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3681684 Ano: 2025
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: FUNDATEC
Orgão: IF-RS
¿A dónde va el pantalón que tiramos a un contenedor de ropa usada?
Once meses de investigación y miles de kilómetros recorridos
Por Ana Carbajosa, Patricia R. Blanco y Beatriz Lecumberri




En las playas de Acra, la marea vomita ropa vieja. La arena en Akuma Village es hoy una

alfombra de zapatos y plásticos enmarañados en camisetas, cordones y pantalones. Es apenas

la punta de un iceberg que flota mar adentro. Pocos kilómetros más allá, ya en tierra firme,

asoma una hilera de colinas de mil colores. No es ningún paisaje idílico. Son gigantescas

montañas de ropa vieja, llegadas desde Europa, China y Estados Unidos. Algunas arden y

desprenden humo negro y tóxico de fibras sintéticas que espesa un aire que huele agrio.

Ghana es un caso extremo, pero no es único. Países del Sur Global como Pakistán, Kenia o

Marruecos son piezas fundamentales de un sistema de hiperproducción de ropa barata. Son los

lugares que hacen posible que compremos camisetas que no necesitamos y vestidos que nos

vamos a poner una vez, o ninguna. Son el basurero textil que sustenta un sistema de “moda

rápida”, la llamada fast fashion, que en países como Ghana ha provocado un desastre ambiental

y de salud pública [...]

Para saber cómo llega hasta allí y qué pasa después de depositar una prenda en un

contenedor de ropa usada con toda nuestra buena intención, en Planeta Futuro nos embarcamos

hace casi un año en un experimento que nos ha permitido comprobar el destino de 15 prendas

a las que hemos seguido el rastro gracias a la geolocalización. El resultado es muy revelador. La

mayoría sigue dando vueltas o están en naves y descampados. La mitad ha salido al extranjero

dejando a su paso una monumental huella de carbono, contaminando el sur global o alimentando

redes comerciales opacas. Es decir, la ropa no siempre acaba en el lugar que deseamos cuando

la desechamos y en los casos en los que llega, la huella ecológica del viaje es inmensa.

El problema de fondo, según los expertos, es la producción desbocada de ropa barata e

insisten en que, pese a las deficiencias del sistema, depositarla en los contenedores sigue siendo

la opción más sostenible. En España, las exportaciones de ropa usada se han disparado en los

últimos años, ante la incapacidad de absorber la cantidad de prendas que se compran y se

desechan [...].

Los resultados del experimento concuerdan con los del estudio europeo que indica que, a

pesar de que la ropa se done a una ONG, normalmente entra en un circuito comercial. El 40%

de las exportaciones a África acaba en vertederos, según estas mismas fuentes. El 89% de esas

prendas, además, contiene fibras sintéticas, que se descompondrán en microplásticos con

químicos tóxicos que contaminan el suelo, el agua y el aire provocando un serio problema de

salud pública [...].

La industria textil consume además 215 billones de litros de agua al año, el equivalente a

millones de piscinas olímpicas, y genera el 9% de los microplásticos que contaminan los

océanos.

Pensar que los países del Sur Global van a ser capaces de reciclar materiales que Europa

exporta ante su incapacidad de procesarlos de forma sostenible es poco realista. La baja calidad

de la ropa que llega a estos países impide además a menudo su segundo uso. Pero mientras las

leyes surten efecto y el sistema de producción corrige sus excesos, a las afueras de Acra,

montañas de ropa pestilentes siguen ardiendo sin control ni incineradora a la vista. Y las prendas

geolocalizadas por este diario siguen desvelando a su paso las lagunas de un sistema cada vez

más insostenible.





(Disponible en: www.elpais.com/planeta-futuro/2025-02-23/a-donde-va-el-pantalon-que-tiramos-a-uncontenedor-de-ropa-usada-once-meses-de-investigacion-y-miles-de-kilometros-recorridos.html – texto adaptado especialmente para ese examen).
¿En qué tiempo están, respectivamente, las formas verbales “ha permitido” (l. 15) y “descompondrán” (l. 29) del texto?
 

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3681683 Ano: 2025
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: FUNDATEC
Orgão: IF-RS
¿A dónde va el pantalón que tiramos a un contenedor de ropa usada?
Once meses de investigación y miles de kilómetros recorridos
Por Ana Carbajosa, Patricia R. Blanco y Beatriz Lecumberri




En las playas de Acra, la marea vomita ropa vieja. La arena en Akuma Village es hoy una

alfombra de zapatos y plásticos enmarañados en camisetas, cordones y pantalones. Es apenas

la punta de un iceberg que flota mar adentro. Pocos kilómetros más allá, ya en tierra firme,

asoma una hilera de colinas de mil colores. No es ningún paisaje idílico. Son gigantescas

montañas de ropa vieja, llegadas desde Europa, China y Estados Unidos. Algunas arden y

desprenden humo negro y tóxico de fibras sintéticas que espesa un aire que huele agrio.

