Magna Concursos

Foram encontradas 10.406 questões.

2917918 Ano: 2007
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: CESPE / CEBRASPE
Orgão: TCU

El orden internacional

En 1989, el equilibrio de poder y el modelo imperial, característicos de los últimos tres siglos, llegaron a su fin en Europa. Ese año no sólo marcó el fin de la Guerra Fría, sino también, y más significativamente, el final del sistema europeo de estados cuyo origen se remonta a la Guerra de los Treinta Años. El 11 de Septiembre nos reveló una de las implicaciones de este cambio.

Para entender el presente, necesitamos comprender previamente el pasado, ya que éste sigue todavía con nosotros. Generalmente, el orden internacional estaba basado en la hegemonía o en el equilibrio. El sistema hegemónico surgió en primer lugar; en el mundo antiguo, orden significaba imperio. Dentro de éste se disfrutaba del orden, la cultura y la civilización. Fuera de él, se encontraban los bárbaros, el caos y el desorden. La idea de la paz y del orden a través de un único centro de poder hegemónico ha permanecido con fuerza desde entonces. Los imperios, sin embargo, no están concebidos para promover el cambio. Mantener el imperio unido - cuando la esencia de éste reside en su diversidad - normalmente requiere un estilo político autoritario; los cambios, especialmente en la sociedad y en la política, conducirían a la inestabilidad. Históricamente, los imperios han sido generalmente estáticos.

En Europa, se encontró un camino intermedio entre el caos y el imperio, lo que se llamó el pequeño estado. Éste logró establecer la soberanía pero, solamente, dentro de una jurisdicción geográficamente limitada. De esta forma, se consiguió el orden en el interior del estado al precio de la anarquía internacional. La competición entre los pequeños estados de Europa constituyó una fuente de progreso pero, al mismo tiempo, el sistema estaba constantemente amenazado; por un lado, por la vuelta al caos y por el otro, por la hegemonía de una única potencia. La solución a todo esto la ofreció el equilibrio de poder, un sistema de alianzas que se contrapesaban y que pasó a ser visto como la condición para la libertad en Europa. Las coaliciones fueron exitosamente dispuestas con el fin de combatir las ambiciones hegemónicas: primero de España, después de Francia, y finalmente de Alemania.

Pero el sistema de equilibrio de poder también poseía una inestabilidad inherente, el riesgo constante de la guerra, y fue probablemente esto lo que causó su colapso. La unificación de Alemania en 1871 creó un estado demasiado poderoso para poder ser contrapesado por cualquier alianza europea; los cambios tecnológicos elevaron el coste de la guerra a niveles insoportables y el desarrollo de la sociedad de masas y de la política democrática hicieron inviable el cálculo amoral necesario para que el sistema de equilibrio de poder funcione. Sin embargo, en ausencia de cualquier otra alternativa, éste persistió, y lo que emergió en 1945 no fue tanto un nuevo sistema sino más bien la culminación del viejo. El antiguo equilibrio de poder multilateral en Europa se convirtió en un equilibrio de terror bilateral a nivel mundial; la simplificación última del sistema de equilibrio de poder. Pero no fue construido para perdurar en el tiempo. El equilibrio de poder nunca consiguió adaptarse al espíritu más universalista y moralista de finales del siglo XX.

El sistema posmoderno en que vivimos nosotros, los europeos, no se fundamenta en el concepto de equilibrio, ni enfatiza la soberanía o la distinción entre los asuntos nacionales y los internacionales. La Unión Europea se ha convertido en un sistema altamente desarrollado de interferencia mutua en los asuntos internos de cada estado, incluso en lo que se refiere a cerveza y salchichas. El Tratado de Fuerzas Convencionales en Europa (CFE en sus siglas en inglés), según el cual las partes firmantes deben notificar la localización de sus armas pesadas y permitir inspecciones, sitúa ciertas áreas muy cercanas al núcleo duro de la soberanía nacional de cada país bajo constreñimientos internacionales. Es importante reconocer la significativa revolución que esto constituye. Además, evidencia la paradoja de la era nuclear en la que para defenderse, uno tenía que estar preparado para destruirse a sí mismo. El interés común de los países europeos para evitar una catástrofe nuclear ha demostrado ser capaz de superar la habitual lógica estratégica de desconfianza y ocultación. La vulnerabilidad mutua se ha convertido en transparencia mutua.

