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Descubren una extraña especie de animal con “dientes de sable”
Uno lo ve y no lo cree, parece un animal imposible, como hecho de partes de diferentes criaturas. Es como descubrir un unicornio”. Juan Carlos Cisneros, paleontólogo de la Universidad Federal de Piauí, en Ininga, Brasil, reconoce que se quedó de piedra cuando, con la ayuda de sus colegas, descubrió en una hacienda del estado brasileño de Río Grande del Sur parte del cráneo y otros restos de un animal que la ciencia no había descrito jamás. Se trata, según los investigadores, de una nueva especie de herbívoro terápsido, pariente de los mamíferos modernos, que vivió en el Pérmico hace de 260 a 265 millones de años, antes incluso de que aparecieran los dinosaurios. Su aspecto es de lo más insólito. Tiene el tamaño de un perro grande, algo robusto, pero lo que más llama la atención son sus dientes. Además de tener una especie de muelas en el paladar, lo que ya es una rareza, ostentaba un par de caninos de 12 centímetros que salían permanentemente de su boca, como ocurre con los tigres dientes de sable. La investigación aparece publicada en la revista Science. El equipo de Cisneros bautizó a la extraña criatura como Tiarajudens eccentricus. “’Tiarajud’ corresponde al nombre del lugar donde fue encontrado, 'dens' significa dientes y 'eccentricus', Extraño”, explica a ABC el paleontólogo, experto en vertebrados. El equipo encontró el lado izquierdo del cráneo y diferentes huesos, todos también del lado izquierdo del cuerpo. Los investigadores no saben cómo murió el animal, pero como los huesos aparecieron articulados, muy cerca unos de otros, creen que algún evento lo sepultó rápidamente y pudo llegar así hasta nuestros días. Lo que más llama la atención del Tiarajudens son sus curiosos dientes. “Tenía muelas en el cielo de la boca, algo que no se ha visto en ningún otro animal”, señala Cisneros. Los dientes anchos, con coronas amplias, hechas para masticar plantas fibrosas, indican que se trata de un herbívoro. Por si esto fuera poco, la criatura lucía unos caninos enormes, del tamaño de un crayón o un lápiz de cera, que nacían en el cráneo y quedaban siempre en el exterior, aunque el animal tuviera la boca cerrada. “Resultan muy extraños en un ser que se alimenta de vegetales. Posiblemente pudieron servir para defenderse de sus depredadores, como ocurre con el jabalí o el hipopótamo, para luchar entre los machos en competencia por una hembra o para defender el territorio”, indica su descubridor. El Tiarajudens convivía con otros herbívoros que no masticaban, los pareiasaurios, algunos depredadores dinocéfalos y con anfibios gigantes del tamaño de un cocodrilo. Completaban un curioso zoológico. Su hábitat era desértico, con dunas y pequeños lagos, muy diferente al Brasil actual y más parecido, por ejemplo, a Namibia. Juan Carlos Cisneros está seguro de que se trata de una nueva especie, y no de algún animal ya conocido con una anomalía. ”Son demasiadas características nuevas”, insiste. El único ser con el que ha encontrado alguna semejanza es con una criatura llamada “cabeza rara”, descubierta hace diez años en Sudáfrica.