Ghana es un caso extremo, pero no es único. Países del Sur Global como Pakistán, Kenia o

Marruecos son piezas fundamentales de un sistema de hiperproducción de ropa barata. Son los

lugares que hacen posible que compremos camisetas que no necesitamos y vestidos que nos

vamos a poner una vez, o ninguna. Son el basurero textil que sustenta un sistema de “moda

rápida”, la llamada fast fashion, que en países como Ghana ha provocado un desastre ambiental

y de salud pública [...]

Para saber cómo llega hasta allí y qué pasa después de depositar una prenda en un

contenedor de ropa usada con toda nuestra buena intención, en Planeta Futuro nos embarcamos

hace casi un año en un experimento que nos ha permitido comprobar el destino de 15 prendas

a las que hemos seguido el rastro gracias a la geolocalización. El resultado es muy revelador. La

mayoría sigue dando vueltas o están en naves y descampados. La mitad ha salido al extranjero

dejando a su paso una monumental huella de carbono, contaminando el sur global o alimentando

redes comerciales opacas. Es decir, la ropa no siempre acaba en el lugar que deseamos cuando

la desechamos y en los casos en los que llega, la huella ecológica del viaje es inmensa.

El problema de fondo, según los expertos, es la producción desbocada de ropa barata e

insisten en que, pese a las deficiencias del sistema, depositarla en los contenedores sigue siendo

la opción más sostenible. En España, las exportaciones de ropa usada se han disparado en los

últimos años, ante la incapacidad de absorber la cantidad de prendas que se compran y se

desechan [...].

Los resultados del experimento concuerdan con los del estudio europeo que indica que, a

pesar de que la ropa se done a una ONG, normalmente entra en un circuito comercial. El 40%

de las exportaciones a África acaba en vertederos, según estas mismas fuentes. El 89% de esas

prendas, además, contiene fibras sintéticas, que se descompondrán en microplásticos con

químicos tóxicos que contaminan el suelo, el agua y el aire provocando un serio problema de

salud pública [...].

La industria textil consume además 215 billones de litros de agua al año, el equivalente a

millones de piscinas olímpicas, y genera el 9% de los microplásticos que contaminan los

océanos.

Pensar que los países del Sur Global van a ser capaces de reciclar materiales que Europa

exporta ante su incapacidad de procesarlos de forma sostenible es poco realista. La baja calidad

de la ropa que llega a estos países impide además a menudo su segundo uso. Pero mientras las

leyes surten efecto y el sistema de producción corrige sus excesos, a las afueras de Acra,

montañas de ropa pestilentes siguen ardiendo sin control ni incineradora a la vista. Y las prendas

geolocalizadas por este diario siguen desvelando a su paso las lagunas de un sistema cada vez

más insostenible.





(Disponible en: www.elpais.com/planeta-futuro/2025-02-23/a-donde-va-el-pantalon-que-tiramos-a-uncontenedor-de-ropa-usada-once-meses-de-investigacion-y-miles-de-kilometros-recorridos.html – texto adaptado especialmente para ese examen).
Las palabras “países” y “mayoría” presentes en el texto llevan el acento ortográfico porque
 

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3681682 Ano: 2025
Disciplina: Pedagogia
Banca: FUNDATEC
Orgão: IF-RS
¿A dónde va el pantalón que tiramos a un contenedor de ropa usada?
Once meses de investigación y miles de kilómetros recorridos
Por Ana Carbajosa, Patricia R. Blanco y Beatriz Lecumberri




En las playas de Acra, la marea vomita ropa vieja. La arena en Akuma Village es hoy una

alfombra de zapatos y plásticos enmarañados en camisetas, cordones y pantalones. Es apenas

la punta de un iceberg que flota mar adentro. Pocos kilómetros más allá, ya en tierra firme,

asoma una hilera de colinas de mil colores. No es ningún paisaje idílico. Son gigantescas

montañas de ropa vieja, llegadas desde Europa, China y Estados Unidos. Algunas arden y

desprenden humo negro y tóxico de fibras sintéticas que espesa un aire que huele agrio.

Ghana es un caso extremo, pero no es único. Países del Sur Global como Pakistán, Kenia o

Marruecos son piezas fundamentales de un sistema de hiperproducción de ropa barata. Son los

lugares que hacen posible que compremos camisetas que no necesitamos y vestidos que nos

vamos a poner una vez, o ninguna. Son el basurero textil que sustenta un sistema de “moda

rápida”, la llamada fast fashion, que en países como Ghana ha provocado un desastre ambiental

y de salud pública [...]

Para saber cómo llega hasta allí y qué pasa después de depositar una prenda en un

contenedor de ropa usada con toda nuestra buena intención, en Planeta Futuro nos embarcamos

hace casi un año en un experimento que nos ha permitido comprobar el destino de 15 prendas

a las que hemos seguido el rastro gracias a la geolocalización. El resultado es muy revelador. La

mayoría sigue dando vueltas o están en naves y descampados. La mitad ha salido al extranjero

dejando a su paso una monumental huella de carbono, contaminando el sur global o alimentando

redes comerciales opacas. Es decir, la ropa no siempre acaba en el lugar que deseamos cuando

la desechamos y en los casos en los que llega, la huella ecológica del viaje es inmensa.