Robert Cooper. Internet: <www.relacionesinternacionales.info> (con modificaciones).

De acuerdo con el texto de arriba, juzgue lo ítem siguiente.

El sistema europeo de estados antecedió a la Guerra de los Treinta Años.
 

Provas

Questão presente nas seguintes provas
2917917 Ano: 2007
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: CESPE / CEBRASPE
Orgão: TCU

El orden internacional

En 1989, el equilibrio de poder y el modelo imperial, característicos de los últimos tres siglos, llegaron a su fin en Europa. Ese año no sólo marcó el fin de la Guerra Fría, sino también, y más significativamente, el final del sistema europeo de estados cuyo origen se remonta a la Guerra de los Treinta Años. El 11 de Septiembre nos reveló una de las implicaciones de este cambio.

Para entender el presente, necesitamos comprender previamente el pasado, ya que éste sigue todavía con nosotros. Generalmente, el orden internacional estaba basado en la hegemonía o en el equilibrio. El sistema hegemónico surgió en primer lugar; en el mundo antiguo, orden significaba imperio. Dentro de éste se disfrutaba del orden, la cultura y la civilización. Fuera de él, se encontraban los bárbaros, el caos y el desorden. La idea de la paz y del orden a través de un único centro de poder hegemónico ha permanecido con fuerza desde entonces. Los imperios, sin embargo, no están concebidos para promover el cambio. Mantener el imperio unido - cuando la esencia de éste reside en su diversidad - normalmente requiere un estilo político autoritario; los cambios, especialmente en la sociedad y en la política, conducirían a la inestabilidad. Históricamente, los imperios han sido generalmente estáticos.

En Europa, se encontró un camino intermedio entre el caos y el imperio, lo que se llamó el pequeño estado. Éste logró establecer la soberanía pero, solamente, dentro de una jurisdicción geográficamente limitada. De esta forma, se consiguió el orden en el interior del estado al precio de la anarquía internacional. La competición entre los pequeños estados de Europa constituyó una fuente de progreso pero, al mismo tiempo, el sistema estaba constantemente amenazado; por un lado, por la vuelta al caos y por el otro, por la hegemonía de una única potencia. La solución a todo esto la ofreció el equilibrio de poder, un sistema de alianzas que se contrapesaban y que pasó a ser visto como la condición para la libertad en Europa. Las coaliciones fueron exitosamente dispuestas con el fin de combatir las ambiciones hegemónicas: primero de España, después de Francia, y finalmente de Alemania.

Pero el sistema de equilibrio de poder también poseía una inestabilidad inherente, el riesgo constante de la guerra, y fue probablemente esto lo que causó su colapso. La unificación de Alemania en 1871 creó un estado demasiado poderoso para poder ser contrapesado por cualquier alianza europea; los cambios tecnológicos elevaron el coste de la guerra a niveles insoportables y el desarrollo de la sociedad de masas y de la política democrática hicieron inviable el cálculo amoral necesario para que el sistema de equilibrio de poder funcione. Sin embargo, en ausencia de cualquier otra alternativa, éste persistió, y lo que emergió en 1945 no fue tanto un nuevo sistema sino más bien la culminación del viejo. El antiguo equilibrio de poder multilateral en Europa se convirtió en un equilibrio de terror bilateral a nivel mundial; la simplificación última del sistema de equilibrio de poder. Pero no fue construido para perdurar en el tiempo. El equilibrio de poder nunca consiguió adaptarse al espíritu más universalista y moralista de finales del siglo XX.

