objetivable; no obstante los avances en el propio campo de los estudios contrastivos, hechos en otros niveles; no obstante los avances en la reflexión sobre los distintos y complejos papeles que ejerce la lengua materna sobre el aprendizaje de otras lenguas, los estudios sobre el español en Brasil durante mucho tiempo fueron quedando como congelados en el modelo del contraste más ingenuo y superficial, término a término. Y así se privilegia el enfoque de las diferencias más evidentes, justamente aquellas que se prestarían a equívocos —―embarazada‖, ―exquisito‖, los empleos de ―para‖, etc.— y que se consideran problemáticas para la enseñanza porque supuestamente producen transferencias/interferencias que, desde esta perspectiva, se ven como un fenómeno de reproducción literal de formas, una a una, y de significados de la L1 en la L2.
(...) Pocas veces se considera lo que está por detrás de la superficial semejanza de las formas, la ilusión de comprensión que produce la semejanza formal, eso mismo que hace que se multipliquen, como dice Revuz (1998), los diálogos entre sordos y las situaciones grotescas en las que, según la autora, no se comprende lo suficiente para comprender que no se comprende. Con frecuencia se elimina el peso de la historia sobre la lengua y los discursos y se cae en la ilusión de las equivalencias y de la relación directa entre la lengua —esa especie de stock de vocablos y construcciones, como apunta Celada— y la realidad, siempre la misma. Reiteradamente se vuelcan las miradas sobre la gran metonimia de la dificultad del español para los hablantes del portugués: los falsos amigos; y sobre un fantasma nunca totalmente definido ni descrito: el portuñol, ese eterno desconocido siempre rechazado que no hemos terminado de comprender.
(CELADA, M. T.; GONZÁLEZ, N. M. Los estudios de lengua española en
Brasil. Anuario Brasileño de Estudios Hispánicos. Brasília-DF, v.X, Suplemento ―El hispanismo en Brasil‖, p. 35-58, 2001.)
"(...) los estudios sobre el español en Brasil durante mucho tiempo fueron quedando como congelados en el modelo del contraste más ingenuo y superficial, término a término."
Según el texto tal hecho se debe a:
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Para Ilma Passos Veiga, quanto à execução, um projeto político-pedagógico é de qualidade quando:
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Segundo Zabala, para aprender é indispensável que haja um clima e um ambiente adequados, já que a aprendizagem é potencializada quando convergem as condições que estimulam o trabalho e o esforço. Para tal, é necessário criar um ambiente seguro e ordenado que ofereça aos alunos:
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Para Vygotsky, com relação à aprendizagem da criança, a zona de desenvolvimento proximal provê psicólogos e educadores de um instrumento por meio do qual se pode entender:
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