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A sociedade de risco é uma sociedade que se preocupa cada vez mais com o futuro e a segurança do mundo como um todo, implicando a busca da ampliação de resultados com políticas neoliberais, através dos blocos econômicos, e o uso intenso de tecnologia. A globalização na sociedade de risco é marcada pelo excesso de consumo, com aumento do uso de matéria-prima, cuja produção tem refletido no aquecimento global, trazendo não só consequências ambientais como também as crises que desencadeiam o deslocamento forçado, a exemplo das ocorridas na Síria, Afeganistão, Haiti, Venezuela e Ucrânia, o que demonstra a importância capital do estudo acerca da proteção social das pessoas em situação de refúgio e o reconhecimento de seus direitos.
Vera Maria Corrêa Queiroz e Miguel Horvath Junior. A globalização na sociedade de risco e os deslocamentos forçados: impactos e consequências. VII Congresso Internacional de Direitos Humanos de Coimbra, v. 7 n.º 1, 2022 (com adaptações).
A partir do texto precedente, julgue o item abaixo.
Um exemplo de risco que atinge a sociedade global como um todo é a substituição dos veículos movidos a combustíveis fósseis por veículos elétricos e a posterior troca e descarte das baterias destes.
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Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: CESPE / CEBRASPE
Orgão: UnB

De acuerdo con el viñeta, la señora
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Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: CESPE / CEBRASPE
Orgão: UnB

A partir de la viñeta anterior, juzgue lo siguiente ítem.
De acuerdo con la viñeta, el trabajador considera que la inteligencia artificial reemplazará a algún alto cargo, no a un simple empleado.
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Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: CESPE / CEBRASPE
Orgão: UnB
¿Qué queda al margen de la inteligencia artificial?
En la encrucijada del siglo XXI, la humanidad ha sido testigo de una revolución tecnológica sin precedentes, encabezada por la inteligencia artificial (IA). Una herramienta a la vez poderosa y versátil que impulsa innovaciones y cambios radicales en prácticamente todos los aspectos de nuestras vidas. «Es difícil predecir el futuro de una tecnología que está en un momento de constante evolución. De hecho, esa es un poco la magia de la IA: su capacidad de desafiar los límites de lo que creíamos posible», cuenta Pau Garcia-Milà, cofundador y CEO de Founderz. Y, aunque no haya sido sino hasta hace unos pocos años cuando la sociedad empezó a ser consciente de su importancia, el término fue acuñado por primera vez en 1956.
Jack Hidary, experto en IA y tecnología cuántica, afirma que, en solo cinco años, «la mayoría de los contenidos de internet no los generarán los humanos, sino la inteligencia artificial”. Lo cierto es que, se asuma o no tal extremo, su presencia es cada vez mayor, como lo es la necesidad de una normativa que regule su uso. «Nuestro objetivo como sociedad no debería ser crear tecnología que nos reemplace, ni que sienta o tenga una conciencia como nosotros. El objetivo debe estar en analizar el uso que podemos darle, ver qué nos aporta y cómo puede acompañarnos en nuestro día a día para potenciar lo que nos hace humanos», sostiene Garcia-Milà.
La ubicuidad de la inteligencia artificial hará necesario desarrollar perfiles especializados en IA; profesionales que desarrollen las habilidades necesarias para aplicarla en su trabajo o área de conocimiento, de manera que le ayuden a optimizar su tiempo, ser más productivo y potenciar los conocimientos que ya se poseen.
Retos de la IA en educación
Uno de los campos más afectados por el auge de los modelos de IA generativa es, sin duda, el de la educación, donde el uso del ChatGPT ha planteado dudas acerca del peligro de plagio por parte de los estudiantes. De hecho, y según un reciente informe del Instituto Capgemini, casi la mitad de los profesores de Secundaria (el 48%) afirma que sus centros han bloqueado o restringido el uso de estas herramientas, mientras que un 19% las permite en casos muy concretos.
¿Se trata de un acierto o de un error? Los expertos consultados por este periódico se inclinan por considerar que las ventajas y las oportunidades pesan más que sus potenciales peligros, siempre que los centros educativos sepan adaptarse y cambiar tanto la forma de enseñar como de evaluar: la IA, por ejemplo, puede ser el punto de partida de discusiones y debates en el aula. Tratar de ignorarlo o de prohibir su uso, afirman, puede equivaler a ponerle un tapón al mar.