José Manuel Nieves Periódico: ABC - España 13/05/2010 (Adaptado)
La expresión “se quedó de piedra” se refiere
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Descubren una extraña especie de animal con “dientes de sable”
Uno lo ve y no lo cree, parece un animal imposible, como hecho de partes de diferentes criaturas. Es como descubrir un unicornio”. Juan Carlos Cisneros, paleontólogo de la Universidad Federal de Piauí, en Ininga, Brasil, reconoce que se quedó de piedra cuando, con la ayuda de sus colegas, descubrió en una hacienda del estado brasileño de Río Grande del Sur parte del cráneo y otros restos de un animal que la ciencia no había descrito jamás. Se trata, según los investigadores, de una nueva especie de herbívoro terápsido, pariente de los mamíferos modernos, que vivió en el Pérmico hace de 260 a 265 millones de años, antes incluso de que aparecieran los dinosaurios. Su aspecto es de lo más insólito. Tiene el tamaño de un perro grande, algo robusto, pero lo que más llama la atención son sus dientes. Además de tener una especie de muelas en el paladar, lo que ya es una rareza, ostentaba un par de caninos de 12 centímetros que salían permanentemente de su boca, como ocurre con los tigres dientes de sable. La investigación aparece publicada en la revista Science. El equipo de Cisneros bautizó a la extraña criatura como Tiarajudens eccentricus. “’Tiarajud’ corresponde al nombre del lugar donde fue encontrado, 'dens' significa dientes y 'eccentricus', Extraño”, explica a ABC el paleontólogo, experto en vertebrados. El equipo encontró el lado izquierdo del cráneo y diferentes huesos, todos también del lado izquierdo del cuerpo. Los investigadores no saben cómo murió el animal, pero como los huesos aparecieron articulados, muy cerca unos de otros, creen que algún evento lo sepultó rápidamente y pudo llegar así hasta nuestros días. Lo que más llama la atención del Tiarajudens son sus curiosos dientes. “Tenía muelas en el cielo de la boca, algo que no se ha visto en ningún otro animal”, señala Cisneros. Los dientes anchos, con coronas amplias, hechas para masticar plantas fibrosas, indican que se trata de un herbívoro. Por si esto fuera poco, la criatura lucía unos caninos enormes, del tamaño de un crayón o un lápiz de cera, que nacían en el cráneo y quedaban siempre en el exterior, aunque el animal tuviera la boca cerrada. “Resultan muy extraños en un ser que se alimenta de vegetales. Posiblemente pudieron servir para defenderse de sus depredadores, como ocurre con el jabalí o el hipopótamo, para luchar entre los machos en competencia por una hembra o para defender el territorio”, indica su descubridor. El Tiarajudens convivía con otros herbívoros que no masticaban, los pareiasaurios, algunos depredadores dinocéfalos y con anfibios gigantes del tamaño de un cocodrilo. Completaban un curioso zoológico. Su hábitat era desértico, con dunas y pequeños lagos, muy diferente al Brasil actual y más parecido, por ejemplo, a Namibia. Juan Carlos Cisneros está seguro de que se trata de una nueva especie, y no de algún animal ya conocido con una anomalía. ”Son demasiadas características nuevas”, insiste. El único ser con el que ha encontrado alguna semejanza es con una criatura llamada “cabeza rara”, descubierta hace diez años en Sudáfrica.
José Manuel Nieves Periódico: ABC - España 13/05/2010 (Adaptado)
El texto nos dice que el extraño animal, cuyo fósil ha sido encontrado,
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Descubren una extraña especie de animal con “dientes de sable”
Uno lo ve y no lo cree, parece un animal imposible, como hecho de partes de diferentes criaturas. Es como descubrir un unicornio”. Juan Carlos Cisneros, paleontólogo de la Universidad Federal de Piauí, en Ininga, Brasil, reconoce que se quedó de piedra cuando, con la ayuda de sus colegas, descubrió en una hacienda del estado brasileño de Río Grande del Sur parte del cráneo y otros restos de un animal que la ciencia no había descrito jamás. Se trata, según los investigadores, de una nueva especie de herbívoro terápsido, pariente de los mamíferos modernos, que vivió en el Pérmico hace de 260 a 265 millones de años, antes incluso de que aparecieran los dinosaurios. Su aspecto es de lo más insólito. Tiene el tamaño de un perro grande, algo robusto, pero lo que más llama la atención son sus dientes. Además de tener una especie de muelas en el paladar, lo que ya es una rareza, ostentaba un par de caninos de 12 centímetros que salían permanentemente de su boca, como ocurre con los tigres dientes de sable. La investigación aparece publicada en la