El problema de fondo, según los expertos, es la producción desbocada de ropa barata e

insisten en que, pese a las deficiencias del sistema, depositarla en los contenedores sigue siendo

la opción más sostenible. En España, las exportaciones de ropa usada se han disparado en los

últimos años, ante la incapacidad de absorber la cantidad de prendas que se compran y se

desechan [...].

Los resultados del experimento concuerdan con los del estudio europeo que indica que, a

pesar de que la ropa se done a una ONG, normalmente entra en un circuito comercial. El 40%

de las exportaciones a África acaba en vertederos, según estas mismas fuentes. El 89% de esas

prendas, además, contiene fibras sintéticas, que se descompondrán en microplásticos con

químicos tóxicos que contaminan el suelo, el agua y el aire provocando un serio problema de

salud pública [...].

La industria textil consume además 215 billones de litros de agua al año, el equivalente a

millones de piscinas olímpicas, y genera el 9% de los microplásticos que contaminan los

océanos.

Pensar que los países del Sur Global van a ser capaces de reciclar materiales que Europa

exporta ante su incapacidad de procesarlos de forma sostenible es poco realista. La baja calidad

de la ropa que llega a estos países impide además a menudo su segundo uso. Pero mientras las

leyes surten efecto y el sistema de producción corrige sus excesos, a las afueras de Acra,

montañas de ropa pestilentes siguen ardiendo sin control ni incineradora a la vista. Y las prendas

geolocalizadas por este diario siguen desvelando a su paso las lagunas de un sistema cada vez

más insostenible.





(Disponible en: www.elpais.com/planeta-futuro/2025-02-23/a-donde-va-el-pantalon-que-tiramos-a-uncontenedor-de-ropa-usada-once-meses-de-investigacion-y-miles-de-kilometros-recorridos.html – texto adaptado especialmente para ese examen).
Con relación a la enseñanza de la lengua extranjera en la escuela, analice las siguientes afirmaciones y señale V, si verdadeiras, o F, si falsas.

( ) El abordaje pedagógico debe prescindir del bagaje lingüístico inicial del alumno, ya que dicho conocimiento puede interferir en la adquisición del nuevo sistema.

( ) Cuando sea viable, es recomendable que las propuestas didácticas articulen diversas habilidades comunicativas de manera integrada.

( ) La exposición a variaciones del idioma debe ser limitada, con el fin de favorecer una comprensión más lineal del código.

( ) En la enseñanza básica, conviene tratar la lengua extranjera como una unidad aislada, sin vinculación con los demás componentes curriculares.



El orden correto de relleno de los paréntesis, de arriba a abajo, es:
 

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3681681 Ano: 2025
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: FUNDATEC
Orgão: IF-RS
¿A dónde va el pantalón que tiramos a un contenedor de ropa usada?
Once meses de investigación y miles de kilómetros recorridos
Por Ana Carbajosa, Patricia R. Blanco y Beatriz Lecumberri




En las playas de Acra, la marea vomita ropa vieja. La arena en Akuma Village es hoy una

alfombra de zapatos y plásticos enmarañados en camisetas, cordones y pantalones. Es apenas

la punta de un iceberg que flota mar adentro. Pocos kilómetros más allá, ya en tierra firme,

asoma una hilera de colinas de mil colores. No es ningún paisaje idílico. Son gigantescas

montañas de ropa vieja, llegadas desde Europa, China y Estados Unidos. Algunas arden y

desprenden humo negro y tóxico de fibras sintéticas que espesa un aire que huele agrio.

Ghana es un caso extremo, pero no es único. Países del Sur Global como Pakistán, Kenia o

Marruecos son piezas fundamentales de un sistema de hiperproducción de ropa barata. Son los

lugares que hacen posible que compremos camisetas que no necesitamos y vestidos que nos

vamos a poner una vez, o ninguna. Son el basurero textil que sustenta un sistema de “moda

rápida”, la llamada fast fashion, que en países como Ghana ha provocado un desastre ambiental

y de salud pública [...]

Para saber cómo llega hasta allí y qué pasa después de depositar una prenda en un

contenedor de ropa usada con toda nuestra buena intención, en Planeta Futuro nos embarcamos

hace casi un año en un experimento que nos ha permitido comprobar el destino de 15 prendas

a las que hemos seguido el rastro gracias a la geolocalización. El resultado es muy revelador. La

mayoría sigue dando vueltas o están en naves y descampados. La mitad ha salido al extranjero

dejando a su paso una monumental huella de carbono, contaminando el sur global o alimentando

redes comerciales opacas. Es decir, la ropa no siempre acaba en el lugar que deseamos cuando

la desechamos y en los casos en los que llega, la huella ecológica del viaje es inmensa.

El problema de fondo, según los expertos, es la producción desbocada de ropa barata e

insisten en que, pese a las deficiencias del sistema, depositarla en los contenedores sigue siendo

la opción más sostenible. En España, las exportaciones de ropa usada se han disparado en los

últimos años, ante la incapacidad de absorber la cantidad de prendas que se compran y se

desechan [...].

Los resultados del experimento concuerdan con los del estudio europeo que indica que, a

pesar de que la ropa se done a una ONG, normalmente entra en un circuito comercial. El 40%

de las exportaciones a África acaba en vertederos, según estas mismas fuentes. El 89% de esas

prendas, además, contiene fibras sintéticas, que se descompondrán en microplásticos con

químicos tóxicos que contaminan el suelo, el agua y el aire provocando un serio problema de

salud pública [...].