¿Nativos digitales?
La supuesta competencia digital nativa de las generaciones más jóvenes queda en entredicho ante lo que el estudio de Capgemini considera una brecha de percepción: el 70% de los profesores y el 64% de los progenitores cree que los alumnos tienen las competencias necesarias para triunfar en el mercado laboral, mientras que solo un 55 % de los jóvenes entre 16 y 18 años comparte dicha visión.
Internet: <elpais.com> (con adaptaciones).
De acuerdo con el texto anterior, juzgue lo ítem.
En el quinto párrafo la partícula «lo» en «Tratar de ignorarlo» se refiere a IA.
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Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: CESPE / CEBRASPE
Orgão: UnB
¿Qué queda al margen de la inteligencia artificial?
En la encrucijada del siglo XXI, la humanidad ha sido testigo de una revolución tecnológica sin precedentes, encabezada por la inteligencia artificial (IA). Una herramienta a la vez poderosa y versátil que impulsa innovaciones y cambios radicales en prácticamente todos los aspectos de nuestras vidas. «Es difícil predecir el futuro de una tecnología que está en un momento de constante evolución. De hecho, esa es un poco la magia de la IA: su capacidad de desafiar los límites de lo que creíamos posible», cuenta Pau Garcia-Milà, cofundador y CEO de Founderz. Y, aunque no haya sido sino hasta hace unos pocos años cuando la sociedad empezó a ser consciente de su importancia, el término fue acuñado por primera vez en 1956.
Jack Hidary, experto en IA y tecnología cuántica, afirma que, en solo cinco años, «la mayoría de los contenidos de internet no los generarán los humanos, sino la inteligencia artificial”. Lo cierto es que, se asuma o no tal extremo, su presencia es cada vez mayor, como lo es la necesidad de una normativa que regule su uso. «Nuestro objetivo como sociedad no debería ser crear tecnología que nos reemplace, ni que sienta o tenga una conciencia como nosotros. El objetivo debe estar en analizar el uso que podemos darle, ver qué nos aporta y cómo puede acompañarnos en nuestro día a día para potenciar lo que nos hace humanos», sostiene Garcia-Milà.
La ubicuidad de la inteligencia artificial hará necesario desarrollar perfiles especializados en IA; profesionales que desarrollen las habilidades necesarias para aplicarla en su trabajo o área de conocimiento, de manera que le ayuden a optimizar su tiempo, ser más productivo y potenciar los conocimientos que ya se poseen.
Retos de la IA en educación
Uno de los campos más afectados por el auge de los modelos de IA generativa es, sin duda, el de la educación, donde el uso del ChatGPT ha planteado dudas acerca del peligro de plagio por parte de los estudiantes. De hecho, y según un reciente informe del Instituto Capgemini, casi la mitad de los profesores de Secundaria (el 48%) afirma que sus centros han bloqueado o restringido el uso de estas herramientas, mientras que un 19% las permite en casos muy concretos.
¿Se trata de un acierto o de un error? Los expertos consultados por este periódico se inclinan por considerar que las ventajas y las oportunidades pesan más que sus potenciales peligros, siempre que los centros educativos sepan adaptarse y cambiar tanto la forma de enseñar como de evaluar: la IA, por ejemplo, puede ser el punto de partida de discusiones y debates en el aula. Tratar de ignorarlo o de prohibir su uso, afirman, puede equivaler a ponerle un tapón al mar.
¿Nativos digitales?
La supuesta competencia digital nativa de las generaciones más jóvenes queda en entredicho ante lo que el estudio de Capgemini considera una brecha de percepción: el 70% de los profesores y el 64% de los progenitores cree que los alumnos tienen las competencias necesarias para triunfar en el mercado laboral, mientras que solo un 55 % de los jóvenes entre 16 y 18 años comparte dicha visión.
Internet: <elpais.com> (con adaptaciones).
De acuerdo con el texto anterior, juzgue lo ítem.
Los padres y madres son más optimistas que sus hijos e hijas y confían más en su prole, a la hora de enfrentarse a la búsqueda de un puesto de trabajo.