El sistema posmoderno en que vivimos nosotros, los europeos, no se fundamenta en el concepto de equilibrio, ni enfatiza la soberanía o la distinción entre los asuntos nacionales y los internacionales. La Unión Europea se ha convertido en un sistema altamente desarrollado de interferencia mutua en los asuntos internos de cada estado, incluso en lo que se refiere a cerveza y salchichas. El Tratado de Fuerzas Convencionales en Europa (CFE en sus siglas en inglés), según el cual las partes firmantes deben notificar la localización de sus armas pesadas y permitir inspecciones, sitúa ciertas áreas muy cercanas al núcleo duro de la soberanía nacional de cada país bajo constreñimientos internacionales. Es importante reconocer la significativa revolución que esto constituye. Además, evidencia la paradoja de la era nuclear en la que para defenderse, uno tenía que estar preparado para destruirse a sí mismo. El interés común de los países europeos para evitar una catástrofe nuclear ha demostrado ser capaz de superar la habitual lógica estratégica de desconfianza y ocultación. La vulnerabilidad mutua se ha convertido en transparencia mutua.

Robert Cooper. Internet: <www.relacionesinternacionales.info> (con modificaciones).

De acuerdo con el texto de arriba, juzgue lo ítem siguiente.

El texto trata básicamente de tres sistemas de poder.
 

Provas

Questão presente nas seguintes provas
El primer concepto de Constitución tuvo lugar en Europa. Allí, pese a darse la primera Constitución en Francia en 1791, como consecuencia directa de la Revolución Francesa, razones políticas de peso llevaron a restarle fuerza jurídica, pues no se la concebía como obligatoria para los órganos del Estado. Por parte de los gobernantes, en general formas de gobierno monárquicas, su violación no se calificaba como antijurídica. Inglaterra, cuna del constitucionalismo, nunca tuvo Constitución escrita y su legitimación se apoya sobre la soberanía del Parlamento y no en la sumisión de éste a normas jurídicas explicitadas en un texto constitucional. A pesar de fallidos intentos de controlar el Parlamento, debemos conceder que éste se autorregula con estricto respeto por el contenido de las leyes que dicta.
(…) Esta concepción se debilita después de la Primera Guerra Mundial. Tras la Segunda Guerra los Estados Europeos adoptaron, en general, una jurisdicción constitucional que centraliza el control de constitucionalidad de las leyes mediante las Cortes o Consejos constitucionales.
(…) El otro concepto de Constitución nació en los Estados Unidos de Norteamérica. Allí, desde el dictado de la Constitución de 1787, puesta en vigor en 1789, se considera a la Constitución como derecho supremo. Las normas que la integran obligan a los gobernantes a sujetarse a ellas, y son las que les otorgan competencias y a la vez las limitan. Ese concepto de Constitución está sintetizado en lo dicho por el Juez Marshall: “Los poderes del legislativo son definitivos y limitados y para que tales límites no se confundan u olviden se ha escrito la Constitución”.
(…) Este concepto de Constitución es el que logró aceptación general; la norma constitucional devino norma jurídica obligatoria para garantizar los derechos, deberes y poderes que mediante ella se aseguran y organizan.
Adaptado de Leonardi de Herbón, H. (2004).
“Introducción”. In: Constitución de la Nación Argentina. Buenos Aires, Eudeba, pp. 20-23.
Marque a alternativa que interpreta corretamente o último parágrafo do texto.
 

Provas

Questão presente nas seguintes provas
El primer concepto de Constitución tuvo lugar en Europa. Allí, pese a darse la primera Constitución en Francia en 1791, como consecuencia directa de la Revolución Francesa, razones políticas de peso llevaron a restarle fuerza jurídica, pues no se la concebía como obligatoria para los órganos del Estado. Por parte de los gobernantes, en general formas de gobierno monárquicas, su violación no se calificaba como antijurídica. Inglaterra, cuna del constitucionalismo, nunca tuvo Constitución escrita y su legitimación se apoya sobre la soberanía del Parlamento y no en la sumisión de éste a normas jurídicas explicitadas en un texto constitucional. A pesar de fallidos intentos de controlar el Parlamento, debemos conceder que éste se autorregula con estricto respeto por el contenido de las leyes que dicta.
(…) Esta concepción se debilita después de la Primera Guerra Mundial. Tras la Segunda Guerra los Estados Europeos adoptaron, en general, una jurisdicción constitucional que centraliza el control de constitucionalidad de las leyes mediante las Cortes o Consejos constitucionales.
(…) El otro concepto de Constitución nació en los Estados Unidos de Norteamérica. Allí, desde el dictado de la Constitución de 1787, puesta en vigor en 1789, se considera a la Constitución como derecho supremo. Las normas que la integran obligan a los gobernantes a sujetarse a ellas, y son las que les otorgan competencias y a la vez las limitan. Ese concepto de Constitución está sintetizado en lo dicho por el Juez Marshall: “Los poderes del legislativo son definitivos y limitados y para que tales límites no se confundan u olviden se ha escrito la Constitución”.
(…) Este concepto de Constitución es el que logró aceptación general; la norma constitucional devino norma jurídica obligatoria para garantizar los derechos, deberes y poderes que mediante ella se aseguran y organizan.
Adaptado de Leonardi de Herbón, H. (2004).
“Introducción”. In: Constitución de la Nación Argentina. Buenos Aires, Eudeba, pp. 20-23.
Marque a alternativa que traduz corretamente ao português o fragmento “se ha escrito la Constitución”, sublinhado nas últimas linhas do terceiro parágrafo.
 

