Foram encontradas 70 questões.
A distribuição populacional dos tempos de duração de um tipo de pilha elétrica é normal com desvio padrão igual a 3 horas, mas com média μ desconhecida. Para se avaliar esse parâmetro desconhecido, foi realizado um experimento, em que foram selecionadas aleatoriamente 9 pilhas elétricas do tipo em questão, registrando-se seus tempos de duração. A média aritmética desses tempos foi igual a 6 horas. Para fins de inferência estatística, foram considerados os seguintes valores aproximados:
!$ \Phi(1,0) = 0,84 !$,
!$ \Phi(2,0) = 0,98, !$
!$ \Phi(3,0) = 0,99, !$
em que !$ \Phi(z) !$ representa a função de distribuição acumulada da distribuição normal padrão.
Com 98% de confiança, a estimativa intervalar para a média μ, em horas, é igual a
Provas
| mês |
preço de venda da unidade (R$) |
quantidade de unidades vendidas |
| 0 | 10 | 2.000 |
| 1 | 12 | 6.000 |
| 2 | 14 | 4.000 |
A tabela acima apresenta a evolução temporal dos preços de venda de unidades de certo produto (em R$) e das quantidades vendidas (em unidades).
Ainda com relação aos dados da tabela, é correto afirmar que, no trimestre, a correlação linear entre o preço de venda e a quantidade de unidades vendidas é igual a
Provas
| mês |
preço de venda da unidade (R$) |
quantidade de unidades vendidas |
| 0 | 10 | 2.000 |
| 1 | 12 | 6.000 |
| 2 | 14 | 4.000 |
A tabela acima apresenta a evolução temporal dos preços de venda de unidades de certo produto (em R$) e das quantidades vendidas (em unidades).
Com base nas informações apresentadas na tabela acima e considerando que a base é o mês 0, assinale a opção correta.
Provas
Para a feira de tecnologia que aconteceu durante a 61.ª reunião anual da Sociedade Brasileira para o Progresso da Ciência, em Manaus, a FINEP montou uma oca onde alguns índios da região podiam mostrar aos visitantes um pouco de seus trabalhos e sua cultura.
Internet: <www.finep.gov.br>.
Considere que a oca tenha sido modelada geometricamente pela metade superior de uma esfera, conforme mostrado na figura abaixo.

Supondo que a seção plana exibida na figura tivesse !$ 36 \pi \mbox m ^2 !$ , é correto afirmar que a área da cobertura e a capacidade volumétrica dessa oca mediam, respectivamente,
Provas
Um dos projetos financiados pela FINEP, por meio do programa Habitare, propõe uma casa popular com cisterna para captação de água de chuva. O formato considerado adequado para essa cisterna, conforme apresentado na figura abaixo, é uma composição de uma parte central na forma de um paralelepípedo retângulo e duas laterais, que são partes de cilindros circulares retos.
Internet: <habitare.infohab.org.br> (com adaptaçõe s).

Se a cisterna tiver as dimensões apresentadas na figura, em que cada área das bases das partes cilíndricas seja igual a 0,80 m 2, então a sua capacidade será
Provas
Em outubro de 2008, foi divulgada pela FINEP a lista dos projetos selecionados na Chamada Pública de Subvenção Econômica à Inovação, submetidos ao edital daquele ano. Ao todo, foram 2.664 projetos inscritos, dos quais 825 foram pré-selecionados e, finalmente, 209 foram apoiados com recursos não reembolsáveis, no total de R$ 450 milhões. Desse valor, 70% foram destinados a micro e pequenas empresas com faturamento de até R$ 10,5 milhões.
Internet: <www.finep.gov.br> (com adaptações).
A partir do texto acima, é correto inferir que, em 2008, de cada
Provas