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Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: CESPE / CEBRASPE
Orgão: UnB
¿Qué queda al margen de la inteligencia artificial?
En la encrucijada del siglo XXI, la humanidad ha sido testigo de una revolución tecnológica sin precedentes, encabezada por la inteligencia artificial (IA). Una herramienta a la vez poderosa y versátil que impulsa innovaciones y cambios radicales en prácticamente todos los aspectos de nuestras vidas. «Es difícil predecir el futuro de una tecnología que está en un momento de constante evolución. De hecho, esa es un poco la magia de la IA: su capacidad de desafiar los límites de lo que creíamos posible», cuenta Pau Garcia-Milà, cofundador y CEO de Founderz. Y, aunque no haya sido sino hasta hace unos pocos años cuando la sociedad empezó a ser consciente de su importancia, el término fue acuñado por primera vez en 1956.
Jack Hidary, experto en IA y tecnología cuántica, afirma que, en solo cinco años, «la mayoría de los contenidos de internet no los generarán los humanos, sino la inteligencia artificial”. Lo cierto es que, se asuma o no tal extremo, su presencia es cada vez mayor, como lo es la necesidad de una normativa que regule su uso. «Nuestro objetivo como sociedad no debería ser crear tecnología que nos reemplace, ni que sienta o tenga una conciencia como nosotros. El objetivo debe estar en analizar el uso que podemos darle, ver qué nos aporta y cómo puede acompañarnos en nuestro día a día para potenciar lo que nos hace humanos», sostiene Garcia-Milà.
La ubicuidad de la inteligencia artificial hará necesario desarrollar perfiles especializados en IA; profesionales que desarrollen las habilidades necesarias para aplicarla en su trabajo o área de conocimiento, de manera que le ayuden a optimizar su tiempo, ser más productivo y potenciar los conocimientos que ya se poseen.
Retos de la IA en educación
Uno de los campos más afectados por el auge de los modelos de IA generativa es, sin duda, el de la educación, donde el uso del ChatGPT ha planteado dudas acerca del peligro de plagio por parte de los estudiantes. De hecho, y según un reciente informe del Instituto Capgemini, casi la mitad de los profesores de Secundaria (el 48%) afirma que sus centros han bloqueado o restringido el uso de estas herramientas, mientras que un 19% las permite en casos muy concretos.
¿Se trata de un acierto o de un error? Los expertos consultados por este periódico se inclinan por considerar que las ventajas y las oportunidades pesan más que sus potenciales peligros, siempre que los centros educativos sepan adaptarse y cambiar tanto la forma de enseñar como de evaluar: la IA, por ejemplo, puede ser el punto de partida de discusiones y debates en el aula. Tratar de ignorarlo o de prohibir su uso, afirman, puede equivaler a ponerle un tapón al mar.
¿Nativos digitales?
La supuesta competencia digital nativa de las generaciones más jóvenes queda en entredicho ante lo que el estudio de Capgemini considera una brecha de percepción: el 70% de los profesores y el 64% de los progenitores cree que los alumnos tienen las competencias necesarias para triunfar en el mercado laboral, mientras que solo un 55 % de los jóvenes entre 16 y 18 años comparte dicha visión.
Internet: <elpais.com> (con adaptaciones).
De acuerdo con el texto anterior, juzgue lo ítem.
Se duda sobre la veracidad de que la gente que ya nació en la era digital tenga condiciones de estar más preparado para el mercado de trabajo.
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Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: CESPE / CEBRASPE
Orgão: UnB
¿Qué queda al margen de la inteligencia artificial?
En la encrucijada del siglo XXI, la humanidad ha sido testigo de una revolución tecnológica sin precedentes, encabezada por la inteligencia artificial (IA). Una herramienta a la vez poderosa y versátil que impulsa innovaciones y cambios radicales en prácticamente todos los aspectos de nuestras vidas. «Es difícil predecir el futuro de una tecnología que está en un momento de constante evolución. De hecho, esa es un poco la magia de la IA: su capacidad de desafiar los límites de lo que creíamos posible», cuenta Pau Garcia-Milà, cofundador y CEO de Founderz. Y, aunque no haya sido sino hasta hace unos pocos años cuando la sociedad empezó a ser consciente de su importancia, el término fue acuñado por primera vez en 1956.
