Foram encontradas 40 questões.
Considere o circuito elétrico mostrado abaixo:

O circuito da figura ao lado, montado para ensaios de medidas elétricas, serve para identificar a tensão nominal e a resistência interna de uma bateria desconhecida. Variando-se o potenciômetro P, foram obtidas as seguintes medidas:
|
Tensão no Voltímetro |
Corrente no amperímetro |
|
13,4 V |
2 A |
|
11,0 V |
5 A |
A tensão nominal da bateria, em V, e a sua resistência interna, em \( \Omega \), são, respectivamente:
Provas
Considerando um amperímetro analógico, é correto afirmar:
Provas
O amperímetro é um equipamento que mede a corrente elétrica em um circuito elétrico. Sobre o amperímetro é correto afirmar:
Provas
No circuito elétrico da figura abaixo, um técnico deve atuar no potenciômetro P para anular a corrente medida no amperímetro A.

Depois de ajustado P para zerar a corrente no amperímetro, o valor da resistência, em \( k \Omega \), medida no potenciômetro, é:
Provas
A lei de Kirchoff das malhas diz:
Provas
Considerando uma fonte de tensão de 12V e uma resistência \( R = 1 \ k\Omega \), a corrente que passa pelo interior desta resistência é:
Provas
A figura a seguir indica os diversos componentes dos circuitos dos motores. Com base nos circuitos de alimentação, acionamento e proteção dos motores analise as afirmativas abaixo:

1. O dispositivo de proteção do circuito terminal tem a função de proteger os condutores do circuito terminal, o dispositivo de comando e o motor contra correntes de curto-circuito.
2. O dispositivo de seccionamento destina-se a desligar do circuito terminal o dispositivo de comando e o motor; geralmente são utilizados seccionadores, interruptores ou dispositivos atuando sobre contatores e que possam ser travados na posição aberto.
3. O dispositivo de comando tem como finalidade principal partir e parar o motor, via de regra, um contator.
4. O dispositivo de proteção do motor contra correntes de sobrecarga é destinado a proteger o motor contra correntes de sobrecarga.
Assinale a alternativa correta.
Provas
El largo adiós a las palabras escritas a mano
Riccardo Iori
Todas las cartas de amor son ridículas / no serían cartas de amor si no fueran ridículas, escribía el poeta portugués Fernando Pessoa. También él, en su tiempo, escribió cartas de amor, confesaba en el mismo poema. Corría el año 1935 y nada dejaba presagiar que un día el mundo se libraría de esa manera de comunicar tan extravagante. El mundo ha dejado de ser ridículo y los mensajes de amor se envían por sms o por correo electrónico. "Los jóvenes expresan sus emociones a través de los móviles o de las redes sociales, les trasladan a un espacio público, lo que resulta curioso, porque se ha perdido la privacidad, un tiempo fundamental en las relaciones de amor, de amistad o con los familiares", explica Antonio Aguilar, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Aguilar trabaja además en el departamento de Comunicación de Correos de Barcelona, así que su testimonio también es útil para analizar el declive de las cartas desde un punto de vista cuantitativo: "Contrariamente a lo que se piensa, no ha sido la llegada de Internet lo que ha debilitado las misivas. El comienzo de su fin ocurrió durante los años 60 y 70, con la difusión del teléfono en las clases populares". Los datos de Correos no permiten cuantificar las dimensiones de la bajada, porque las estadísticas no distinguen las cartas personales de aquellas enviadas por los bancos o las compañías telefónicas. En 2009, por ejemplo, la correspondencia disminuyó el 9,6%, pero ese dato depende de la crisis – que llevó a las empresas que envían publicidad a buscar otras alternativas de comunicación – y por la difusión de trámites burocráticos que ahora es posible efectuar on-line. "Las cartas personales ya desde hace mucho tienen un papel secundario en las dimensiones del flujo postal, y esto más que los datos pueden confirmártelo los carteros de a pie, que cada vez más solo meten en los buzones cartas de empresas o notariales", dice Aguilar.