Provas

Questão presente nas seguintes provas
El primer concepto de Constitución tuvo lugar en Europa. Allí, pese a darse la primera Constitución en Francia en 1791, como consecuencia directa de la Revolución Francesa, razones políticas de peso llevaron a restarle fuerza jurídica, pues no se la concebía como obligatoria para los órganos del Estado. Por parte de los gobernantes, en general formas de gobierno monárquicas, su violación no se calificaba como antijurídica. Inglaterra, cuna del constitucionalismo, nunca tuvo Constitución escrita y su legitimación se apoya sobre la soberanía del Parlamento y no en la sumisión de éste a normas jurídicas explicitadas en un texto constitucional. A pesar de fallidos intentos de controlar el Parlamento, debemos conceder que éste se autorregula con estricto respeto por el contenido de las leyes que dicta.
(…) Esta concepción se debilita después de la Primera Guerra Mundial. Tras la Segunda Guerra los Estados Europeos adoptaron, en general, una jurisdicción constitucional que centraliza el control de constitucionalidad de las leyes mediante las Cortes o Consejos constitucionales.
(…) El otro concepto de Constitución nació en los Estados Unidos de Norteamérica. Allí, desde el dictado de la Constitución de 1787, puesta en vigor en 1789, se considera a la Constitución como derecho supremo. Las normas que la integran obligan a los gobernantes a sujetarse a ellas, y son las que les otorgan competencias y a la vez las limitan. Ese concepto de Constitución está sintetizado en lo dicho por el Juez Marshall: “Los poderes del legislativo son definitivos y limitados y para que tales límites no se confundan u olviden se ha escrito la Constitución”.
(…) Este concepto de Constitución es el que logró aceptación general; la norma constitucional devino norma jurídica obligatoria para garantizar los derechos, deberes y poderes que mediante ella se aseguran y organizan.
Adaptado de Leonardi de Herbón, H. (2004).
“Introducción”. In: Constitución de la Nación Argentina. Buenos Aires, Eudeba, pp. 20-23.
Os fragmentos LE e LA, sublinhados nas quarta e quinta linhas do texto, referem-se, respectivamente, a:
 