La industria textil consume además 215 billones de litros de agua al año, el equivalente a

millones de piscinas olímpicas, y genera el 9% de los microplásticos que contaminan los

océanos.

Pensar que los países del Sur Global van a ser capaces de reciclar materiales que Europa

exporta ante su incapacidad de procesarlos de forma sostenible es poco realista. La baja calidad

de la ropa que llega a estos países impide además a menudo su segundo uso. Pero mientras las

leyes surten efecto y el sistema de producción corrige sus excesos, a las afueras de Acra,

montañas de ropa pestilentes siguen ardiendo sin control ni incineradora a la vista. Y las prendas

geolocalizadas por este diario siguen desvelando a su paso las lagunas de un sistema cada vez

más insostenible.





(Disponible en: www.elpais.com/planeta-futuro/2025-02-23/a-donde-va-el-pantalon-que-tiramos-a-uncontenedor-de-ropa-usada-once-meses-de-investigacion-y-miles-de-kilometros-recorridos.html – texto adaptado especialmente para ese examen).
Desde una perspectiva centrada en la interacción, característica de enfoques contemporáneos para la enseñanza de lenguas extranjeras, aprender una nueva lengua implica principalmente:
 

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3681680 Ano: 2025
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: FUNDATEC
Orgão: IF-RS
¿A dónde va el pantalón que tiramos a un contenedor de ropa usada?
Once meses de investigación y miles de kilómetros recorridos
Por Ana Carbajosa, Patricia R. Blanco y Beatriz Lecumberri




En las playas de Acra, la marea vomita ropa vieja. La arena en Akuma Village es hoy una

alfombra de zapatos y plásticos enmarañados en camisetas, cordones y pantalones. Es apenas

la punta de un iceberg que flota mar adentro. Pocos kilómetros más allá, ya en tierra firme,

asoma una hilera de colinas de mil colores. No es ningún paisaje idílico. Son gigantescas

montañas de ropa vieja, llegadas desde Europa, China y Estados Unidos. Algunas arden y

desprenden humo negro y tóxico de fibras sintéticas que espesa un aire que huele agrio.

Ghana es un caso extremo, pero no es único. Países del Sur Global como Pakistán, Kenia o

Marruecos son piezas fundamentales de un sistema de hiperproducción de ropa barata. Son los

lugares que hacen posible que compremos camisetas que no necesitamos y vestidos que nos

vamos a poner una vez, o ninguna. Son el basurero textil que sustenta un sistema de “moda

rápida”, la llamada fast fashion, que en países como Ghana ha provocado un desastre ambiental

y de salud pública [...]

Para saber cómo llega hasta allí y qué pasa después de depositar una prenda en un

contenedor de ropa usada con toda nuestra buena intención, en Planeta Futuro nos embarcamos

hace casi un año en un experimento que nos ha permitido comprobar el destino de 15 prendas

a las que hemos seguido el rastro gracias a la geolocalización. El resultado es muy revelador. La

mayoría sigue dando vueltas o están en naves y descampados. La mitad ha salido al extranjero

dejando a su paso una monumental huella de carbono, contaminando el sur global o alimentando

redes comerciales opacas. Es decir, la ropa no siempre acaba en el lugar que deseamos cuando

la desechamos y en los casos en los que llega, la huella ecológica del viaje es inmensa.

El problema de fondo, según los expertos, es la producción desbocada de ropa barata e

insisten en que, pese a las deficiencias del sistema, depositarla en los contenedores sigue siendo

la opción más sostenible. En España, las exportaciones de ropa usada se han disparado en los

últimos años, ante la incapacidad de absorber la cantidad de prendas que se compran y se

desechan [...].

Los resultados del experimento concuerdan con los del estudio europeo que indica que, a

pesar de que la ropa se done a una ONG, normalmente entra en un circuito comercial. El 40%

de las exportaciones a África acaba en vertederos, según estas mismas fuentes. El 89% de esas

prendas, además, contiene fibras sintéticas, que se descompondrán en microplásticos con

químicos tóxicos que contaminan el suelo, el agua y el aire provocando un serio problema de

salud pública [...].

La industria textil consume además 215 billones de litros de agua al año, el equivalente a

millones de piscinas olímpicas, y genera el 9% de los microplásticos que contaminan los

océanos.

Pensar que los países del Sur Global van a ser capaces de reciclar materiales que Europa

exporta ante su incapacidad de procesarlos de forma sostenible es poco realista. La baja calidad

de la ropa que llega a estos países impide además a menudo su segundo uso. Pero mientras las

leyes surten efecto y el sistema de producción corrige sus excesos, a las afueras de Acra,

montañas de ropa pestilentes siguen ardiendo sin control ni incineradora a la vista. Y las prendas

geolocalizadas por este diario siguen desvelando a su paso las lagunas de un sistema cada vez

más insostenible.





