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El descubrimiento del fuego en la hominización
Se ha podido comprobar empíricamente que hace medio millón de años se usaba el fuego; Homo erectus y Homo heidelbergensis fueron los primeros homínidos que lo produjeron y usaron y el yacimiento de Schüningen (Alemania) tiene aproximadamente la misma antigüedad. Tras la fabricación de herramientas, el uso y la producción del fuego poseen una importancia clave para entender el desarrollo y el aumento de la complejidad de algunas de las especies de nuestro género. El fuego representa la introducción de un factor desconocido en la vida de las bandas de homínidos; les permite articular sus comunidades de otra manera. Les permite aumentar las horas de luz artificialmente, cocinar los alimentos, calentar sus cuerpos en días gélidos.
Posiblemente el fuego atrae a los homínidos hacia el confort y es el responsable de una serie de cambios que observamos en la humanidad. Nosotros opinamos que la luz y el calor del fuego organizan por primera vez la articulación de una verdadera comunidad, una nueva organización a partir de la cual se establecerán nuevas relaciones intergeneracionales y nuevas formas de comunicación. Como consecuencia de ello, aumenta el aprendizaje, la nueva forma de comunicación demanda nuevos conceptos y expresiones. Pensamos pues que el fuego es responsable por el desarrollo rápido del lenguaje articulado. Con la producción y el uso del fuego, nace la escuela en la humanidad. Nos hallamos ante la segunda gran resocialización del primate humano; ya nada será igual.
Internet: <www.elcultural.es> (con adaptaciones).
Juzgue lo ítem siguiente de acuerdo con el texto precedente.
Del texto podemos deducir que el género humano está compuesto por varias especies.
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Juzgue lo ítem siguiente de acuerdo con la viñeta precedente.
El elemento “que” en “que vivimos” y en “que no sabemos” (R.5) posee, en ambos casos, el mismo referente.
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Juzgue lo ítem siguiente de acuerdo con la viñeta precedente.
El vocablo “precisamente” puede ser sustituido por justamente sin producir alteraciones semánticas en el texto.
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Juzgue lo ítem siguiente de acuerdo con la viñeta precedente.
El elemento “ya” hace referencia a una paradoja expresada en ese mismo texto.
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Juzgue lo ítem siguiente de acuerdo con la viñeta precedente.
El personaje de la viñeta siempre tuvo acceso a la prensa internacional.
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La sociedad en red y sus contradicciones
La difusión y el desarrollo de los sistemas tecnológicos han cambiado la base material de nuestras vidas, por tanto la vida misma, en todos sus aspectos: en cómo producimos, cómo y en qué trabajamos, cómo y qué consumimos, cómo nos educamos, cómo nos informamos-entretenemos, cómo vendemos, cómo nos arruinamos, cómo gobernamos, cómo hacemos la guerra y la paz, cómo nacemos y cómo morimos, y quién manda, quién se enriquece, quién explota, quién sufre y quién se margina. Las nuevas tecnologías de información no determinan lo que pasa en la sociedad, pero cambian tan profundamente las reglas del juego que debemos aprender de nuevo, colectivamente, cuál es nuestra nueva realidad, o sufriremos, individualmente, el control de los pocos (países o personas) que conozcan los códigos de acceso a las fuentes de saber y poder.
La economía de la sociedad de la información es global. Pero no todo es global, sino las actividades estratégicamente decisivas: el capital que circula sin cesar en los circuitos electrónicos, la información comercial, las tecnologías más avanzadas, las mercancías competitivas en los mercados mundiales, y los altos ejecutivos y tecnólogos. Al mismo tiempo, la mayoría de la gente sigue siendo local, de su país, de su barrio, y esta diferencia fundamental entre la globalidad de la riqueza y el poder y la localidad de la experiencia personal crea un abismo de comprensión entre personas, empresas e instituciones.
Por ello es a la vez la sociedad de las proezas tecnológicas y médicas y de la marginación de amplios sectores de la población, irrelevantes para el nuevo sistema, por ello no podemos desarrollar su dimensión creativa y escapar a sus efectos potencialmente devastadores sin afrontar colectivamente quiénes somos y qué queremos. Lo que tal vez debiéramos plantearnos es cómo reequilibrar nuestro superdesarrollo tecnológico y nuestro subdesarrollo social.
Manuel Castells. Internet: <www.es.wikipedia.org> (con adaptaciones).
Con respecto a las palabras y expresiónes empleadas en el texto, juzgue lo ítem subsecuente.