revista Science. El equipo de Cisneros bautizó a la extraña criatura como Tiarajudens eccentricus. “’Tiarajud’ corresponde al nombre del lugar donde fue encontrado, 'dens' significa dientes y 'eccentricus', Extraño”, explica a ABC el paleontólogo, experto en vertebrados. El equipo encontró el lado izquierdo del cráneo y diferentes huesos, todos también del lado izquierdo del cuerpo. Los investigadores no saben cómo murió el animal, pero como los huesos aparecieron articulados, muy cerca unos de otros, creen que algún evento lo sepultó rápidamente y pudo llegar así hasta nuestros días. Lo que más llama la atención del Tiarajudens son sus curiosos dientes. “Tenía muelas en el cielo de la boca, algo que no se ha visto en ningún otro animal”, señala Cisneros. Los dientes anchos, con coronas amplias, hechas para masticar plantas fibrosas, indican que se trata de un herbívoro. Por si esto fuera poco, la criatura lucía unos caninos enormes, del tamaño de un crayón o un lápiz de cera, que nacían en el cráneo y quedaban siempre en el exterior, aunque el animal tuviera la boca cerrada. “Resultan muy extraños en un ser que se alimenta de vegetales. Posiblemente pudieron servir para defenderse de sus depredadores, como ocurre con el jabalí o el hipopótamo, para luchar entre los machos en competencia por una hembra o para defender el territorio”, indica su descubridor. El Tiarajudens convivía con otros herbívoros que no masticaban, los pareiasaurios, algunos depredadores dinocéfalos y con anfibios gigantes del tamaño de un cocodrilo. Completaban un curioso zoológico. Su hábitat era desértico, con dunas y pequeños lagos, muy diferente al Brasil actual y más parecido, por ejemplo, a Namibia. Juan Carlos Cisneros está seguro de que se trata de una nueva especie, y no de algún animal ya conocido con una anomalía. ”Son demasiadas características nuevas”, insiste. El único ser con el que ha encontrado alguna semejanza es con una criatura llamada “cabeza rara”, descubierta hace diez años en Sudáfrica.
José Manuel Nieves Periódico: ABC - España 13/05/2010 (Adaptado)
Según las primeras líneas del texto, los fósiles encontrados pertenecían
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EL CÓDIGO MAYA DE DRESDE
Un científico alemán asegura haber descifrado el llamado Código Maya de Dresde y descubierto en uno de sus capítulos indicaciones precisas que conducirían a un gran tesoro de oro de una cultura desaparecida en las aguas del lago de Izabal de Guatemala. "El Código Maya de Dresde conduce a un gigantesco tesoro en Guatemala de ocho toneladas de oro puro", afirma el matemático Joachim Rittsteig, desde hace 40 años, estudioso del documento, en declaraciones que publica hoy el rotativo alemán Bild. Añade que "en la página 52 se habla de la capital maya de Atlan, que resultó destruida por un terremoto el 30 de octubre del año 666 antes de nuestra era. En la ciudad se guardaban 2.156 tablas de oro en las que los mayas grabaron sus leyes". El tesoro se hundió junto a la ciudad en las aguas del lago de Izabal, situado al este de Guatemala, cuyos restos han sido localizados por el científico alemán gracias a imágenes de radar tomadas en la zona. "En ellas pueden verse claramente los restos de la ciudad. En las ruinas de una fortaleza se aprecia el sarcófago de piedra en el que podrían encontrarse las 2.156 tablas de oro. Los datos de que dispongo muestran el lugar con un margen de error de 10 centímetros", asegura Rittsteig. El experto, que busca actualmente patrocinadores para una expedición a Guatemala, calcula que "sólo el valor del oro de las tablas asciende actualmente a 211 millones de euros" (unos 290 millones de dólares). El Código Maya de Dresde, redactado sobre el año 1250 de nuestra era por sacerdotes mayas, es uno de los cuatro grandes documentos que se conservan de esa cultura y se encuentra en poder de la Biblioteca Estatal de Sajonia, al este de Alemania, desde hace 272 años. El código fue descubierto en 1739 en poder de un hombre acaudalado de Viena -sin que se sepa cómo llegó a sus manos-, quien lo regaló a la biblioteca de Dresde, que lo conserva bajo un cristal blindado en su sala de tesoros documentales. Joachim Rittsteig ha dedicado prácticamente toda su vida a descifrar el valioso documento, compuesto por 74 páginas con 3,56 metros de largo y un total de 74 jeroglifos distintos. El Código Maya de Dresde contiene la práctica totalidad de los conocimientos de la cultura maya, entre ellos los astronómicos o médicos, y en su última hoja describe el apocalipsis o fin del mundo, que debería tener lugar el 21 de diciembre de 2012.