(Disponible en: www.elpais.com/planeta-futuro/2025-02-23/a-donde-va-el-pantalon-que-tiramos-a-uncontenedor-de-ropa-usada-once-meses-de-investigacion-y-miles-de-kilometros-recorridos.html – texto adaptado especialmente para ese examen).
Considerando las políticas públicas y la evolución histórica de la enseñanza del español en Brasil, señale la alternativa INCORRECTA con relación a las prácticas educativas vigentes.
 

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3681679 Ano: 2025
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: FUNDATEC
Orgão: IF-RS
¿A dónde va el pantalón que tiramos a un contenedor de ropa usada?
Once meses de investigación y miles de kilómetros recorridos
Por Ana Carbajosa, Patricia R. Blanco y Beatriz Lecumberri




En las playas de Acra, la marea vomita ropa vieja. La arena en Akuma Village es hoy una

alfombra de zapatos y plásticos enmarañados en camisetas, cordones y pantalones. Es apenas

la punta de un iceberg que flota mar adentro. Pocos kilómetros más allá, ya en tierra firme,

asoma una hilera de colinas de mil colores. No es ningún paisaje idílico. Son gigantescas

montañas de ropa vieja, llegadas desde Europa, China y Estados Unidos. Algunas arden y

desprenden humo negro y tóxico de fibras sintéticas que espesa un aire que huele agrio.

Ghana es un caso extremo, pero no es único. Países del Sur Global como Pakistán, Kenia o

Marruecos son piezas fundamentales de un sistema de hiperproducción de ropa barata. Son los

lugares que hacen posible que compremos camisetas que no necesitamos y vestidos que nos

vamos a poner una vez, o ninguna. Son el basurero textil que sustenta un sistema de “moda

rápida”, la llamada fast fashion, que en países como Ghana ha provocado un desastre ambiental

y de salud pública [...]

Para saber cómo llega hasta allí y qué pasa después de depositar una prenda en un

contenedor de ropa usada con toda nuestra buena intención, en Planeta Futuro nos embarcamos

hace casi un año en un experimento que nos ha permitido comprobar el destino de 15 prendas

a las que hemos seguido el rastro gracias a la geolocalización. El resultado es muy revelador. La

mayoría sigue dando vueltas o están en naves y descampados. La mitad ha salido al extranjero

dejando a su paso una monumental huella de carbono, contaminando el sur global o alimentando

redes comerciales opacas. Es decir, la ropa no siempre acaba en el lugar que deseamos cuando

la desechamos y en los casos en los que llega, la huella ecológica del viaje es inmensa.

El problema de fondo, según los expertos, es la producción desbocada de ropa barata e

insisten en que, pese a las deficiencias del sistema, depositarla en los contenedores sigue siendo

la opción más sostenible. En España, las exportaciones de ropa usada se han disparado en los

últimos años, ante la incapacidad de absorber la cantidad de prendas que se compran y se

desechan [...].

Los resultados del experimento concuerdan con los del estudio europeo que indica que, a

pesar de que la ropa se done a una ONG, normalmente entra en un circuito comercial. El 40%

de las exportaciones a África acaba en vertederos, según estas mismas fuentes. El 89% de esas

prendas, además, contiene fibras sintéticas, que se descompondrán en microplásticos con

químicos tóxicos que contaminan el suelo, el agua y el aire provocando un serio problema de

salud pública [...].

La industria textil consume además 215 billones de litros de agua al año, el equivalente a

millones de piscinas olímpicas, y genera el 9% de los microplásticos que contaminan los

océanos.

Pensar que los países del Sur Global van a ser capaces de reciclar materiales que Europa

exporta ante su incapacidad de procesarlos de forma sostenible es poco realista. La baja calidad

de la ropa que llega a estos países impide además a menudo su segundo uso. Pero mientras las

leyes surten efecto y el sistema de producción corrige sus excesos, a las afueras de Acra,

montañas de ropa pestilentes siguen ardiendo sin control ni incineradora a la vista. Y las prendas

geolocalizadas por este diario siguen desvelando a su paso las lagunas de un sistema cada vez

más insostenible.





(Disponible en: www.elpais.com/planeta-futuro/2025-02-23/a-donde-va-el-pantalon-que-tiramos-a-uncontenedor-de-ropa-usada-once-meses-de-investigacion-y-miles-de-kilometros-recorridos.html – texto adaptado especialmente para ese examen).
Señale la alternativa que presenta la forma correcta del gerundio de las formas verbales “va” y “recorridos” del título del texto y de “es” (l. 07), “sigue” (l. 22) y “contiene” (l. 29).
 

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¿A dónde va el pantalón que tiramos a un contenedor de ropa usada?
Once meses de investigación y miles de kilómetros recorridos
Por Ana Carbajosa, Patricia R. Blanco y Beatriz Lecumberri




En las playas de Acra, la marea vomita ropa vieja. La arena en Akuma Village es hoy una

alfombra de zapatos y plásticos enmarañados en camisetas, cordones y pantalones. Es apenas

la punta de un iceberg que flota mar adentro. Pocos kilómetros más allá, ya en tierra firme,

asoma una hilera de colinas de mil colores. No es ningún paisaje idílico. Son gigantescas

montañas de ropa vieja, llegadas desde Europa, China y Estados Unidos. Algunas arden y

desprenden humo negro y tóxico de fibras sintéticas que espesa un aire que huele agrio.