Os gráficos acima ilustram as evoluções dos montantes obtidos a partir de dois investimento de um mesmo capital C, remunerados à taxa de juros de i% ao período, durante n períodos. Nesses gráficos, A representa o valor dos montantes quando n = 0 e b, a quantidade de períodos decorridos até que os montantes se igualem novamente. Com base nessas informações, julgue os itens que se seguem.
I A função f corresponde ao montante obtido à taxa de juros simples, e a função g corresponde ao montante obtido à taxa de juros compostos.
II b = 1.
III A = C.
IV Se, ao final do segundo período, o montante descrito pela função g for o dobro do montante descrito pela função f, então, considerando 1,414 como valor aproximado para !$ \sqrt {2} !$ a taxa de juros de i% deverá ser superior a 240% ao período.
Assinale a opção correta.
Provas
Malestar
Como he dicho este primer malestar me vino ya en la primera etapa del viaje de bodas, en Miami, ciudad asquerosa pero con muy buenas playas para recién casados, y se acentuó en Nueva Orleans y en México – DF y aún más en La Habana, y desde hace casi un año, desde que regresamos de ese viaje e inauguramos nuestra casa tan artificiosamente, ha seguido aumentando o se ha instalado en mí, tal vez en nosotros. Pero el segundo malestar apareció con fuerza hacia el final del viaje, esto es, sólo en La Habana, de donde yo procedo en cierto sentido, o más precisamente en una cuarta parte, pues allí nació y de allí vino mi abuela materna cuando era niña, la madre de Teresa y Juana Aguilera. Fue en el hotel en el que durante tres noches nos alojamos (tampoco teníamos tanto dinero, las estancias en cada ciudad fueron cortas), una tarde en la que Luisa se sintió mal mientras paseábamos, tan mal de pronto que interrumpimos nuestra caminata y volvimos a la habitación en seguida, para que ella se echara. Tenía escalofríos y un poco de náusea. No podía mantenerse en pie, literalmente. Sin duda le sentó mal algo que había comido, pero entonces no lo sabíamos con la suficiente certeza, y al instante pensé si no habrá contraído en México alguna de esas enfermedades que allí atacan tan fácilmente a los europeos, algo grave como la ameba. Los presentimientos de desastre que tácitamente me acompañaron desde la ceremonia de bodas iban adquiriendo diferentes formas, y una de ellas fue ésta (la menos muda, o no fue tácita), la amenaza de la enfermedad o la repentina muerte de quien iba a compartir conmigo la vida y el futuro concreto y el futuro abstracto, aunque yo tuviera la impresión de que este último se había acabado y mi vida estuviera ya mediada; quizá la de los dos, unidos.
Javier Marías. Corazón tan blanco, 1992, p. 29 (con adaptaciones).
El elemento “aunque” introduce una oraciónProvas
Malestar
Como he dicho este primer malestar me vino ya en la primera etapa del viaje de bodas, en Miami, ciudad asquerosa pero con muy buenas playas para recién casados, y se acentuó en Nueva Orleans y en México – DF y aún más en La Habana, y desde hace casi un año, desde que regresamos de ese viaje e inauguramos nuestra casa tan artificiosamente, ha seguido aumentando o se ha instalado en mí, tal vez en nosotros. Pero el segundo malestar apareció con fuerza hacia el final del viaje, esto es, sólo en La Habana, de donde yo procedo en cierto sentido, o más precisamente en una cuarta parte, pues allí nació y de allí vino mi abuela materna cuando era niña, la madre de Teresa y Juana Aguilera. Fue en el hotel en el que durante tres noches nos alojamos (tampoco teníamos tanto dinero, las estancias en cada ciudad fueron cortas), una tarde en la que Luisa se sintió mal mientras paseábamos, tan mal de pronto que interrumpimos nuestra caminata y volvimos a la habitación en seguida, para que ella se echara. Tenía escalofríos y un poco de náusea. No podía mantenerse en pie, literalmente. Sin duda le sentó mal algo que había comido, pero entonces no lo sabíamos con la suficiente certeza, y al instante pensé si no habrá contraído en México alguna de esas enfermedades que allí atacan tan fácilmente a los europeos, algo grave como la ameba. Los presentimientos de desastre que tácitamente me acompañaron desde la ceremonia de bodas iban adquiriendo diferentes formas, y una de ellas fue ésta (la menos muda, o no fue tácita), la amenaza de la enfermedad o la repentina muerte de quien iba a compartir conmigo la vida y el futuro concreto y el futuro abstracto, aunque yo tuviera la impresión de que este último se había acabado y mi vida estuviera ya mediada; quizá la de los dos, unidos.
Javier Marías. Corazón tan blanco, 1992, p. 29 (con adaptaciones).
En el texto, la expresión “de quien” es corretamente sustituible porProvas
Malestar
Como he dicho este primer malestar me vino ya en la primera etapa del viaje de bodas, en Miami, ciudad asquerosa pero con muy buenas playas para recién casados, y se acentuó en Nueva Orleans y en México – DF y aún más en La Habana, y desde hace casi un año, desde que regresamos de ese viaje e inauguramos nuestra casa tan artificiosamente, ha seguido aumentando o se ha instalado en mí, tal vez en nosotros. Pero el segundo malestar apareció con fuerza hacia el final del viaje, esto es, sólo en La Habana, de donde yo procedo en cierto sentido, o más precisamente en una cuarta parte, pues allí nació y de allí vino mi abuela materna cuando era niña, la madre de Teresa y Juana Aguilera. Fue en el hotel en el que durante tres noches nos alojamos (tampoco teníamos tanto dinero, las estancias en cada ciudad fueron cortas), una tarde en la que Luisa se sintió mal mientras paseábamos, tan mal de pronto que interrumpimos nuestra caminata y volvimos a la habitación en seguida, para que ella se echara. Tenía escalofríos y un poco de náusea. No podía mantenerse en pie, literalmente. Sin duda le sentó mal algo que había comido, pero entonces no lo sabíamos con la suficiente certeza, y al instante pensé si no habrá contraído en México alguna de esas enfermedades que allí atacan tan fácilmente a los europeos, algo grave como la ameba. Los presentimientos de desastre que tácitamente me acompañaron desde la ceremonia de bodas iban adquiriendo diferentes formas, y una de ellas fue ésta (la menos muda, o no fue tácita), la amenaza de la enfermedad o la repentina muerte de quien iba a compartir conmigo la vida y el futuro concreto y el futuro abstracto, aunque yo tuviera la impresión de que este último se había acabado y mi vida estuviera ya mediada; quizá la de los dos, unidos.
Javier Marías. Corazón tan blanco, 1992, p. 29 (con adaptaciones).
Se puede inferir del texto que en MéxicoProvas
Caderno Container