La forma verbal “debemos” expresa una necesidad.
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La sociedad en red y sus contradicciones
La difusión y el desarrollo de los sistemas tecnológicos han cambiado la base material de nuestras vidas, por tanto la vida misma, en todos sus aspectos: en cómo producimos, cómo y en qué trabajamos, cómo y qué consumimos, cómo nos educamos, cómo nos informamos-entretenemos, cómo vendemos, cómo nos arruinamos, cómo gobernamos, cómo hacemos la guerra y la paz, cómo nacemos y cómo morimos, y quién manda, quién se enriquece, quién explota, quién sufre y quién se margina. Las nuevas tecnologías de información no determinan lo que pasa en la sociedad, pero cambian tan profundamente las reglas del juego que debemos aprender de nuevo, colectivamente, cuál es nuestra nueva realidad, o sufriremos, individualmente, el control de los pocos (países o personas) que conozcan los códigos de acceso a las fuentes de saber y poder.
La economía de la sociedad de la información es global. Pero no todo es global, sino las actividades estratégicamente decisivas: el capital que circula sin cesar en los circuitos electrónicos, la información comercial, las tecnologías más avanzadas, las mercancías competitivas en los mercados mundiales, y los altos ejecutivos y tecnólogos. Al mismo tiempo, la mayoría de la gente sigue siendo local, de su país, de su barrio, y esta diferencia fundamental entre la globalidad de la riqueza y el poder y la localidad de la experiencia personal crea un abismo de comprensión entre personas, empresas e instituciones.
Por ello es a la vez la sociedad de las proezas tecnológicas y médicas y de la marginación de amplios sectores de la población, irrelevantes para el nuevo sistema, por ello no podemos desarrollar su dimensión creativa y escapar a sus efectos potencialmente devastadores sin afrontar colectivamente quiénes somos y qué queremos. Lo que tal vez debiéramos plantearnos es cómo reequilibrar nuestro superdesarrollo tecnológico y nuestro subdesarrollo social.
Manuel Castells. Internet: <www.es.wikipedia.org> (con adaptaciones).
Con respecto a las palabras y expresiónes empleadas en el texto, juzgue lo ítem subsecuente.
La expresión “nos arruinamos” expresa el significado contrario de nos enriquecemos.
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La sociedad en red y sus contradicciones
La difusión y el desarrollo de los sistemas tecnológicos han cambiado la base material de nuestras vidas, por tanto la vida misma, en todos sus aspectos: en cómo producimos, cómo y en qué trabajamos, cómo y qué consumimos, cómo nos educamos, cómo nos informamos-entretenemos, cómo vendemos, cómo nos arruinamos, cómo gobernamos, cómo hacemos la guerra y la paz, cómo nacemos y cómo morimos, y quién manda, quién se enriquece, quién explota, quién sufre y quién se margina. Las nuevas tecnologías de información no determinan lo que pasa en la sociedad, pero cambian tan profundamente las reglas del juego que debemos aprender de nuevo, colectivamente, cuál es nuestra nueva realidad, o sufriremos, individualmente, el control de los pocos (países o personas) que conozcan los códigos de acceso a las fuentes de saber y poder.
La economía de la sociedad de la información es global. Pero no todo es global, sino las actividades estratégicamente decisivas: el capital que circula sin cesar en los circuitos electrónicos, la información comercial, las tecnologías más avanzadas, las mercancías competitivas en los mercados mundiales, y los altos ejecutivos y tecnólogos. Al mismo tiempo, la mayoría de la gente sigue siendo local, de su país, de su barrio, y esta diferencia fundamental entre la globalidad de la riqueza y el poder y la localidad de la experiencia personal crea un abismo de comprensión entre personas, empresas e instituciones.
Por ello es a la vez la sociedad de las proezas tecnológicas y médicas y de la marginación de amplios sectores de la población, irrelevantes para el nuevo sistema, por ello no podemos desarrollar su dimensión creativa y escapar a sus efectos potencialmente devastadores sin afrontar colectivamente quiénes somos y qué queremos. Lo que tal vez debiéramos plantearnos es cómo reequilibrar nuestro superdesarrollo tecnológico y nuestro subdesarrollo social.
Manuel Castells. Internet: <www.es.wikipedia.org> (con adaptaciones).
Con respecto a las palabras y expresiónes empleadas en el texto, juzgue lo ítem subsecuente.
La forma verbal “debiéramos” es sustituible por deberemos sin alterar la semántica del texto.