Ghana es un caso extremo, pero no es único. Países del Sur Global como Pakistán, Kenia o

Marruecos son piezas fundamentales de un sistema de hiperproducción de ropa barata. Son los

lugares que hacen posible que compremos camisetas que no necesitamos y vestidos que nos

vamos a poner una vez, o ninguna. Son el basurero textil que sustenta un sistema de “moda

rápida”, la llamada fast fashion, que en países como Ghana ha provocado un desastre ambiental

y de salud pública [...]

Para saber cómo llega hasta allí y qué pasa después de depositar una prenda en un

contenedor de ropa usada con toda nuestra buena intención, en Planeta Futuro nos embarcamos

hace casi un año en un experimento que nos ha permitido comprobar el destino de 15 prendas

a las que hemos seguido el rastro gracias a la geolocalización. El resultado es muy revelador. La

mayoría sigue dando vueltas o están en naves y descampados. La mitad ha salido al extranjero

dejando a su paso una monumental huella de carbono, contaminando el sur global o alimentando

redes comerciales opacas. Es decir, la ropa no siempre acaba en el lugar que deseamos cuando

la desechamos y en los casos en los que llega, la huella ecológica del viaje es inmensa.

El problema de fondo, según los expertos, es la producción desbocada de ropa barata e

insisten en que, pese a las deficiencias del sistema, depositarla en los contenedores sigue siendo

la opción más sostenible. En España, las exportaciones de ropa usada se han disparado en los

últimos años, ante la incapacidad de absorber la cantidad de prendas que se compran y se

desechan [...].

Los resultados del experimento concuerdan con los del estudio europeo que indica que, a

pesar de que la ropa se done a una ONG, normalmente entra en un circuito comercial. El 40%

de las exportaciones a África acaba en vertederos, según estas mismas fuentes. El 89% de esas

prendas, además, contiene fibras sintéticas, que se descompondrán en microplásticos con

químicos tóxicos que contaminan el suelo, el agua y el aire provocando un serio problema de

salud pública [...].

La industria textil consume además 215 billones de litros de agua al año, el equivalente a

millones de piscinas olímpicas, y genera el 9% de los microplásticos que contaminan los

océanos.

Pensar que los países del Sur Global van a ser capaces de reciclar materiales que Europa

exporta ante su incapacidad de procesarlos de forma sostenible es poco realista. La baja calidad

de la ropa que llega a estos países impide además a menudo su segundo uso. Pero mientras las

leyes surten efecto y el sistema de producción corrige sus excesos, a las afueras de Acra,

montañas de ropa pestilentes siguen ardiendo sin control ni incineradora a la vista. Y las prendas

geolocalizadas por este diario siguen desvelando a su paso las lagunas de un sistema cada vez

más insostenible.





(Disponible en: www.elpais.com/planeta-futuro/2025-02-23/a-donde-va-el-pantalon-que-tiramos-a-uncontenedor-de-ropa-usada-once-meses-de-investigacion-y-miles-de-kilometros-recorridos.html – texto adaptado especialmente para ese examen).
En la oración “La baja calidad de la ropa que llega a estos países impide además a menudo su segundo uso” (l. 36-37), el segmento “a menudo” cumple una función que puede ser caracterizada como:
 

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¿A dónde va el pantalón que tiramos a un contenedor de ropa usada?
Once meses de investigación y miles de kilómetros recorridos
Por Ana Carbajosa, Patricia R. Blanco y Beatriz Lecumberri




En las playas de Acra, la marea vomita ropa vieja. La arena en Akuma Village es hoy una

alfombra de zapatos y plásticos enmarañados en camisetas, cordones y pantalones. Es apenas

la punta de un iceberg que flota mar adentro. Pocos kilómetros más allá, ya en tierra firme,

asoma una hilera de colinas de mil colores. No es ningún paisaje idílico. Son gigantescas

montañas de ropa vieja, llegadas desde Europa, China y Estados Unidos. Algunas arden y

desprenden humo negro y tóxico de fibras sintéticas que espesa un aire que huele agrio.

Ghana es un caso extremo, pero no es único. Países del Sur Global como Pakistán, Kenia o

Marruecos son piezas fundamentales de un sistema de hiperproducción de ropa barata. Son los

lugares que hacen posible que compremos camisetas que no necesitamos y vestidos que nos

vamos a poner una vez, o ninguna. Son el basurero textil que sustenta un sistema de “moda

rápida”, la llamada fast fashion, que en países como Ghana ha provocado un desastre ambiental

y de salud pública [...]

Para saber cómo llega hasta allí y qué pasa después de depositar una prenda en un

contenedor de ropa usada con toda nuestra buena intención, en Planeta Futuro nos embarcamos

hace casi un año en un experimento que nos ha permitido comprobar el destino de 15 prendas

a las que hemos seguido el rastro gracias a la geolocalización. El resultado es muy revelador. La

mayoría sigue dando vueltas o están en naves y descampados. La mitad ha salido al extranjero

dejando a su paso una monumental huella de carbono, contaminando el sur global o alimentando

redes comerciales opacas. Es decir, la ropa no siempre acaba en el lugar que deseamos cuando

la desechamos y en los casos en los que llega, la huella ecológica del viaje es inmensa.