Periódico ABC - Madrid, 28/02/2011
La palabra "largo" es un heterosemántico. La misma divergencia léxica se encuentra en la palabra
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EL CÓDIGO MAYA DE DRESDE
Un científico alemán asegura haber descifrado el llamado Código Maya de Dresde y descubierto en uno de sus capítulos indicaciones precisas que conducirían a un gran tesoro de oro de una cultura desaparecida en las aguas del lago de Izabal de Guatemala. "El Código Maya de Dresde conduce a un gigantesco tesoro en Guatemala de ocho toneladas de oro puro", afirma el matemático Joachim Rittsteig, desde hace 40 años, estudioso del documento, en declaraciones que publica hoy el rotativo alemán Bild. Añade que "en la página 52 se habla de la capital maya de Atlan, que resultó destruida por un terremoto el 30 de octubre del año 666 antes de nuestra era. En la ciudad se guardaban 2.156 tablas de oro en las que los mayas grabaron sus leyes". El tesoro se hundió junto a la ciudad en las aguas del lago de Izabal, situado al este de Guatemala, cuyos restos han sido localizados por el científico alemán gracias a imágenes de radar tomadas en la zona. "En ellas pueden verse claramente los restos de la ciudad. En las ruinas de una fortaleza se aprecia el sarcófago de piedra en el que podrían encontrarse las 2.156 tablas de oro. Los datos de que dispongo muestran el lugar con un margen de error de 10 centímetros", asegura Rittsteig. El experto, que busca actualmente patrocinadores para una expedición a Guatemala, calcula que "sólo el valor del oro de las tablas asciende actualmente a 211 millones de euros" (unos 290 millones de dólares). El Código Maya de Dresde, redactado sobre el año 1250 de nuestra era por sacerdotes mayas, es uno de los cuatro grandes documentos que se conservan de esa cultura y se encuentra en poder de la Biblioteca Estatal de Sajonia, al este de Alemania, desde hace 272 años. El código fue descubierto en 1739 en poder de un hombre acaudalado de Viena -sin que se sepa cómo llegó a sus manos-, quien lo regaló a la biblioteca de Dresde, que lo conserva bajo un cristal blindado en su sala de tesoros documentales. Joachim Rittsteig ha dedicado prácticamente toda su vida a descifrar el valioso documento, compuesto por 74 páginas con 3,56 metros de largo y un total de 74 jeroglifos distintos. El Código Maya de Dresde contiene la práctica totalidad de los conocimientos de la cultura maya, entre ellos los astronómicos o médicos, y en su última hoja describe el apocalipsis o fin del mundo, que debería tener lugar el 21 de diciembre de 2012.
Periódico ABC - Madrid, 28/02/2011
Según la indicación entre paréntesis de la forma verbal en negrito, la opción correcta es:
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EL CÓDIGO MAYA DE DRESDE
Un científico alemán asegura haber descifrado el llamado Código Maya de Dresde y descubierto en uno de sus capítulos indicaciones precisas que conducirían a un gran tesoro de oro de una cultura desaparecida en las aguas del lago de Izabal de Guatemala. "El Código Maya de Dresde conduce a un gigantesco tesoro en Guatemala de ocho toneladas de oro puro", afirma el matemático Joachim Rittsteig, desde hace 40 años, estudioso del documento, en declaraciones que publica hoy el rotativo alemán Bild. Añade que "en la página 52 se habla de la capital maya de Atlan, que resultó destruida por un terremoto el 30 de octubre del año 666 antes de nuestra era. En la ciudad se guardaban 2.156 tablas de oro en las que los mayas grabaron sus leyes". El tesoro se hundió junto a la ciudad en las aguas del lago de Izabal, situado al este de Guatemala, cuyos restos han sido localizados por el científico alemán gracias a imágenes de radar tomadas en la zona. "En ellas pueden verse claramente los restos de la ciudad. En las ruinas de una fortaleza se aprecia el sarcófago de piedra en el que podrían encontrarse las 2.156 tablas de oro. Los datos de que dispongo muestran el lugar con un margen de error de 10 centímetros", asegura Rittsteig. El experto, que busca actualmente patrocinadores para una expedición a Guatemala, calcula que "sólo el valor del oro de las tablas asciende actualmente a 211 millones de euros" (unos 290 millones de dólares). El Código Maya de Dresde, redactado sobre el año 1250 de nuestra era por sacerdotes mayas, es uno de los cuatro grandes documentos que se conservan de esa cultura y se encuentra en poder de la Biblioteca Estatal de Sajonia, al este de Alemania, desde hace 272 años. El código fue descubierto en 1739 en poder de un hombre acaudalado de Viena -sin que se sepa cómo llegó a sus manos-, quien lo regaló a la biblioteca de Dresde, que lo conserva bajo un cristal blindado en su sala de tesoros documentales. Joachim Rittsteig ha dedicado prácticamente toda su vida a descifrar el valioso documento, compuesto por 74 páginas con 3,56 metros de largo y un total de 74 jeroglifos distintos. El Código Maya de Dresde contiene la práctica totalidad de los conocimientos de la cultura maya, entre ellos los astronómicos o médicos, y en su última hoja describe el apocalipsis o fin del mundo, que debería tener lugar el 21 de diciembre de 2012.