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La sociedad en red y sus contradicciones
La difusión y el desarrollo de los sistemas tecnológicos han cambiado la base material de nuestras vidas, por tanto la vida misma, en todos sus aspectos: en cómo producimos, cómo y en qué trabajamos, cómo y qué consumimos, cómo nos educamos, cómo nos informamos-entretenemos, cómo vendemos, cómo nos arruinamos, cómo gobernamos, cómo hacemos la guerra y la paz, cómo nacemos y cómo morimos, y quién manda, quién se enriquece, quién explota, quién sufre y quién se margina. Las nuevas tecnologías de información no determinan lo que pasa en la sociedad, pero cambian tan profundamente las reglas del juego que debemos aprender de nuevo, colectivamente, cuál es nuestra nueva realidad, o sufriremos, individualmente, el control de los pocos (países o personas) que conozcan los códigos de acceso a las fuentes de saber y poder.
La economía de la sociedad de la información es global. Pero no todo es global, sino las actividades estratégicamente decisivas: el capital que circula sin cesar en los circuitos electrónicos, la información comercial, las tecnologías más avanzadas, las mercancías competitivas en los mercados mundiales, y los altos ejecutivos y tecnólogos. Al mismo tiempo, la mayoría de la gente sigue siendo local, de su país, de su barrio, y esta diferencia fundamental entre la globalidad de la riqueza y el poder y la localidad de la experiencia personal crea un abismo de comprensión entre personas, empresas e instituciones.
Por ello es a la vez la sociedad de las proezas tecnológicas y médicas y de la marginación de amplios sectores de la población, irrelevantes para el nuevo sistema, por ello no podemos desarrollar su dimensión creativa y escapar a sus efectos potencialmente devastadores sin afrontar colectivamente quiénes somos y qué queremos. Lo que tal vez debiéramos plantearnos es cómo reequilibrar nuestro superdesarrollo tecnológico y nuestro subdesarrollo social.
Manuel Castells. Internet: <www.es.wikipedia.org> (con adaptaciones).
Con respecto a las palabras y expresiónes empleadas en el texto, juzgue lo ítem subsecuente.
Los vocablos “quiénes” y “qué”, usan acento gráfico porque son pronombres interrogativos.
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La sociedad en red y sus contradicciones
La difusión y el desarrollo de los sistemas tecnológicos han cambiado la base material de nuestras vidas, por tanto la vida misma, en todos sus aspectos: en cómo producimos, cómo y en qué trabajamos, cómo y qué consumimos, cómo nos educamos, cómo nos informamos-entretenemos, cómo vendemos, cómo nos arruinamos, cómo gobernamos, cómo hacemos la guerra y la paz, cómo nacemos y cómo morimos, y quién manda, quién se enriquece, quién explota, quién sufre y quién se margina. Las nuevas tecnologías de información no determinan lo que pasa en la sociedad, pero cambian tan profundamente las reglas del juego que debemos aprender de nuevo, colectivamente, cuál es nuestra nueva realidad, o sufriremos, individualmente, el control de los pocos (países o personas) que conozcan los códigos de acceso a las fuentes de saber y poder.
La economía de la sociedad de la información es global. Pero no todo es global, sino las actividades estratégicamente decisivas: el capital que circula sin cesar en los circuitos electrónicos, la información comercial, las tecnologías más avanzadas, las mercancías competitivas en los mercados mundiales, y los altos ejecutivos y tecnólogos. Al mismo tiempo, la mayoría de la gente sigue siendo local, de su país, de su barrio, y esta diferencia fundamental entre la globalidad de la riqueza y el poder y la localidad de la experiencia personal crea un abismo de comprensión entre personas, empresas e instituciones.
Por ello es a la vez la sociedad de las proezas tecnológicas y médicas y de la marginación de amplios sectores de la población, irrelevantes para el nuevo sistema, por ello no podemos desarrollar su dimensión creativa y escapar a sus efectos potencialmente devastadores sin afrontar colectivamente quiénes somos y qué queremos. Lo que tal vez debiéramos plantearnos es cómo reequilibrar nuestro superdesarrollo tecnológico y nuestro subdesarrollo social.
Manuel Castells. Internet: <www.es.wikipedia.org> (con adaptaciones).
Con respecto a las palabras y expresiónes empleadas en el texto, juzgue lo ítem subsecuente.
El vocablo “afrontar” se usa en el texto con el sentido de hacer cara a un problema o cuestión complicada.
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