El problema de fondo, según los expertos, es la producción desbocada de ropa barata e

insisten en que, pese a las deficiencias del sistema, depositarla en los contenedores sigue siendo

la opción más sostenible. En España, las exportaciones de ropa usada se han disparado en los

últimos años, ante la incapacidad de absorber la cantidad de prendas que se compran y se

desechan [...].

Los resultados del experimento concuerdan con los del estudio europeo que indica que, a

pesar de que la ropa se done a una ONG, normalmente entra en un circuito comercial. El 40%

de las exportaciones a África acaba en vertederos, según estas mismas fuentes. El 89% de esas

prendas, además, contiene fibras sintéticas, que se descompondrán en microplásticos con

químicos tóxicos que contaminan el suelo, el agua y el aire provocando un serio problema de

salud pública [...].

La industria textil consume además 215 billones de litros de agua al año, el equivalente a

millones de piscinas olímpicas, y genera el 9% de los microplásticos que contaminan los

océanos.

Pensar que los países del Sur Global van a ser capaces de reciclar materiales que Europa

exporta ante su incapacidad de procesarlos de forma sostenible es poco realista. La baja calidad

de la ropa que llega a estos países impide además a menudo su segundo uso. Pero mientras las

leyes surten efecto y el sistema de producción corrige sus excesos, a las afueras de Acra,

montañas de ropa pestilentes siguen ardiendo sin control ni incineradora a la vista. Y las prendas

geolocalizadas por este diario siguen desvelando a su paso las lagunas de un sistema cada vez

más insostenible.





(Disponible en: www.elpais.com/planeta-futuro/2025-02-23/a-donde-va-el-pantalon-que-tiramos-a-uncontenedor-de-ropa-usada-once-meses-de-investigacion-y-miles-de-kilometros-recorridos.html – texto adaptado especialmente para ese examen).
En relación con las características discursivas del texto leído, señale la alternativa que mejor refleja su orientación predominante.
 

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3681676 Ano: 2025
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: FUNDATEC
Orgão: IF-RS
¿A dónde va el pantalón que tiramos a un contenedor de ropa usada?
Once meses de investigación y miles de kilómetros recorridos
Por Ana Carbajosa, Patricia R. Blanco y Beatriz Lecumberri




En las playas de Acra, la marea vomita ropa vieja. La arena en Akuma Village es hoy una

alfombra de zapatos y plásticos enmarañados en camisetas, cordones y pantalones. Es apenas

la punta de un iceberg que flota mar adentro. Pocos kilómetros más allá, ya en tierra firme,

asoma una hilera de colinas de mil colores. No es ningún paisaje idílico. Son gigantescas

montañas de ropa vieja, llegadas desde Europa, China y Estados Unidos. Algunas arden y

desprenden humo negro y tóxico de fibras sintéticas que espesa un aire que huele agrio.

Ghana es un caso extremo, pero no es único. Países del Sur Global como Pakistán, Kenia o

Marruecos son piezas fundamentales de un sistema de hiperproducción de ropa barata. Son los

lugares que hacen posible que compremos camisetas que no necesitamos y vestidos que nos

vamos a poner una vez, o ninguna. Son el basurero textil que sustenta un sistema de “moda

rápida”, la llamada fast fashion, que en países como Ghana ha provocado un desastre ambiental

y de salud pública [...]

Para saber cómo llega hasta allí y qué pasa después de depositar una prenda en un

contenedor de ropa usada con toda nuestra buena intención, en Planeta Futuro nos embarcamos

hace casi un año en un experimento que nos ha permitido comprobar el destino de 15 prendas

a las que hemos seguido el rastro gracias a la geolocalización. El resultado es muy revelador. La

mayoría sigue dando vueltas o están en naves y descampados. La mitad ha salido al extranjero

dejando a su paso una monumental huella de carbono, contaminando el sur global o alimentando

redes comerciales opacas. Es decir, la ropa no siempre acaba en el lugar que deseamos cuando

la desechamos y en los casos en los que llega, la huella ecológica del viaje es inmensa.

El problema de fondo, según los expertos, es la producción desbocada de ropa barata e

insisten en que, pese a las deficiencias del sistema, depositarla en los contenedores sigue siendo

la opción más sostenible. En España, las exportaciones de ropa usada se han disparado en los

últimos años, ante la incapacidad de absorber la cantidad de prendas que se compran y se

desechan [...].

Los resultados del experimento concuerdan con los del estudio europeo que indica que, a

pesar de que la ropa se done a una ONG, normalmente entra en un circuito comercial. El 40%

de las exportaciones a África acaba en vertederos, según estas mismas fuentes. El 89% de esas

prendas, además, contiene fibras sintéticas, que se descompondrán en microplásticos con

químicos tóxicos que contaminan el suelo, el agua y el aire provocando un serio problema de

salud pública [...].

La industria textil consume además 215 billones de litros de agua al año, el equivalente a

millones de piscinas olímpicas, y genera el 9% de los microplásticos que contaminan los

océanos.