Provas

Questão presente nas seguintes provas
El primer concepto de Constitución tuvo lugar en Europa. Allí, pese a darse la primera Constitución en Francia en 1791, como consecuencia directa de la Revolución Francesa, razones políticas de peso llevaron a restarle fuerza jurídica, pues no se la concebía como obligatoria para los órganos del Estado. Por parte de los gobernantes, en general formas de gobierno monárquicas, su violación no se calificaba como antijurídica. Inglaterra, cuna del constitucionalismo, nunca tuvo Constitución escrita y su legitimación se apoya sobre la soberanía del Parlamento y no en la sumisión de éste a normas jurídicas explicitadas en un texto constitucional. A pesar de fallidos intentos de controlar el Parlamento, debemos conceder que éste se autorregula con estricto respeto por el contenido de las leyes que dicta.
(…) Esta concepción se debilita después de la Primera Guerra Mundial. Tras la Segunda Guerra los Estados Europeos adoptaron, en general, una jurisdicción constitucional que centraliza el control de constitucionalidad de las leyes mediante las Cortes o Consejos constitucionales.
(…) El otro concepto de Constitución nació en los Estados Unidos de Norteamérica. Allí, desde el dictado de la Constitución de 1787, puesta en vigor en 1789, se considera a la Constitución como derecho supremo. Las normas que la integran obligan a los gobernantes a sujetarse a ellas, y son las que les otorgan competencias y a la vez las limitan. Ese concepto de Constitución está sintetizado en lo dicho por el Juez Marshall: “Los poderes del legislativo son definitivos y limitados y para que tales límites no se confundan u olviden se ha escrito la Constitución”.
(…) Este concepto de Constitución es el que logró aceptación general; la norma constitucional devino norma jurídica obligatoria para garantizar los derechos, deberes y poderes que mediante ella se aseguran y organizan.
Adaptado de Leonardi de Herbón, H. (2004).
“Introducción”. In: Constitución de la Nación Argentina. Buenos Aires, Eudeba, pp. 20-23.
Marque a alternativa em que os números 1791 – 1787 – 1789, sublinhados no texto, estão corretamente escritos em espanhol.
 

Provas

Questão presente nas seguintes provas
2375866 Ano: 2007
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: FCC
Orgão: Câm. Deputados
No soy anarquista. Al contrario, pienso que Marx iba mucho más allá del anarquismo, y que después de él los marxistas pagaron un precio alto por su sueño de hacer caer el Estado. Incluso el propio Marx se consideraba más anarquista que Bakunin, quien derribaba el Estado con palabras, al grito de “¡Abajo el Estado!”; Marx proponía derribarlo en los hechos: valiéndose de su ocaso, hizo surgir una práctica que sustentó un importante Estado. Siento la tentación de decir que el Estado no es un dato social sino una institución, que es también producto – en el sentido de condensación, una cristalización, como explicó Poulantzas – de la acción combinada de factores heterogéneos: por un lado, poder económico; por el otro, lo simbólico y lo imaginario, que el marxismo proponía “aprehender” en el concepto de ideología, pese a que estos factores no sean en modo alguno mero reflejo de la actividad económica. […] Las tendencias económicas ejercen su presión, sin embargo nunca producen los efectos que podrían esperarse de una pura deducción económica: tan sólo producen efectos gracias a que entran en juego fuerzas ideológicas. Por el contrario, el mundo no es movido por ideas; las fuerzas ideológicas no producen efectos por sí solas sino porque se introducen en ciertas coyunturas de la lucha de clases. Un marxismo que reduce esa complejidad causal está necesariamente en un error, tanto como un marxismo que niega las causas económicas.
Adaptado de Balibar, Étienne. (2005).
Violencias, identidades y civilidad.Para una cultura política global. Barcelona: Gedisa, p.122.
O texto lido, considerando sua forma e seu tipo, pode ser:
 

Provas

Questão presente nas seguintes provas
2375865 Ano: 2007
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: FCC
Orgão: Câm. Deputados
No soy anarquista. Al contrario, pienso que Marx iba mucho más allá del anarquismo, y que después de él los marxistas pagaron un precio alto por su sueño de hacer caer el Estado. Incluso el propio Marx se consideraba más anarquista que Bakunin, quien derribaba el Estado con palabras, al grito de “¡Abajo el Estado!”; Marx proponía derribarlo en los hechos: valiéndose de su ocaso, hizo surgir una práctica que sustentó un importante Estado. Siento la tentación de decir que el Estado no es un dato social sino una institución, que es también producto – en el sentido de condensación, una cristalización, como explicó Poulantzas – de la acción combinada de factores heterogéneos: por un lado, poder económico; por el otro, lo simbólico y lo imaginario, que el marxismo proponía “aprehender” en el concepto de ideología, pese a que estos factores no sean en modo alguno mero reflejo de la actividad económica. […] Las tendencias económicas ejercen su presión, sin embargo nunca producen los efectos que podrían esperarse de una pura deducción económica: tan sólo producen efectos gracias a que entran en juego fuerzas ideológicas. Por el contrario, el mundo no es movido por ideas; las fuerzas ideológicas no producen efectos por sí solas sino porque se introducen en ciertas coyunturas de la lucha de clases. Un marxismo que reduce esa complejidad causal está necesariamente en un error, tanto como un marxismo que niega las causas económicas.
Adaptado de Balibar, Étienne. (2005).
Violencias, identidades y civilidad.Para una cultura política global. Barcelona: Gedisa, p.122.
Assinale a alternativa que contém uma afirmação que NÃO se encontra no texto.
 