Periódico ABC - Madrid, 28/02/2011
La preposición "sobre" está empleada con valor de
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EL CÓDIGO MAYA DE DRESDE
Un científico alemán asegura haber descifrado el llamado Código Maya de Dresde y descubierto en uno de sus capítulos indicaciones precisas que conducirían a un gran tesoro de oro de una cultura desaparecida en las aguas del lago de Izabal de Guatemala. "El Código Maya de Dresde conduce a un gigantesco tesoro en Guatemala de ocho toneladas de oro puro", afirma el matemático Joachim Rittsteig, desde hace 40 años, estudioso del documento, en declaraciones que publica hoy el rotativo alemán Bild. Añade que "en la página 52 se habla de la capital maya de Atlan, que resultó destruida por un terremoto el 30 de octubre del año 666 antes de nuestra era. En la ciudad se guardaban 2.156 tablas de oro en las que los mayas grabaron sus leyes". El tesoro se hundió junto a la ciudad en las aguas del lago de Izabal, situado al este de Guatemala, cuyos restos han sido localizados por el científico alemán gracias a imágenes de radar tomadas en la zona. "En ellas pueden verse claramente los restos de la ciudad. En las ruinas de una fortaleza se aprecia el sarcófago de piedra en el que podrían encontrarse las 2.156 tablas de oro. Los datos de que dispongo muestran el lugar con un margen de error de 10 centímetros", asegura Rittsteig. El experto, que busca actualmente patrocinadores para una expedición a Guatemala, calcula que "sólo el valor del oro de las tablas asciende actualmente a 211 millones de euros" (unos 290 millones de dólares). El Código Maya de Dresde, redactado sobre el año 1250 de nuestra era por sacerdotes mayas, es uno de los cuatro grandes documentos que se conservan de esa cultura y se encuentra en poder de la Biblioteca Estatal de Sajonia, al este de Alemania, desde hace 272 años. El código fue descubierto en 1739 en poder de un hombre acaudalado de Viena -sin que se sepa cómo llegó a sus manos-, quien lo regaló a la biblioteca de Dresde, que lo conserva bajo un cristal blindado en su sala de tesoros documentales. Joachim Rittsteig ha dedicado prácticamente toda su vida a descifrar el valioso documento, compuesto por 74 páginas con 3,56 metros de largo y un total de 74 jeroglifos distintos. El Código Maya de Dresde contiene la práctica totalidad de los conocimientos de la cultura maya, entre ellos los astronómicos o médicos, y en su última hoja describe el apocalipsis o fin del mundo, que debería tener lugar el 21 de diciembre de 2012.