Jack Hidary, experto en IA y tecnología cuántica, afirma que, en solo cinco años, «la mayoría de los contenidos de internet no los generarán los humanos, sino la inteligencia artificial”. Lo cierto es que, se asuma o no tal extremo, su presencia es cada vez mayor, como lo es la necesidad de una normativa que regule su uso. «Nuestro objetivo como sociedad no debería ser crear tecnología que nos reemplace, ni que sienta o tenga una conciencia como nosotros. El objetivo debe estar en analizar el uso que podemos darle, ver qué nos aporta y cómo puede acompañarnos en nuestro día a día para potenciar lo que nos hace humanos», sostiene Garcia-Milà.
La ubicuidad de la inteligencia artificial hará necesario desarrollar perfiles especializados en IA; profesionales que desarrollen las habilidades necesarias para aplicarla en su trabajo o área de conocimiento, de manera que le ayuden a optimizar su tiempo, ser más productivo y potenciar los conocimientos que ya se poseen.
Retos de la IA en educación
Uno de los campos más afectados por el auge de los modelos de IA generativa es, sin duda, el de la educación, donde el uso del ChatGPT ha planteado dudas acerca del peligro de plagio por parte de los estudiantes. De hecho, y según un reciente informe del Instituto Capgemini, casi la mitad de los profesores de Secundaria (el 48%) afirma que sus centros han bloqueado o restringido el uso de estas herramientas, mientras que un 19% las permite en casos muy concretos.
¿Se trata de un acierto o de un error? Los expertos consultados por este periódico se inclinan por considerar que las ventajas y las oportunidades pesan más que sus potenciales peligros, siempre que los centros educativos sepan adaptarse y cambiar tanto la forma de enseñar como de evaluar: la IA, por ejemplo, puede ser el punto de partida de discusiones y debates en el aula. Tratar de ignorarlo o de prohibir su uso, afirman, puede equivaler a ponerle un tapón al mar.
¿Nativos digitales?
La supuesta competencia digital nativa de las generaciones más jóvenes queda en entredicho ante lo que el estudio de Capgemini considera una brecha de percepción: el 70% de los profesores y el 64% de los progenitores cree que los alumnos tienen las competencias necesarias para triunfar en el mercado laboral, mientras que solo un 55 % de los jóvenes entre 16 y 18 años comparte dicha visión.
Internet: <elpais.com> (con adaptaciones).
De acuerdo con el texto anterior, juzgue lo ítem.
Al final del segundo párrafo, el verbo sostener, presente en el enunciado «sostiene Garcia-Milà», equivale semánticamente a «costear».
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Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: CESPE / CEBRASPE
Orgão: UnB
¿Qué queda al margen de la inteligencia artificial?
En la encrucijada del siglo XXI, la humanidad ha sido testigo de una revolución tecnológica sin precedentes, encabezada por la inteligencia artificial (IA). Una herramienta a la vez poderosa y versátil que impulsa innovaciones y cambios radicales en prácticamente todos los aspectos de nuestras vidas. «Es difícil predecir el futuro de una tecnología que está en un momento de constante evolución. De hecho, esa es un poco la magia de la IA: su capacidad de desafiar los límites de lo que creíamos posible», cuenta Pau Garcia-Milà, cofundador y CEO de Founderz. Y, aunque no haya sido sino hasta hace unos pocos años cuando la sociedad empezó a ser consciente de su importancia, el término fue acuñado por primera vez en 1956.
Jack Hidary, experto en IA y tecnología cuántica, afirma que, en solo cinco años, «la mayoría de los contenidos de internet no los generarán los humanos, sino la inteligencia artificial”. Lo cierto es que, se asuma o no tal extremo, su presencia es cada vez mayor, como lo es la necesidad de una normativa que regule su uso. «Nuestro objetivo como sociedad no debería ser crear tecnología que nos reemplace, ni que sienta o tenga una conciencia como nosotros. El objetivo debe estar en analizar el uso que podemos darle, ver qué nos aporta y cómo puede acompañarnos en nuestro día a día para potenciar lo que nos hace humanos», sostiene Garcia-Milà.
La ubicuidad de la inteligencia artificial hará necesario desarrollar perfiles especializados en IA; profesionales que desarrollen las habilidades necesarias para aplicarla en su trabajo o área de conocimiento, de manera que le ayuden a optimizar su tiempo, ser más productivo y potenciar los conocimientos que ya se poseen.