Maria de los Ángeles, jefe adjunto de una de las oficinas del centro de Madrid, respalda este análisis: "Los únicos que aún esperan cartas son las personas mayores, que están allí, esperando la respuesta de un amigo o de una prima lejana. Pero los jóvenes ya lo han dejado. En los periodos vacacionales hay un aumento notable de postales, aún hoy, y es el momento en que los chavales vuelven a acercarse a la correspondencia escrita". "En la Universidad hicimos algunas encuestas con los alumnos y los de hoy no han utilizado jamás la carta como medio de comunicación. En las entrevistas que los mismos estudiantes hicieron a sus abuelos, sin embargo, la carta tiene un papel fundamental", apunta Aguilar.
La caligrafía desapareció de los colegios en los años setenta, las cartas en el buzón son una rareza entre propagandas y quienes trasmitían el arte de la bella escritura se han reducido a un crepuscular puñado de supervivientes. Pessoa ya no escribiría aquel poema. Tampoco el verso en el que decía: Pero, al fin y al cabo, solo las criaturas que nunca escribieron cartas de amor, sí que son ridículas.
Disponible en: <http://cultura.elpais.com/cultura/2010/07/30/actualidad/1280440804_850215.html>.
En las palabras finales de Riccardo Iori se imprime un sentimiento de:
Provas
El largo adiós a las palabras escritas a mano
Riccardo Iori
Todas las cartas de amor son ridículas / no serían cartas de amor si no fueran ridículas, escribía el poeta portugués Fernando Pessoa. También él, en su tiempo, escribió cartas de amor, confesaba en el mismo poema. Corría el año 1935 y nada dejaba presagiar que un día el mundo se libraría de esa manera de comunicar tan extravagante. El mundo ha dejado de ser ridículo y los mensajes de amor se envían por sms o por correo electrónico. "Los jóvenes expresan sus emociones a través de los móviles o de las redes sociales, les trasladan a un espacio público, lo que resulta curioso, porque se ha perdido la privacidad, un tiempo fundamental en las relaciones de amor, de amistad o con los familiares", explica Antonio Aguilar, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Aguilar trabaja además en el departamento de Comunicación de Correos de Barcelona, así que su testimonio también es útil para analizar el declive de las cartas desde un punto de vista cuantitativo: "Contrariamente a lo que se piensa, no ha sido la llegada de Internet lo que ha debilitado las misivas. El comienzo de su fin ocurrió durante los años 60 y 70, con la difusión del teléfono en las clases populares". Los datos de Correos no permiten cuantificar las dimensiones de la bajada, porque las estadísticas no distinguen las cartas personales de aquellas enviadas por los bancos o las compañías telefónicas. En 2009, por ejemplo, la correspondencia disminuyó el 9,6%, pero ese dato depende de la crisis – que llevó a las empresas que envían publicidad a buscar otras alternativas de comunicación – y por la difusión de trámites burocráticos que ahora es posible efectuar on-line. "Las cartas personales ya desde hace mucho tienen un papel secundario en las dimensiones del flujo postal, y esto más que los datos pueden confirmártelo los carteros de a pie, que cada vez más solo meten en los buzones cartas de empresas o notariales", dice Aguilar.
Maria de los Ángeles, jefe adjunto de una de las oficinas del centro de Madrid, respalda este análisis: "Los únicos que aún esperan cartas son las personas mayores, que están allí, esperando la respuesta de un amigo o de una prima lejana. Pero los jóvenes ya lo han dejado. En los periodos vacacionales hay un aumento notable de postales, aún hoy, y es el momento en que los chavales vuelven a acercarse a la correspondencia escrita". "En la Universidad hicimos algunas encuestas con los alumnos y los de hoy no han utilizado jamás la carta como medio de comunicación. En las entrevistas que los mismos estudiantes hicieron a sus abuelos, sin embargo, la carta tiene un papel fundamental", apunta Aguilar.