Periódico ABC - Madrid, 28/02/2011
El matemático Joachim Rittsteig busca patrocinadores para organizar una expedición que lo lleve a Guatemala a fin de rescatar, precisamente,
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EL CÓDIGO MAYA DE DRESDE
Un científico alemán asegura haber descifrado el llamado Código Maya de Dresde y descubierto en uno de sus capítulos indicaciones precisas que conducirían a un gran tesoro de oro de una cultura desaparecida en las aguas del lago de Izabal de Guatemala. "El Código Maya de Dresde conduce a un gigantesco tesoro en Guatemala de ocho toneladas de oro puro", afirma el matemático Joachim Rittsteig, desde hace 40 años, estudioso del documento, en declaraciones que publica hoy el rotativo alemán Bild. Añade que "en la página 52 se habla de la capital maya de Atlan, que resultó destruida por un terremoto el 30 de octubre del año 666 antes de nuestra era. En la ciudad se guardaban 2.156 tablas de oro en las que los mayas grabaron sus leyes". El tesoro se hundió junto a la ciudad en las aguas del lago de Izabal, situado al este de Guatemala, cuyos restos han sido localizados por el científico alemán gracias a imágenes de radar tomadas en la zona. "En ellas pueden verse claramente los restos de la ciudad. En las ruinas de una fortaleza se aprecia el sarcófago de piedra en el que podrían encontrarse las 2.156 tablas de oro. Los datos de que dispongo muestran el lugar con un margen de error de 10 centímetros", asegura Rittsteig. El experto, que busca actualmente patrocinadores para una expedición a Guatemala, calcula que "sólo el valor del oro de las tablas asciende actualmente a 211 millones de euros" (unos 290 millones de dólares). El Código Maya de Dresde, redactado sobre el año 1250 de nuestra era por sacerdotes mayas, es uno de los cuatro grandes documentos que se conservan de esa cultura y se encuentra en poder de la Biblioteca Estatal de Sajonia, al este de Alemania, desde hace 272 años. El código fue descubierto en 1739 en poder de un hombre acaudalado de Viena -sin que se sepa cómo llegó a sus manos-, quien lo regaló a la biblioteca de Dresde, que lo conserva bajo un cristal blindado en su sala de tesoros documentales. Joachim Rittsteig ha dedicado prácticamente toda su vida a descifrar el valioso documento, compuesto por 74 páginas con 3,56 metros de largo y un total de 74 jeroglifos distintos. El Código Maya de Dresde contiene la práctica totalidad de los conocimientos de la cultura maya, entre ellos los astronómicos o médicos, y en su última hoja describe el apocalipsis o fin del mundo, que debería tener lugar el 21 de diciembre de 2012.
Periódico ABC - Madrid, 28/02/2011
La palabra "rotativo" puede ser sustituida, sin perder su sentido original, por
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Un científico alemán asegura haber descifrado el llamado Código Maya de Dresde y descubierto en uno de sus capítulos indicaciones precisas que conducirían a un gran tesoro de oro de una cultura desaparecida en las aguas del lago de Izabal de Guatemala. "El Código Maya de Dresde conduce a un gigantesco tesoro en Guatemala de ocho toneladas de oro puro", afirma el matemático Joachim Rittsteig, desde hace 40 años, estudioso del documento, en declaraciones que publica hoy el rotativo alemán Bild. Añade que "en la página 52 se habla de la capital maya de Atlan, que resultó destruida por un terremoto el 30 de octubre del año 666 antes de nuestra era. En la ciudad se guardaban 2.156 tablas de oro en las que los mayas grabaron sus leyes". El tesoro se hundió junto a la ciudad en las aguas del lago de Izabal, situado al este de Guatemala, cuyos restos han sido localizados por el científico alemán gracias a imágenes de radar tomadas en la zona. "En ellas pueden verse claramente los restos de la ciudad. En las ruinas de una fortaleza se aprecia el sarcófago de piedra en el que podrían encontrarse las 2.156 tablas de oro. Los datos de que dispongo muestran el lugar con un margen de error de 10 centímetros", asegura Rittsteig. El experto, que busca actualmente patrocinadores para una expedición a Guatemala, calcula que "sólo el valor del oro de las tablas asciende actualmente a 211 millones de euros" (unos 290 millones de dólares). El Código Maya de Dresde, redactado sobre el año 1250 de nuestra era por sacerdotes mayas, es uno de los cuatro grandes documentos que se conservan de esa cultura y se encuentra en poder de la Biblioteca Estatal de Sajonia, al este de Alemania, desde hace 272 años. El código fue descubierto en 1739 en poder de un hombre acaudalado de Viena -sin que se sepa cómo llegó a sus manos-, quien lo regaló a la biblioteca de Dresde, que lo conserva bajo un cristal blindado en su sala de tesoros documentales. Joachim Rittsteig ha dedicado prácticamente toda su vida a descifrar el valioso documento, compuesto por 74 páginas con 3,56 metros de largo y un total de 74 jeroglifos distintos. El Código Maya de Dresde contiene la práctica totalidad de los conocimientos de la cultura maya, entre ellos los astronómicos o médicos, y en su última hoja describe el apocalipsis o fin del mundo, que debería tener lugar el 21 de diciembre de 2012.
Periódico ABC - Madrid, 28/02/2011
De acuerdo con la lectura del texto, "El Código Maya de Dresde"
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