Retos de la IA en educación
Uno de los campos más afectados por el auge de los modelos de IA generativa es, sin duda, el de la educación, donde el uso del ChatGPT ha planteado dudas acerca del peligro de plagio por parte de los estudiantes. De hecho, y según un reciente informe del Instituto Capgemini, casi la mitad de los profesores de Secundaria (el 48%) afirma que sus centros han bloqueado o restringido el uso de estas herramientas, mientras que un 19% las permite en casos muy concretos.
¿Se trata de un acierto o de un error? Los expertos consultados por este periódico se inclinan por considerar que las ventajas y las oportunidades pesan más que sus potenciales peligros, siempre que los centros educativos sepan adaptarse y cambiar tanto la forma de enseñar como de evaluar: la IA, por ejemplo, puede ser el punto de partida de discusiones y debates en el aula. Tratar de ignorarlo o de prohibir su uso, afirman, puede equivaler a ponerle un tapón al mar.
¿Nativos digitales?
La supuesta competencia digital nativa de las generaciones más jóvenes queda en entredicho ante lo que el estudio de Capgemini considera una brecha de percepción: el 70% de los profesores y el 64% de los progenitores cree que los alumnos tienen las competencias necesarias para triunfar en el mercado laboral, mientras que solo un 55 % de los jóvenes entre 16 y 18 años comparte dicha visión.
Internet: <elpais.com> (con adaptaciones).
De acuerdo con el texto anterior, juzgue lo ítem.
Menos de un quinto de le la comunidad docente puede permitirse usar la inteligencia artificial en ambiente académico.
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Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: CESPE / CEBRASPE
Orgão: UnB
¿Qué queda al margen de la inteligencia artificial?
En la encrucijada del siglo XXI, la humanidad ha sido testigo de una revolución tecnológica sin precedentes, encabezada por la inteligencia artificial (IA). Una herramienta a la vez poderosa y versátil que impulsa innovaciones y cambios radicales en prácticamente todos los aspectos de nuestras vidas. «Es difícil predecir el futuro de una tecnología que está en un momento de constante evolución. De hecho, esa es un poco la magia de la IA: su capacidad de desafiar los límites de lo que creíamos posible», cuenta Pau Garcia-Milà, cofundador y CEO de Founderz. Y, aunque no haya sido sino hasta hace unos pocos años cuando la sociedad empezó a ser consciente de su importancia, el término fue acuñado por primera vez en 1956.
Jack Hidary, experto en IA y tecnología cuántica, afirma que, en solo cinco años, «la mayoría de los contenidos de internet no los generarán los humanos, sino la inteligencia artificial”. Lo cierto es que, se asuma o no tal extremo, su presencia es cada vez mayor, como lo es la necesidad de una normativa que regule su uso. «Nuestro objetivo como sociedad no debería ser crear tecnología que nos reemplace, ni que sienta o tenga una conciencia como nosotros. El objetivo debe estar en analizar el uso que podemos darle, ver qué nos aporta y cómo puede acompañarnos en nuestro día a día para potenciar lo que nos hace humanos», sostiene Garcia-Milà.
La ubicuidad de la inteligencia artificial hará necesario desarrollar perfiles especializados en IA; profesionales que desarrollen las habilidades necesarias para aplicarla en su trabajo o área de conocimiento, de manera que le ayuden a optimizar su tiempo, ser más productivo y potenciar los conocimientos que ya se poseen.
Retos de la IA en educación
Uno de los campos más afectados por el auge de los modelos de IA generativa es, sin duda, el de la educación, donde el uso del ChatGPT ha planteado dudas acerca del peligro de plagio por parte de los estudiantes. De hecho, y según un reciente informe del Instituto Capgemini, casi la mitad de los profesores de Secundaria (el 48%) afirma que sus centros han bloqueado o restringido el uso de estas herramientas, mientras que un 19% las permite en casos muy concretos.
¿Se trata de un acierto o de un error? Los expertos consultados por este periódico se inclinan por considerar que las ventajas y las oportunidades pesan más que sus potenciales peligros, siempre que los centros educativos sepan adaptarse y cambiar tanto la forma de enseñar como de evaluar: la IA, por ejemplo, puede ser el punto de partida de discusiones y debates en el aula. Tratar de ignorarlo o de prohibir su uso, afirman, puede equivaler a ponerle un tapón al mar.