La caligrafía desapareció de los colegios en los años setenta, las cartas en el buzón son una rareza entre propagandas y quienes trasmitían el arte de la bella escritura se han reducido a un crepuscular puñado de supervivientes. Pessoa ya no escribiría aquel poema. Tampoco el verso en el que decía: Pero, al fin y al cabo, solo las criaturas que nunca escribieron cartas de amor, sí que son ridículas.
Disponible en: <http://cultura.elpais.com/cultura/2010/07/30/actualidad/1280440804_850215.html>.
Las correspondencias a mano escritas por los jóvenes:
Provas
El largo adiós a las palabras escritas a mano
Riccardo Iori
Todas las cartas de amor son ridículas / no serían cartas de amor si no fueran ridículas, escribía el poeta portugués Fernando Pessoa. También él, en su tiempo, escribió cartas de amor, confesaba en el mismo poema. Corría el año 1935 y nada dejaba presagiar que un día el mundo se libraría de esa manera de comunicar tan extravagante. El mundo ha dejado de ser ridículo y los mensajes de amor se envían por sms o por correo electrónico. "Los jóvenes expresan sus emociones a través de los móviles o de las redes sociales, les trasladan a un espacio público, lo que resulta curioso, porque se ha perdido la privacidad, un tiempo fundamental en las relaciones de amor, de amistad o con los familiares", explica Antonio Aguilar, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Aguilar trabaja además en el departamento de Comunicación de Correos de Barcelona, así que su testimonio también es útil para analizar el declive de las cartas desde un punto de vista cuantitativo: "Contrariamente a lo que se piensa, no ha sido la llegada de Internet lo que ha debilitado las misivas. El comienzo de su fin ocurrió durante los años 60 y 70, con la difusión del teléfono en las clases populares". Los datos de Correos no permiten cuantificar las dimensiones de la bajada, porque las estadísticas no distinguen las cartas personales de aquellas enviadas por los bancos o las compañías telefónicas. En 2009, por ejemplo, la correspondencia disminuyó el 9,6%, pero ese dato depende de la crisis – que llevó a las empresas que envían publicidad a buscar otras alternativas de comunicación – y por la difusión de trámites burocráticos que ahora es posible efectuar on-line. "Las cartas personales ya desde hace mucho tienen un papel secundario en las dimensiones del flujo postal, y esto más que los datos pueden confirmártelo los carteros de a pie, que cada vez más solo meten en los buzones cartas de empresas o notariales", dice Aguilar.
Maria de los Ángeles, jefe adjunto de una de las oficinas del centro de Madrid, respalda este análisis: "Los únicos que aún esperan cartas son las personas mayores, que están allí, esperando la respuesta de un amigo o de una prima lejana. Pero los jóvenes ya lo han dejado. En los periodos vacacionales hay un aumento notable de postales, aún hoy, y es el momento en que los chavales vuelven a acercarse a la correspondencia escrita". "En la Universidad hicimos algunas encuestas con los alumnos y los de hoy no han utilizado jamás la carta como medio de comunicación. En las entrevistas que los mismos estudiantes hicieron a sus abuelos, sin embargo, la carta tiene un papel fundamental", apunta Aguilar.
La caligrafía desapareció de los colegios en los años setenta, las cartas en el buzón son una rareza entre propagandas y quienes trasmitían el arte de la bella escritura se han reducido a un crepuscular puñado de supervivientes. Pessoa ya no escribiría aquel poema. Tampoco el verso en el que decía: Pero, al fin y al cabo, solo las criaturas que nunca escribieron cartas de amor, sí que son ridículas.
Disponible en: <http://cultura.elpais.com/cultura/2010/07/30/actualidad/1280440804_850215.html>.
Para Antonio Aguilar el descenso en el número de envíos de cartas:
Provas
Caderno Container