Provas

Questão presente nas seguintes provas
2375864 Ano: 2007
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: FCC
Orgão: Câm. Deputados
No soy anarquista. Al contrario, pienso que Marx iba mucho más allá del anarquismo, y que después de él los marxistas pagaron un precio alto por su sueño de hacer caer el Estado. Incluso el propio Marx se consideraba más anarquista que Bakunin, quien derribaba el Estado con palabras, al grito de “¡Abajo el Estado!”; Marx proponía derribarlo en los hechos: valiéndose de su ocaso, hizo surgir una práctica que sustentó un importante Estado. Siento la tentación de decir que el Estado no es un dato social sino una institución, que es también producto – en el sentido de condensación, una cristalización, como explicó Poulantzas – de la acción combinada de factores heterogéneos: por un lado, poder económico; por el otro, lo simbólico y lo imaginario, que el marxismo proponía “aprehender” en el concepto de ideología, pese a que estos factores no sean en modo alguno mero reflejo de la actividad económica. […] Las tendencias económicas ejercen su presión, sin embargo nunca producen los efectos que podrían esperarse de una pura deducción económica: tan sólo producen efectos gracias a que entran en juego fuerzas ideológicas. Por el contrario, el mundo no es movido por ideas; las fuerzas ideológicas no producen efectos por sí solas sino porque se introducen en ciertas coyunturas de la lucha de clases. Un marxismo que reduce esa complejidad causal está necesariamente en un error, tanto como un marxismo que niega las causas económicas.
Adaptado de Balibar, Étienne. (2005).
Violencias, identidades y civilidad.Para una cultura política global. Barcelona: Gedisa, p.122.
Marque a alternativa que interpreta corretamente o fragmento destacado abaixo, considerando seu sentido no texto:
“(…) Marx proponía derribarlo en los hechos: valiéndose de su ocaso, hizo surgir una práctica que sustentó un importante Estado.
 

Provas

Questão presente nas seguintes provas
2375863 Ano: 2007
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: FCC
Orgão: Câm. Deputados
No soy anarquista. Al contrario, pienso que Marx iba mucho más allá del anarquismo, y que después de él los marxistas pagaron un precio alto por su sueño de hacer caer el Estado. Incluso el propio Marx se consideraba más anarquista que Bakunin, quien derribaba el Estado con palabras, al grito de “¡Abajo el Estado!”; Marx proponía derribarlo en los hechos: valiéndose de su ocaso, hizo surgir una práctica que sustentó un importante Estado. Siento la tentación de decir que el Estado no es un dato social sino una institución, que es también producto – en el sentido de condensación, una cristalización, como explicó Poulantzas – de la acción combinada de factores heterogéneos: por un lado, poder económico; por el otro, lo simbólico y lo imaginario, que el marxismo proponía “aprehender” en el concepto de ideología, pese a que estos factores no sean en modo alguno mero reflejo de la actividad económica. […] Las tendencias económicas ejercen su presión, sin embargo nunca producen los efectos que podrían esperarse de una pura deducción económica: tan sólo producen efectos gracias a que entran en juego fuerzas ideológicas. Por el contrario, el mundo no es movido por ideas; las fuerzas ideológicas no producen efectos por sí solas sino porque se introducen en ciertas coyunturas de la lucha de clases. Un marxismo que reduce esa complejidad causal está necesariamente en un error, tanto como un marxismo que niega las causas económicas.
Adaptado de Balibar, Étienne. (2005).
Violencias, identidades y civilidad.Para una cultura política global. Barcelona: Gedisa, p.122.
Marque a alternativa em que os fragmentos “sino” e “sin embargo”, sublinhados respectivamente nas nona e décima sétima linhas do texto, estão corretamente traduzidos ao português.
 

Provas

Questão presente nas seguintes provas