¿Nativos digitales?
La supuesta competencia digital nativa de las generaciones más jóvenes queda en entredicho ante lo que el estudio de Capgemini considera una brecha de percepción: el 70% de los profesores y el 64% de los progenitores cree que los alumnos tienen las competencias necesarias para triunfar en el mercado laboral, mientras que solo un 55 % de los jóvenes entre 16 y 18 años comparte dicha visión.
Internet: <elpais.com> (con adaptaciones).
De acuerdo con el texto anterior, juzgue lo ítem.
En el tercero párrafo, la partícula «la» en «Aplicarla en su trabajo» se refiere a «la ubicuidad».
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Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: CESPE / CEBRASPE
Orgão: UnB
¿Qué queda al margen de la inteligencia artificial?
En la encrucijada del siglo XXI, la humanidad ha sido testigo de una revolución tecnológica sin precedentes, encabezada por la inteligencia artificial (IA). Una herramienta a la vez poderosa y versátil que impulsa innovaciones y cambios radicales en prácticamente todos los aspectos de nuestras vidas. «Es difícil predecir el futuro de una tecnología que está en un momento de constante evolución. De hecho, esa es un poco la magia de la IA: su capacidad de desafiar los límites de lo que creíamos posible», cuenta Pau Garcia-Milà, cofundador y CEO de Founderz. Y, aunque no haya sido sino hasta hace unos pocos años cuando la sociedad empezó a ser consciente de su importancia, el término fue acuñado por primera vez en 1956.
Jack Hidary, experto en IA y tecnología cuántica, afirma que, en solo cinco años, «la mayoría de los contenidos de internet no los generarán los humanos, sino la inteligencia artificial”. Lo cierto es que, se asuma o no tal extremo, su presencia es cada vez mayor, como lo es la necesidad de una normativa que regule su uso. «Nuestro objetivo como sociedad no debería ser crear tecnología que nos reemplace, ni que sienta o tenga una conciencia como nosotros. El objetivo debe estar en analizar el uso que podemos darle, ver qué nos aporta y cómo puede acompañarnos en nuestro día a día para potenciar lo que nos hace humanos», sostiene Garcia-Milà.
La ubicuidad de la inteligencia artificial hará necesario desarrollar perfiles especializados en IA; profesionales que desarrollen las habilidades necesarias para aplicarla en su trabajo o área de conocimiento, de manera que le ayuden a optimizar su tiempo, ser más productivo y potenciar los conocimientos que ya se poseen.
Retos de la IA en educación
Uno de los campos más afectados por el auge de los modelos de IA generativa es, sin duda, el de la educación, donde el uso del ChatGPT ha planteado dudas acerca del peligro de plagio por parte de los estudiantes. De hecho, y según un reciente informe del Instituto Capgemini, casi la mitad de los profesores de Secundaria (el 48%) afirma que sus centros han bloqueado o restringido el uso de estas herramientas, mientras que un 19% las permite en casos muy concretos.
¿Se trata de un acierto o de un error? Los expertos consultados por este periódico se inclinan por considerar que las ventajas y las oportunidades pesan más que sus potenciales peligros, siempre que los centros educativos sepan adaptarse y cambiar tanto la forma de enseñar como de evaluar: la IA, por ejemplo, puede ser el punto de partida de discusiones y debates en el aula. Tratar de ignorarlo o de prohibir su uso, afirman, puede equivaler a ponerle un tapón al mar.
¿Nativos digitales?
La supuesta competencia digital nativa de las generaciones más jóvenes queda en entredicho ante lo que el estudio de Capgemini considera una brecha de percepción: el 70% de los profesores y el 64% de los progenitores cree que los alumnos tienen las competencias necesarias para triunfar en el mercado laboral, mientras que solo un 55 % de los jóvenes entre 16 y 18 años comparte dicha visión.
Internet: <elpais.com> (con adaptaciones).
De acuerdo con el texto anterior, juzgue lo ítem.
La expresión «ponerle un tapón al mar» (quinto párrafo) indica que esa es una acción inútil.
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