Pensar que los países del Sur Global van a ser capaces de reciclar materiales que Europa

exporta ante su incapacidad de procesarlos de forma sostenible es poco realista. La baja calidad

de la ropa que llega a estos países impide además a menudo su segundo uso. Pero mientras las

leyes surten efecto y el sistema de producción corrige sus excesos, a las afueras de Acra,

montañas de ropa pestilentes siguen ardiendo sin control ni incineradora a la vista. Y las prendas

geolocalizadas por este diario siguen desvelando a su paso las lagunas de un sistema cada vez

más insostenible.





(Disponible en: www.elpais.com/planeta-futuro/2025-02-23/a-donde-va-el-pantalon-que-tiramos-a-uncontenedor-de-ropa-usada-once-meses-de-investigacion-y-miles-de-kilometros-recorridos.html – texto adaptado especialmente para ese examen).
Con relación a la clase gramatical, de acuerdo con su función en la oración, “ya” (l. 03), “muy” (l. 16), “su” (l. 18), “o” (l. 17), “y” (l. 39) y “del” (l. 22) corresponden respectivamente a:
 

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3681675 Ano: 2025
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: FUNDATEC
Orgão: IF-RS
¿A dónde va el pantalón que tiramos a un contenedor de ropa usada?
Once meses de investigación y miles de kilómetros recorridos
Por Ana Carbajosa, Patricia R. Blanco y Beatriz Lecumberri




En las playas de Acra, la marea vomita ropa vieja. La arena en Akuma Village es hoy una

alfombra de zapatos y plásticos enmarañados en camisetas, cordones y pantalones. Es apenas

la punta de un iceberg que flota mar adentro. Pocos kilómetros más allá, ya en tierra firme,

asoma una hilera de colinas de mil colores. No es ningún paisaje idílico. Son gigantescas

montañas de ropa vieja, llegadas desde Europa, China y Estados Unidos. Algunas arden y

desprenden humo negro y tóxico de fibras sintéticas que espesa un aire que huele agrio.

Ghana es un caso extremo, pero no es único. Países del Sur Global como Pakistán, Kenia o

Marruecos son piezas fundamentales de un sistema de hiperproducción de ropa barata. Son los

lugares que hacen posible que compremos camisetas que no necesitamos y vestidos que nos

vamos a poner una vez, o ninguna. Son el basurero textil que sustenta un sistema de “moda

rápida”, la llamada fast fashion, que en países como Ghana ha provocado un desastre ambiental

y de salud pública [...]

Para saber cómo llega hasta allí y qué pasa después de depositar una prenda en un

contenedor de ropa usada con toda nuestra buena intención, en Planeta Futuro nos embarcamos

hace casi un año en un experimento que nos ha permitido comprobar el destino de 15 prendas

a las que hemos seguido el rastro gracias a la geolocalización. El resultado es muy revelador. La

mayoría sigue dando vueltas o están en naves y descampados. La mitad ha salido al extranjero

dejando a su paso una monumental huella de carbono, contaminando el sur global o alimentando

redes comerciales opacas. Es decir, la ropa no siempre acaba en el lugar que deseamos cuando

la desechamos y en los casos en los que llega, la huella ecológica del viaje es inmensa.

El problema de fondo, según los expertos, es la producción desbocada de ropa barata e

insisten en que, pese a las deficiencias del sistema, depositarla en los contenedores sigue siendo

la opción más sostenible. En España, las exportaciones de ropa usada se han disparado en los

últimos años, ante la incapacidad de absorber la cantidad de prendas que se compran y se

desechan [...].

Los resultados del experimento concuerdan con los del estudio europeo que indica que, a

pesar de que la ropa se done a una ONG, normalmente entra en un circuito comercial. El 40%

de las exportaciones a África acaba en vertederos, según estas mismas fuentes. El 89% de esas

prendas, además, contiene fibras sintéticas, que se descompondrán en microplásticos con

químicos tóxicos que contaminan el suelo, el agua y el aire provocando un serio problema de

salud pública [...].

La industria textil consume además 215 billones de litros de agua al año, el equivalente a

millones de piscinas olímpicas, y genera el 9% de los microplásticos que contaminan los

océanos.

Pensar que los países del Sur Global van a ser capaces de reciclar materiales que Europa

exporta ante su incapacidad de procesarlos de forma sostenible es poco realista. La baja calidad

de la ropa que llega a estos países impide además a menudo su segundo uso. Pero mientras las

leyes surten efecto y el sistema de producción corrige sus excesos, a las afueras de Acra,

montañas de ropa pestilentes siguen ardiendo sin control ni incineradora a la vista. Y las prendas

geolocalizadas por este diario siguen desvelando a su paso las lagunas de un sistema cada vez

más insostenible.





(Disponible en: www.elpais.com/planeta-futuro/2025-02-23/a-donde-va-el-pantalon-que-tiramos-a-uncontenedor-de-ropa-usada-once-meses-de-investigacion-y-miles-de-kilometros-recorridos.html – texto adaptado especialmente para ese examen).
La frase “La mitad ha salido al extranjero dejando a su paso una monumental huella de carbono”, retirada del texto, se relaciona a la siguiente idea:
 

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